jueves, 20 de octubre de 2011

El bosque de Carlos Kasuga Osaka…o la colonización ideológica y cultural.

Foto de MastaPhoto.Mx

Los colonizadores, desde Hernán Cortés hasta Carlos Kasuga Osaka, Carlos Slim y demás extranjeros explotadores avecindados en el Anáhuac desde hace cinco siglos, han usado la pérdida de la memoria histórica para hacer que los invadídos-colonizados sean dóciles e inseguros para poder explotarlos mejor. Y el punto fundamental de esta felonía es disminuirles al máximo su auto estima, que no se sientan dignos y orgullosos de sí mismos, que crean que no valen nada y que nos son nada y que, para “ser alguien”, tienen que ser como los españoles (1521-1821), después como los franceses (1821-1921), posteriormente como los gringos (1921-2011). Y ahora con las sandeces que anda proclamando un japonés en Internet, que seamos nipones.



Pero nunca, en estos cinco siglos de explotación, abuso y destrucción de nuestra cultura ancestral, nos han permitido conocer nuestra VERDADERA HISTORIA de más de ocho milenios (una de las seis más antiguas de la humanidad), conocer nuestra maravillosa y profunda filosofía del mundo y la vida (Toltecáyotl), conocer los logros civilizatorios que no han permitido ser, -en toda la Historia de la Humanidad”, la civilización que alcanzó el grado de desarrollo humano más elevado, jamás logrado por otra cultura, para todos sus pobladores, independientemente del lugar que ocuparan en su sociedad.



Por el contrario, la ACCIÓN COLONIZADORA IDEOLÓGICA, MENTAL y ESPIRITUAL sigue a marchas forzadas, sobre todo, porque el Anáhuac (que no México) sigue siendo un lugar inmensamente rico y, tal vez, en lo único que estamos de acuerdo con el Sr. Kasuga, es que esta sufrida Nación nuestra “es envidiada y codiciada por muchos países”…como Japón.




Los actuales descendientes de los Viejos Abuelos no sabemos de dónde venimos, gracias a la Historia Oficial Hispanista” que sigue refriéndose a la historia “propia-nuestra” (antes de la invasión), como “Historia Prehispánica”, borrando hasta el nombre que por milenios nos dimos a nosotros mismos, para ser solo, “antes de los españoles”. O como llama el Libro de Texto de historia, a la batalla en que los anahuacas derrotaron en 1520 a los INVASORES y les mataron a la mitad de la gente, es repetida como pericos desde hace 90 años como “Batalla de la Noche Triste”. ¿Triste para quién?, de la historia de quién, vista desde qué bando…de los invasores o de los invadidos.




El colonizador-explotador en el poder económico, político y cultural, jamás le ha permitido a los anahuacas que recobren su memoria histórica y sepan: quiénes fueron sus nobles antepasados, cuáles sus logros, cuáles sus aspiraciones, cuál es su legado primordial. El discurso oficial desde 1519 es que éramos caníbales, salvajes e idólatras. Nos han enseñado a menospreciarnos, a denigrarnos y rechazar lo más original y valioso que tenemos de nuestro legado, nuestra RAÍZ Y ESENCIA (sin negar, las apropiaciones culturales que hemos hecho de Europa, África y Asía, que hoy son parte de lo que somos, como el idioma español, el reboso y el caballo).




Nos tratan de hacer pensar que nada del ANÁHUAC y su milenaria historia y cultura tienen un mínimo lugar en estos tiempos “modernos”. Qué el pasado ancestral “ya pasó” y que solo podemos ver hacia el futuro, que todo lo propio-nuestro está extinguido y acabado. Que los “mexicanos muudernous” no tenemos NADA que ver con nuestra Madre Cultura. Sí esto fuera cierto, China e India no estarían en la posición mundial que hoy tienen, e Irak y Afganistán (Mesopotamia), no habrían tenido el ESPÍRITU para derrotar al ejército más poderoso que ha existido en el planeta. Sí eso fuera cierto (que el pasado pasó y que nada tiene que ver con el presente y especialmente con el futuro), Grecia y Roma no habrían podido trascender hasta nuestros días con su legado cultural.



Pero los colonizadores que tienen el control de la Educación Pública y los medios masivos de información siguen realizando su tarea de hacernos perder totalmente nuestra memoria histórica y nuestra identidad cultural. Fox quitó de la Educación Primaria la “historia Prehispánica” y Calderón de la Secundaria. ¿Por qué tanto interés? ¿Cuál es el meta objetivo? Y Televisa y Tvazteca educan al pueblo en la cultura gringa del consumismo chatarra, la vulgaridad, la bajeza y la auto denigración. Por qué tanta obsesión de que el pueblo se auto rechace y pierdan su dignidad, memoria histórica e identidad cultural. Por qué desde la tele en casa hasta la universidad nos educan como “extranjeros incultos en nuestra propia tierra”, furiosamente rechazando lo propio y rabiosamente exaltando lo ajeno… ¿por qué y para qué?




El Sr. Kasuga Osaka ¿mexicano?, da conferencias subrayando que debemos aprender a ser como los japoneses. Pésima estrategia para alentar la auto estima. Excelente estrategia para hundir y destruir. Nunca se deben hacer comparaciones entre seres humanos y menos entre naciones. El pueblo japonés, como todos los pueblos del mundo, tienen elementos culturas positivos y negativos. No existe uno mejor que otro. El solo hecho de “comparar a México con Japón” indica que el Sr. Kasuga Osaka NO ES MEXICANO culturalmente. Como todo criollo ideológico y cultural, se siente SUPERIOR al pueblo anahuaca y “bondadosamente” quiere que seamos como el pueblo de su cultura de origen. Lo mismo hicieron “piadosamente” los misioneros y los conquistadores con la espada, la cruz y la Santa Inquisición.





Será recomendable refrescarle la memoria a este japonés disfrazado de “mexica-no”, para que entienda “un poquito” al país y pueblo que le ha dado todo lo que tiene y que él, consciente o inconscientemente, desprecia. Primero que la civilización del Anáhuac es mucho más antigua que la cultura japonesa, que no es de origen autónomo, pues ellos son una variante de la cultura China y el Anáhuac forma parte de las seis civilizaciones más antiguas con origen autónomo. Que desde hace cinco siglos, los extranjeros y criollos como él, destruyeron nuestras leyes, autoridades e instituciones milenarias e impusieron nuevas leyes, autoridades e instituciones coloniales que rigen hasta nuestros días y que tienen como objetivo fundamental explotar al pueblo anahuaca y depredar sus recursos naturales, ayer a favor de la Corona Española y ahora a favor de las corporaciones extranjeras (muchas de ellas españolas). Que desde hace siglos el gobierno, la tierra y su riqueza no nos pertenecen. Que hemos sido usados en el Sistema Colonial como esclavos, peones, empleados y consumidores de productos chatarra…justamente como los productos Yakult.




Que desde hace cinco siglos las leyes, las instituciones y las autoridades están para que extranjeros vengan y roben, abusen, exploten y depreden impunemente. Solamente así se explica criollos tan ricos como Carlos Slim, en un país de pobres amasen tan fantásticas cantidades de dinero a costa de la pobreza e ignorancia de una Nación. De modo que sí el patrón roba al trabajador pagándole un sueldo de miseria, cómo quiere el Sr. Kasuga Osaka que la gente tome lo que no es de ella, si los explotadores han tomado TODA LA RIQUEZA DEL PAÍS durante cinco siglos. Solamente una mente torpe, limitada e ignorante puede hacer las temerarias afirmaciones del Sr. Kasuga Osaka, que revelan que no conoce la VERDADERA historia de éste país.




Japón posee una cultura guerrera-militarista-invasora que toma de otros pueblos los recursos naturales que no tiene y durante siglos se mantuvo en guerras interinas entre clanes.



En 1895 Japón les arrebató a través de una guerra a China las islas Pescadores y Taiwán, además del pago de fuertes indemnizaciones y concesiones comerciales a los vencedores.



En 1904 el militarismo expansionista de Japón desató la Guerra con Rusia por apropiarse de Corea y Manchuria. En 1914 Japón invadió Jiaozhou, al Noreste de China y después invadió las Islas Marianas y las Islas Carolinas.



En 1915, Japón presentó las Veintiuna exigencias a China que obligaban a China, a no alquilar ni ceder ningún territorio frente a Taiwán a ningún país, excepto a Japón.



En 1919, China cedió los derechos comerciales de Mongolia Interior y Manchuria a Japón. En 1937 las tropas japonesas atacaron a las chinas en Manchuria y siguieron en guerra 18 años hasta que fueron derrotados en 1945.



En China realizaron una de las matanzas más terribles de la historia contra la población civil en Nanking, en dos meses ejecutaron a más de 300 mil civiles. Invadieron gran parte de Asía y su objetivo era apoderarse de la India y Australia.



Atacaron sin declaración de Estado de Guerra a Pearl Harbor (Hawai) el 7 de diciembre de 1941. En síntesis, Japón tiene una larga historia de país agresor en busca de la explotación de otros pueblos y la extracción de los recursos naturales que ellos no tienen.




Pero a pesar de la dolorosa experiencia de Hiroshima y Nagasaki, Japón sigue tomando lo que no es suyo. En efecto, la flota pesquera japonesa permanentemente está saqueando los mares patrimoniales de los países débiles y pobres del mundo que no pueden patrullar y defender sus mares, como México. La voracidad japonesa estuvo a punto de terminar con la especie de Caracol Purpura Panza de las costas oaxaqueñas. Lo mismo en el Mar de California, sus incursiones ilegales eran ilimitadas.



Pero las costas de África son sus dominios predilectos de depredación. Con sus gigantescos barcos-fabrica los japoneses depredan los mares del mundo.





Son los japoneses los que siguen matando ballenas en el planeta, en contra de la petición de todos los países.



Las corporaciones japonesas están en muchas partes del mundo explotando y depredando a los pueblos y sus recursos naturales. En el campo del comercio mundial las corporaciones japonesas tienen fama de ser abusivas y destructoras de economías locales.



Extraen materias primas a bajísimo precio, pagan sueldos de esclavitud y devuelven mercancía carísima a los países en dónde extrae los recursos naturales. El empleador japonés en el mundo tiene fama de ser un explotador muy exigente y poco humano. Las quejas en contra de ellos en el mundo es constante.



No es el punto “juzgar” al pueblo japonés y su cultura, pero la historia ahí está, solo que gente como el Sr. Kasuga Osaka no la conoce… o se hace “pato”. Porque han sido muy sonadas las renuncias de diversos ministros japoneses por sus corruptelas, ahí está el escándalo Yoshida de 1954, el escándalo Tanaka de 1976 o el de Takeshita en abril de 1989, por solo citar solo tres, de los muchos que ha vivido Japón por la corrupción.



O está el bochornoso caso de Alberto Kenya Fujimori Fujimori, otro criollito japonés pero en Perú, que se convirtió en un sangriento y ladrón dictador que huyó a su tierra (Japón) y su gobierno no lo quiso entregar a la justicia peruana.




Lo que no dice el Sr. Kasuga Osaka es que después de la derrota de 1945 Japón dejó VIVIR su cultura ancestral por entregarse de lleno y sin reservas a la cultura de los gringos.




Japón hoy vive una subterránea crisis de valores que se refleja en icebergs como el alto nivel de suicidios o el enloquecido consumismo. Pero en fin, son los problemas de Japón que solo ellos los pueden juzgar y solucionar. El suicidio de Mishima Yukio en 1970 fue una dolorosa señal para el pueblo japonés de la tragedia que está viviendo.




Lo que no se vale es que un “criollo oportunista”, esté desde un supuesto púlpito de la “sabiduría y virtud japonesa”, diciéndonos “que debemos de aprender de la cultura japonesa”. Porque sí algo podía servir de inspiración a los gobernantes japoneses, es que nuestro país no ha invadido a ningún país, ni ha tratado de ir a robarles sus recursos naturales a otro pueblo. Tal vez el apotegma de un anahuaca zapoteco sería de utilidad para el Sr. Kasuga Osaka, “Entre los individuos, como entre las naciones, el derecho al respeto ajeno es la paz” (Benito Pablo Juárez García).




De modo que lo que está haciendo “en el bosque”, el Sr. Kasuga Osaka, es andar prendiendo fuegos en lugar de apagarlos. Sí tuviera decencia y congruencia debería cerrar su “piquito de fuego” y dejar de estar dando consejos a los anahuacas. Que se dé por bien servido con la riqueza que le ha proporcionado este país y que deje de estar colonizándolo. Finalmente el problema no es lo que anda diciendo este señor, sino que de manera acrítica lo estemos escuchando.

(Palabras del Sr. Carlos Kasuga Osaka http://www.youtube.com/watch?v=Jp1yl0JYawQ )

jueves, 13 de octubre de 2011

EL ADVENIMIENTO DEL SEXTO SOL




                           El mundo, material e inmaterial,

                           es en esencia, un puñado de ideas.



Aquellos que nacimos alrededor de los años cincuenta del siglo pasado, nos ha tocado ver grandes cambios, como ninguna otra generación en este Quinto Sol.




En efecto, el mundo que en nuestra infancia nos entregaron nuestros padres, en muy poco cambió del de que, a su vez, les entregaron sus padres. Y el mundo que sus abuelos les entregaron a nuestros padres tampoco tuvo grandes cambios, y así sucesivamente. El mundo tenía otra velocidad y los cambios, no solo tecnológicos, eran mucho más lentos.



Las ideas y los objetos no caducaban tan rápido, de hecho, no existía el concepto “desechable”. El concepto de lo divino y lo sagrado se trasmitía de generación en generación, casi de manera inmutable y por ejemplo, una cuchilla para afeitarse, en algunas sociedades se trasmitía como un símbolo de autoridad de un abuelo a un padre y a su vez al hijo. Los objetos se hacían para durar y no pasaban de moda.




Sin embargo, a nuestra generación le ha ocurrido un fenómeno único en la historia de este Quinto Sol. Porque las generaciones de los años setentas, ochentas y noventas, para ellos que nacieron en la era de la velocidad, el cambio y el mundo desechable, muy pocas cosas materiales los sorprenden y también, en muy pocas cosas creen. Pareciera contradictorio el mundo de los jóvenes. Por un lado inmensas masas catatónicas de jóvenes “ninis” que no quieren nada de la vida y menos de la sociedad. Y por otra parte, reducidos pero excepcionales grupos de jóvenes con capacidades y talentos que nunca antes tuvo la humanidad. Así está el mundo.




Factores, pueden ser muchos, diferentes y hasta contradictorios. Desde el desarrollo de la ciencia y la tecnología, las comunicaciones, la información, los modelos de producción y consumo, hasta ideas “azotéricas” (que no esotéricas), sobre alineaciones galácticas, fechas proféticas por cumplirse, cambio de era, etc.




En el mundo de las ideas podemos decir que hemos cambiado y estamos cambiando cada día con mayor velocidad. Ideas tan importantes como la razón misma de la existencia, la familia, el Estado, lo sagrado, la existencia de Dios y el mal, valores y principios que mueven a las personas, a las familias y a los pueblos, como la virtud, la bondad, la solidaridad, la felicidad, el triunfo y el éxito. Estas ideas están velozmente cambiando para bien y para mal.




Sin embargo, podemos observar que muchos de estos cambios, a diferencia de tiempos pasados, son generados y dirigidos por un puñado de personas, familias o empresas que han llegado a tener un poder de carácter global, como nuca antes ha existido en la historia de la humanidad.




Este poder, por su magnitud, extensión y malignidad, es literalmente incomprensible por su complejidad y porque ha desarrollado una dinámica propia que a veces pareciera que escapa del poder de los seres humanos y se vuelve un Frankenstein que devora a la propia humanidad.




Lo cierto es que “este poder económico-financiero-global”, se ha apoderado de la toma de decisiones de los gobiernos, desde los de los países más ricos y poderosos, hasta de los más pobres y subdesarrollados. Por medio de presiones del Mercado o financieras, políticas y militares o todas juntas, los gobernantes y sus grupos locales de poder, se han convertido en “gerentes” de mundo globalizado y solo acatan servilmente los planes globales y administran a sus pueblos y sus recursos naturales a favor de los “invisibles” supra poderes mundiales.




Más allá de las trilladas teorías conspiratorias o “de un complot mundial”, como el de los extraterrestres, los iluminates, la clonación de una nueva raza, etc., lo cierto es que basta con observar y analizar lo que está sucediendo en este mundo global, para darse cuenta que existe un “poder macro global”, que está llevando a los seres humanos y al mismo planeta al borde de la catástrofe.




Puntos tan claros y específicos como: la reducción del poder y responsabilidad del Estado frente al Mercado, la privatización y comercialización del agua, la educación y la salud. El monopolio de la producción y distribución a través de empresas transnacionales de los granos básicos, los alimentos procesados, las medicinas. El control total de la ciencia y la tecnología, la energía atómica, el petróleo, las bolsas de valores y centros financieros, los medios de comunicación (globales y regionales) como son la televisión, la radio, los impresos, el cine, las agencias noticiosas. Nunca antes en la historia de “esta humanidad” había existido tal concentración, concertación e intercomunicación del poder.




Los bienes más preciados del ser humano han sido secuestrados por este poder. En efecto, “el bien público” más valioso y poderoso de una sociedad es su gobierno. Pues bien, los gobiernos de los países han sido usurpados por bandas de delincuentes organizados que llamamos políticos, que están como mercenarios al servicio de este mega poder global.




Y el otro bien privado del ser humano, es su consciencia de Ser, y está ha sido enajenada, embrutecida y sumida en la ignorancia más atroz de todos los tiempos. El poder global ha reducido a la mayoría de los seres humanos que viven bajo sus valores, principios y paradigmas a niveles de animales salvajes que viven en la “ley de la selva”, luchando por consumir y no ser devorados por otros más fuertes y poderosos que ellos. La insensibilidad, el individualismo y el consumismo, así como la soledad personal y la desolación espiritual son característicos de este nuevo hombre moderno que ha perdido el sentido sagrado y divino del mundo y de la vida.




Gracias a las nuevas formas de comunicación, especialmente la Internet y sus múltiples servicios de comunicación podemos darnos cuenta que, “los grandes males” que vivimos los humanos en nuestros países, son exactamente los mismos y que, los causantes de estos males, también son los mismos poderes que se manifiestan a través de los mismos instrumentos de poder y control global como el FMI, BM, OMC, ONU, OTAN, OMS, etc.




Por todas estas razones, podemos suponer que la respuesta a “los grandes males locales” está justamente en respuestas globales. La “globalización se tiene que democratizar”, es decir, pasar a manos y consciencia de los pueblos y no solo de los restringidos y exclusivos grupos de poder.



En este sentido, los insurgentes anahuacas mayas de Chiapas, han sido los primeros visionarios en entender el mundo y sus soluciones de esta manera. En efecto, el EZLN fue el primer grupo intercultural e internacional en proponer “otro mundo” para los habitantes del mundo.



Sus “modernas y revolucionarias” propuestas emergían de una milenaria sabiduría humana elaborada por más de ocho milenios de experiencia humana nacida en el Anáhuac y conocida como Toltecáyotl. En los años noventas la gente de vanguardia de Europa y el mundo caminaron paso a paso “el movimiento zapatista” y sus ideas y ejemplo cundieron en Europa. Los “indignados” de España, Francia, Inglaterra, Alemania, Grecia y ahora Washington y Wall Street, son su continuación.




La gente del mundo ya se empieza a dar cuenta que nos han engañado como niños con el nacionalismo, el patrioterismo, la democracia representativa, los partidos políticos, los medios masivos de comunicación, las empresas transnacionales, el american life, la modernidad y el progreso.



La gente de muchas partes del mundo empieza a percibir sus males y problemas a nivel global y empieza a entender que existe un supra poder, por encima de sus presidentes, primeros ministros, partidos políticos, reyezuelos y emperadores, todos ellos, minúsculos personajes de escenografía.




La gente empieza a perder “la inocencia” de medidos del siglo pasado y descubre “otra realidad” en su pequeño y frágil “puñado de ideas” sobre el mundo y la vida...su vida.




Tal vez, acaso sea este “el nuevo mundo” que está por venir. Tal vez este “despertar” conduzca a la humanidad a otra realidad…será el nuevo Sol, del que tanto nos dejaron dicho los Viejos Abuelos toltecas.



 

                            Puerto Escondido, Oaxaca.

                                  Otoño de 2011.


lunes, 3 de octubre de 2011

TERRORISMO RELIGIOSO EUROPEO EN EL ANÁHUAC



Una pregunta básica, no hecha por los investigadores al servicio del Estado criollo, es la relativa a la razón por la cual los pueblos anahuacas abandonaron su milenaria religión que era endógena y autónoma. Es decir, a diferencia de los españoles, que traían una religión que tenía su origen en otra cultura, como es la judía, dependiendo del Estado Vaticano y que apenas contaba con mil quinientos años, sufriendo grandes transformaciones y deformaciones para poder adaptarse a los diferentes pueblos, religiones y culturas europeas, los anahuacas tenían una religión de por lo menos de tres mil años, nacida y desarrollada de manera autónoma por todos los pueblos y culturas, desde los olmecas hasta los mexicas.



En general podemos decir que en el Cem Anáhuac se tenía una sola religión con muchas variantes en tiempo y espacio, pero todas, venían de un misma raíz filosófica. Por ejemplo, Quetzalcóatl, eje y fundamento de la religión del Cem Anáhuac, se aprecia en Chalcatzingo (1500 a.C.) con los olmecas en el periodo Preclásico, sigue presente siglos después en el periodo Clásico en Teotihuacán con los toltecas y se mantiene en el periodo Postclásico con los mexicas en Tenochtitlán, por lo menos tres milenios de continuidad.



La figura religiosa del mal llamado “dios de la lluvia”, que para los anahuacas era el símbolo de la energía luminosa, en todas las culturas y en todos los periodos, tenía una misma similitud. Iconográficamente se representaba con unas anteojeras y una lengua de serpiente. Los anahuacas nahuas le llamaron Tláloc en lengua náhuatl, los anahuacas mayas le llamaron Chac en lengua maya y los anahuacas zapotecos le llamaron Cosijo en su lengua. Pero en todos los casos se referían al mismo concepto filosófico-religioso. Lo que demuestra la permanencia por milenios de las bases de una sola concepción religiosa filosófica en lo esencial en todo el Cem Anáhuac.






Otro punto importante que debe tomarse en cuenta para tratar de entender este fenómeno, es que los pueblos y culturas anahuacas eran total y absolutamente de carácter religioso-espiritual. Todo lo que hacían en el mundo cotidiano, productivo, educativo, artístico, gubernamental, etc., estaba totalmente vinculado con su religión y su espiritualidad. En los planos, personales, familiares, comunitarios y de Estado, la visión del mundo y la vida eran absolutamente religioso-espiritual. Podríamos afirmar que el espacio del mundo sagrado era mucho mayor que el del mundo profano en la civilización del Cem Anáhuac.




En la historia de la humanidad se puede observar que los pueblos pueden llegar a cambiar, con “relativa facilidad”, sus sistemas de organización, producción, estético, de valores y normas sociales, pero en el caso del cambio de religión, especialmente en los pueblos de culturas ancestrales, es muy difícil y cuando se da, es en medio de terribles luchas y conflictos sociales. La imposición del Islam en Medio Oriente y el Norte de África y las luchas entre católicos y protestantes en Europa son un buen ejemplo.





Sin embargo, en el Anáhuac los historiadores hispanos e hispanófilos de ayer y de hoy, nos presentan el cambio de la religión anahuaca por la judeocristiana, como “una mejora” asimilada pacíficamente y por convencimiento. Todo debido a dos cosas: La supuesta supremacía de la religión católica sobre la “idolatría demoniaca y antropófaga de los invadidos-vencidos, y la santidad, humanismo, dulzura y paciencia de, primero los misioneros y después los sacerdotes católicos. Totalmente falso.



La colonizada sociedad mexicana, que le han amputado brutalmente su memoria histórica, ve en general con indiferencia “su historia” (1810-2011), y en el caso específico de la historia antigua y colonial, existe una ignorancia casi total (6000. A.C.-1810). Sumado a esta “desmemorización- colectiva-institucionalizada”, el discurso hispanista de la parcial “Historia Oficial” desde los libros de texto hasta los “investigadores corporativos”, Clio, Televisa, etc., nos presentan el holocausto de la invasión y destrucción de la Civilización del Anáhuac como una obra humanista y civilizatoria que benefició a los aborígenes.



Pero una mente crítica y descolonizada se pregunta, cómo fue posible que los europeos hayan logrado “convertir” a un pueblo que fundamentó su historia, cultura y razón de ser, justamente en su milenaria religión. Esta conversión fue verdadera y desapreció totalmente la ancestral religión, o en estos cinco siglos se ha dado a medias y todavía se mantiene.



La primera pregunta se puede responder descolonizadamente de manera sencilla y directa. La corona española implementó un brutal y desmedido régimen de terror en contra de los anahuacas, a través de todos los medios posibles: legales e ilegales, morales e inmorales, religiosos y gubernamentales, privados e institucionales. En el Anáhuac desde 1519 se institucionalizó un régimen de terror en contra de los anahuacas que profesaran su milenaria religión. Todo estaba permitido y a todo español tenía la potestad de hacer lo que fuera por combatir y erradicar el “imperio de Satanás” de las nuevas tierras arrebatadas. No solo fue la Santa Inquisición, la corona española, el clero común, sino cualquier español tenía el derecho y la obligación de luchar en contra de “Satanás y sus demonios”, entendido, no solo como la religión de los vencidos, sino con su forma de vivir, ser, ver y entender el mundo y la vida, porque su nueva realidad era la servidumbre más abyecta en todas sus formas hasta llegar a la esclavitud, especialmente en las minas.




La segunda pregunta es más difícil de “comprobar”, pero es más que evidente que en general, el pueblo ahora llamado “mexicano”, especialmente el que está más cercano a la raíz civilizatoria del Anáhuac, es heredero de una cultura de resistencia cinco centenaria y que su “práctica religiosa”, está conformada por un profundo sincretismo religioso-cultural y que, de alguna manera, siguen presentes muchas prácticas y advocaciones de la religión ancestral. Comenzando con “Guadalupe-Tonatzín” base y sustento de un pueblo que hoy se asume “guadalupano”, antes que católico apostólico y romano.




La historia hispanista y los historiadores hispanófilos siempre trataron y siguen tratando de presentar la conquista y la Colonia como una magna obra civilizatoria y humanista, minimizando y justificando los crímenes de lesa humanidad de ésta barbarie. Tanto colonizadores, como misioneros e indígenas conversos, no describieron con veracidad el régimen de terror que se les impuso a los anahuacas para tratar de erradicar su religión, que era su propia forma de vida. Y en el presente, los historiadores corporativos al sistema neocolonial, evitan tocar este tema. Sin embargo, encontramos libros como “INQUISICIÓN Y ARQITECTURA – La evangelización y el ex-obispado de Oaxaca” de Víctor Jiménez Muñoz y Rogelio González Medina, en el cual presentan con rigor académico el verdadero régimen de terror impuesto por la iglesia, las autoridades virreinales y los españoles en general durante la Colonia, especialmente en Oaxaca.





“Puesto que estamos frente al genocidio americano, los intentos de negar cualquier responsabilidad de la Inquisición española en el mismo no son sino previsibles, aunque nunca podrían compartirse sin violentar la inteligencia que se debe poner al analizar los numerosos documentos que hablan de esa responsabilidad. Algunas veces por vanidad, otras por disputas intergremiales, los inquisidores no podían evitar exhibir su celo de manera tan explícita que solo un cínico puede negar las evidencias. Relatos de las hazañas de los frailes que aterrorizaban a los mexicanos con espectaculares autos de fe, manuales de inquisidores que recomiendan no excluir a los nativos de las prácticas de la Inquisición, denuncias por invadir las aéreas de competencias del llamado Santo Oficio, correspondencia privada: todo esto ha llegado hasta nuestros. Para mayor infortunio de quienes no descansan limpiando la imagen de la Inquisición, ésta no siempre tenía el interés de negar la responsabilidad de la Iglesia en la política de terror, como ya hemos apuntado, siendo lo contrario.” (p. 56)





Lo que cotidianamente sucedió en el extenso territorio del Virreinato a lo largo de trescientos años no se puede concebir. Un pueblo indefenso, aferrado a lo único que tenían aparte de la vida -su religión-, a manos de fanáticos torturadores, con leyes, autoridades e instituciones que fueron diseñadas, no para su desarrollo y bienestar, sino todo lo contrario. Las leyes, autoridades e instituciones coloniales fueron diseñadas para someter, explotar y nulificar al pueblo invadido.



 
“Además, aunque tampoco debía, El Santo Oficio mismo continuó persiguiendo nativos. Hubo pleitos entre todas estas fracciones inquisitoriales por el “derecho” de perseguir, torturar, y ejecutar a los nativos mexicanos, y no era ninguna excepción que excedieran sus límites jurisdiccionales, de lo que también veremos ejemplos.” (p.58)


 


El régimen de terror implantado con toda impunidad en el Anáhuac, que no solo implicaba el ajusticiamiento público por cremación en los llamados, con eufemismo, “autos de fe”, sino el permanente amedrentamiento de “denuncias”, investigaciones, torturas, cateos, robos y procesos que implicaban además, la humillación pública, el abuso, la violencia judicial que se mantiene hasta nuestros días como práctica cotidiana en la “impartición de justicia”. El objetivo era crear el terror de los anahuacas, no solo para que dejaran de practicar su ancestral religión, sino el de ser evidenciados como miembros de una cultura que estaba prohibida. Este efecto llega hasta nuestros días cuando algunos indígenas y mestizos tratan a toda costa de dejar de ser lo que son, para incorporase torpemente a la sociedad dominante. Dejan de hablar su lengua, de usar sus prendas, se blanquean la piel y se tiñen el cabello. Fray Francisco de Burgoa (1606-1681) el historiador colonial de Oaxaca habla de “la domesticación” de los nativos.


 


“Burgoa dejó para la posteridad las terribles descripciones del exterminio de la población oaxaqueña a causa de la despiadada destrucción de sus ciudades y pueblos como parte de la política de las ´congregaciones´ en Oaxaca, verdadero genocidio en el que el clero tuvo una responsabilidad directa bajo la justificación de la ´evangelización´ (sin excluir los intereses económicos de todos los pobladores y explotadores españoles). Es notable que Burgoa combata la idea las epidemias habrían sido la causa de la catástrofe demográfica de Oaxaca, para atribuir ésta a la política de las congregaciones (a la que llama ´la mayor epidemia´) y la minería, que también veremos aquí:” (p.116)




En la Historia Oficial criolla de México, no se habla de las atrocidades y crímenes de lesa humanidad que realizaron sistemáticamente los españoles y sus instituciones coloniales. Por el contrario, se exalta la “mansedumbre” del aborigen que en un estado salvaje se deslumbró con la “verdadera religión” y la “cultura superior” de los españoles. Se describen a los piadosos misioneros, frailes y sacerdotes que “domesticaron” a estos salvajes enseñándoles no solo la palabra del Dios verdadero, sino a vestir, hablar, trabajar y tener conductas sociales, familiares y personales de “gente de razón”. Famosas son las historias de “todo lo que estos santos hombres les enseñaron a los nativos”. Cuando se habla del periodo colonial se mencionan con orgullo los templos y conventos, las ciudades coloniales, las minas, como una proeza hispánica y pocos recaen en que quienes hicieron esos maravillosos edificios, templos y casas, y quienes extrajeron de las minas los miles de toneladas de metales precisos fueron los anahuacas a un precio enorme que los llevó casi a la extinción.




“Los oaxaqueños mismos intentaron su propia defensa y quedan testimonios de ello en el Archivo General de la Nación, como algunos documentos relativos a la solicitud de que fueran contenidas las exigencias de los mineros, limitando en Huautla el número de pobladores que debían ser llevados a las minas, o para que pudieran cambiar en Tlacochahuaya el tipo de servicios a que estaban obligados, o para defender en Chichicapa (caso que acabamos de ver a través de Burgoa) de los abusos de los mineros y para ser excluidos del repartimiento por el descenso de la población. Pero igualmente existen las solicitudes de los mineros, como en Titicuipac, para que se puedan llevar a las minas a los habitantes de Mitla, Tlacolula, Teotitlán, Tlalixtac, Tlahuiyaya (¿Tlacochahuaya?), Ayotepec, Teozopotlán, Cuilapan y Ocotlán.” (p.124)




Como se ve, en principio el terror se imponía por la búsqueda de erradicar las “idolatrías satánicas de los naturales”, pero venía con ella, el afán de la explotación hasta la extinción de la gente y la depredación sin medida de sus recursos naturales. Pero en conjunto el meta objetivo del régimen de terror era el exterminio de la civilización del Anáhuac. En efecto, el Sistema Colonial pretendió crear “La Nueva España”, y por supuesto que en “ese proyecto” no estaban considerados los anahuacas y mucho menos su cultura ancestral.




“>Betanzos no solo se opuso a la educación de los indios; por lo visto, creía que estaban condenados a la extinción. En carta fechada el 11 de septiembre de 1545, propuso, después de una experiencia de casi treinta años entre los indios, que todas las leyes promulgadas en el supuesto de que los indios seguirían existiendo “eran peligrosas, equivocadas y destructoras de todo el bien de la república”, y resultaban sabias y buenas si se promulgaban bajo la suposición de que los indios deberían desaparecer en muy poco tiempo.<” (p.143)



Y en el Estado criollo neocolonial llamado México, se ha mantenido la misma dinámica. Desde 1521 hasta nuestros días, por diferentes medios, violentos o subliminales, institucionales o privados, legales o ilegales, religiosos o profanos, se ha tratado de erradicar la Civilización del Anáhuac al amputarle al pueblo invadido: la memoria histórica, sus lenguas originarias, sus conocimientos ancestrales, sus espacios físicos y sagrados, y el fundamento de su existencia, la espiritualidad. Al perder estos cinco Elementos Culturales el pueblo se vuelve amnésico, manso, indiferente y se puede hacer con él, lo que se quiera. Solo así se explica las atrocidades cometidas en estos cinco siglos en el Anáhuac.




“Burgo se refirió, y lo hemos citado, a la nostalgia por sus propios Dioses que expresaban los zapotecos de Nexapa al comprobar la indiferencia del Dios de los españoles frente a las crueldades que debía padecer, y asombra que a pesar de una persecución religiosa tan encarnizada todavía a finales del siglo XVII el calificador del Santo Oficio de la Inquisición y obispo de Oaxaca Isidro Sariñana considerase necesario edificar, como hemos visto, una cárcel para sacerdotes no católicos en Oaxaca, con una clara idea de la importancia, para la implantación del régimen colonial, de suprimir todo rastro de la cultura de los pueblos sometidos, operación tan cruel y devastadora como el genocidio mismo que significaron las congregaciones y los trabajos forzados en las encomiendas, los repartimientos y las minas. Sariñana usa la expresión `borrar la memoria `como objetivo central de la operación de aniquilamiento cultural de los oaxaqueños.” (p.134)




Ante las pruebas contundentes que nos presentan Víctor Jiménez Muñoz y Rogelio González Medina en su investigación sobre la evangelización en la Nueva España, no podemos más que dimensionar el holocausto humano y cultural que representó la maquinaria colonial para extirpar, no solo la religión, lo cual con la obra “INQUISICIÓN Y ARQITECTURA – La evangelización y el ex-obispado de Oaxaca”, queda perfectamente claro, sino que entiende que el pretexto fue la religión y el objetivo real es y ha sido la perdida de la memoria histórica a partir del TERROR. En efecto, la política hacia los pueblos y culturas anahuacas es y ha sido la pedagogía del TERROR.



 

La forma en que lograron hacer las transformaciones culturales y religiosas en los pueblos y culturas anahuacas ha sido a través de un sistemático y permanente terrorismo de Estado, tanto de los gobiernos coloniales como los neocoloniales en estos casi cinco siglos. Sea a través de los autos de fe, las matanzas, la esterilización, la violencia policiaca, militar y paramilitar o la indiferencia gubernamental, que alienta y protege el abuso, la explotación y depredación de las comunidades y sus recursos naturales.


 


Y sin embargo, pese a esta inimaginable brutalidad, sigue viva la raíz filosófica cultural de la Toltecáyotl en la mayor parte de los habitantes de este país, de manera consciente o en el “banco genético de información cultural; ya sean anahuacas autóctonos, anahuacas mestizos y hasta los mismos anahuacas europeos que, después de vivir años en medio de esta civilización se han visto “transformados” por la fuerza de sus culturas.




La pérdida de la religión ancestral del Anáhuac en los actuales “mexicanos”, no necesariamente significa su total destrucción y definitiva desaparición. Se ve en el sincretismo religioso y se siente en sus tradiciones, fiestas, usos y costumbres, la raíz esencial de la espiritualidad primigenia. De la misma forma la “mexicanización” de los anahuacas y la supuesta modernización se percibe apenas como un leve barniz superficial. A pesar de los pesares el terrorismo religioso y cultural impuesto por los colonizadores fracasó por la fuerza y vitalidad de la civilización ancestral.







                            San Jerónimo Yahuiche.

                          29 de septiembre de 2011.