miércoles, 7 de diciembre de 2011

LA HISTORIA TIENE LA RESPUESTA.


¿Por qué han sido ilegales, injustos y corruptos los gobiernos de México, desde 1521 hasta nuestros días?

                 LA HISTORIA TIENE LA RESPUESTA...

Desde la invención de la agricultura, aproximadamente en el sexto milenio a.C. hasta 1521, el desarrollo humano en el Anáhuac tuvo un carácter endógeno, es decir, sin intervención externa. Sin embargo, con la implantación del Sistema Colonial en 1521 se cercenaron brutalmente las leyes, autoridades e instituciones creadas a lo largo de siete milenios y medio, para implantarse un nuevo sistema que sigue -en su esencia- vivo hasta nuestros días.



En efecto, el Sistema Colonial no importó el modelo que regía a las autoridades y vasallos españoles del S XVI. Por el contrario, creó nuevas leyes, autoridades e instituciones de CARÁCTER COLONIAL, diseñadas para explotar inhumanamente a los pueblos invadidos y depredar impunemente sus recursos naturales en favor de los invasores.



Pero existe otra verdad –de entre las muchas que ha ocultado la Historia Oficial hispanista- y es que la “verdadera conquista” es un proceso que comenzó en 1521, pero que continúa hasta nuestros días, en donde si bien la Triple Alianza y los aliados anahuacas de los españoles fueron, el “brazo armado”, las políticas, estrategias y tácitas militares de la Triple Alianza fueron las que prevalecieron en la invasión y sometimiento de los demás pueblos del Cem Anáhuac, por lo menos durante los siguientes cincuenta años. Por lo tanto, el modelo colonial al principio de la ocupación se sustentó en el modelo expansionista de la Triple Alianza. Lo anterior es muy importante para comprender cabalmente el proceso histórico, la realidad contemporánea del país, así como el carácter ilegal, injusto y corrupto de los gobiernos desde entonces.



Este es el punto central de nuestro ensayo, porque dicho modelo ha seguido vigente durante cinco siglos, tanto en el periodo colonial como en el llamado “independiente”, solo que se ha ido maquillando hipócritamente.



Para entrar al análisis necesitamos tomar en cuenta la Teoría del “Control Cultural” del Dr. Guillermo Bonfil Batalla, en el contexto de “lo propio y lo ajeno”. Es decir, que los anahuacas aliados de los invasores hicieron suya la “conquista española” a partir de su concepción filosófica de la degradada guerra florida mexica, pero que al mismo tiempo, en la práctica material, les fue ajena dado que lo hacían para beneficio de los españoles.



Es decir, los anahuacas aliados se sumaron a la empresa conquistadora española con base a la tradición militar expansionista de la Triple Alianza de “sumar al derrotado” (en el espacio de lo propio), pero en la práctica material, nada de esas nuevas leyes, autoridades e instituciones les pertenecía (en el espacio ajeno). De modo que el nuevo régimen que se construirá, se sustenta desde sus inicios en la injusticia, el abuso y la explotación. La Triple Alianza no había ofendido o agredido a la corona española y mucho menos al pueblo español o a su religión. Son los europeos los que llegan a conquistar, a destruir la cultura y a excluir a los pueblos del Cem Anáhuac sin que éstos les hayan hecho algún daño.



Debemos de recordar que durante todo el periodo Clásico que duró más de mil años (200 a.C. a 850 d.C.) la guerra no fue un motor de cambio ni de transformación de las sociedades que poseían una fuerte tradición espiritual-religiosa. Sin embargo, a partir del colapso y la simbólica partida de Quetzalcóatl del Cem Anáhuac, diferentes pueblos y dirigentes trataron de reconstruir el dominio unificador de Quetzalcóatl y su sabiduría, pero ahora por medio de las armas. Este periodo ahora es conocido como el de la conformación del Estado Suyano. Los mayas, mixtecos, zapotecos, purépechas y mexicas trataron infructuosamente, rehacer la unidad que había logrado el legado tolteca por un milenio.




Pera 1519, los pueblos mayas y purépechas eran mucho más fuertes y poderosos que los mexicas y su frágil alianza con los mixtecos y zapotecos producto del equilibrio de fuerzas. Pero existía otro factor, todavía más importante que el poderío militar, nos referimos a que los primeros no habían transgredido el ancestral pensamiento tolteca de la dualidad divina de Tláloc-Quetzalcóatl; a diferencia de los mexicas, que siguieron a su Cihuacóatl más importante y longevo llamado Tlacaélel, ideólogo del pensamiento místico-materialista-guerrero y que determinó que el Quinto Sol no acabaría justamente cuando empezaba su expansión militar y económica. Los mexicas, a través de ésta ideología se auto erigen como el “Pueblo del Sol”, con la misión detener su próxima destrucción -el Quinto Sol- negando al Quetzalcóatl de la dualidad divina y poniendo en su lugar a su dios tribal llamado Huichilopoztli.



Ésta ideología aseguraba que los toltecas se habían equivocado y que el sacrificio no era de carácter espiritual como lo reiteraban las milenarias enseñanzas de Quetzalcóatl, sino que era de carácter material. Es decir, el simbolismo espiritual de los guerreros de la batalla florida que debían enfrentar “al enemigo interior” y hacer un sacrifico de purificación espiritual al interior de su Ser, fue cambiado de manera grotesca por una lucha de guerreros en pos de prisioneros para ser sacrificados y alimentar al Sol con su sangre y corazones y con ello, detener su profetizada muerte. De esta manera desvirtuada, la guerra florida tolteca, pasó a ser una guerra que le daba razón de ser al Estado mexica, le atribuía un “destino manifiesto” como salvador o sostenedor del Quinto Sol, le proporcionaba grandes beneficios a través de las pesadas cargas tributarias impuestas a los vencidos -ahora en calidad de “aliados”- y además, les proporcionaba fama, prestigio y riqueza a los participantes en las incursiones guerreras, en contra de los vecinos.



La nueva ideología de Tlacaélel le dio fuerza y vigor a la construcción de la relativa y breve hegemonía mexica, pero a su vez, fue la raíz de su fulminante caída, pues cuando llega Cortés y se entera -a través de Malinche- del temor que tenían los mexicas del anunciado regreso de Quetzalcóatl, la dirigencia mexica, a través del Tlatocán, envía a Moctezuma a entregarse al “embajador de Quetzalcóatl”, como acto de contrición por los errores cometidos por sus antepasados.



“Hermanos y amigos míos, ya sabéis que de mucho tiempo acá vosotros y vuestros padres y abuelos habéis sido y sois súbitos y vasallos de mis antecesores y míos, y siempre de ellos y de mi habéis sido muy bien tratados y honrados, y vosotros asimismo habéis hecho lo que buenos y leales vasallos son obligados a sus naturales señores; y también creo que de vuestros antecesores tenéis memoria como nosotros no somos naturales de estas tierras, y que vinieron a ella de muy lejos tierra, y los trajo un señor que en ella los dejó, cuyos vasallos todos eran. El cual volvió desde ha mucho tiempo y halló que nuestros abuelos estaban ya poblados y asentados en esta tierra, y casados con las mujeres de esta tierra y tenían mucha multiplicación de hijos, por manera de que no quisieron volverse con él ni menos lo quisieron recibir como señor de esta tierra; y él se volvió, y dejó dicho que tornaría o enviaría con tal poder, que los pudiese constreñir y atraer a su servicio. Y bien sabéis que siempre lo hemos esperado, y según las cosas que el capitán nos ha dicho de aquel rey y señor que le envió acá, y según la parte de donde él dice que viene, tengo por cierto, y así lo debéis vosotros tener, que aqueste es el señor que esperábamos, en especial que nos dice que allá tenían noticias de nosotros, y pues nuestros predecesores no hicieron lo que a su señor eran obligados, hagámoslo nosotros, y demos gracias a nuestros dioses, y demos gracias a nuestros dioses porque en nuestros tiempos vino lo que tanto aquéllos esperaban. Y mucho os ruego, pues a todos es notorio todo esto, que así como hasta aquí a mi me habéis tenido y obedecido por señor vuestro, de aquí adelante tengáis y obedezcáis a este gran rey, pues él es vuestro señor, y en su lugar tengáis a este su capitán; y todos los tributos y servicios que hasta aquí a mí me haciades, los haced y dad a él, porque yo asimismo tengo de contribuir y servir con todo lo que me mandare; y demás de hacer lo que debéis y sois obligados, a mí me haréis en ello mucho placer”. Lo cual todo lo dijo llorando con las mayores lágrimas y suspiros que un hombre podía manifestar, y asimismo todos aquellos señores que le estaban oyendo lloraban tanto, que en gran rato no le pudieron responder. Y certifico a vuestra sacra majestad, que no había tal de los españoles que oyese el razonamiento, que no hubiese mucha compasión.


Y después de algo sosegadas sus lágrimas, respondieron que ellos lo tenían por su señor, y habían prometido de hacer todo lo que les mandase; y que por esto y por las razones que para ello les daba, quedan muy contentos de hacer, y que desde entonces para siempre se daban ellos por vasallos de vuestra alteza y desde allí todos juntos y cada uno por sí prometían, y prometieron, de hacer y cumplir todo aquello que con el real nombre de vuestra majestad les fuese mandado, como buenos y leales vasallos lo deben hacer, y de acudir con todos los tributos y servicios que antes al dicho Mutezuma hacían y eran obligados, y todo lo demás que les fuese mandado en nombre de vuestra alteza. Lo cual todo pasó ante un escribano público, y lo asentó por auto en forma, y yo lo pedí así por testimonio en presencia de muchos españoles.


Pasado este auto y ofrecimiento que estos señores hicieron al real servicio de vuestra majestad, hablé un día al dicho Mutezuma, y le dije que vuestra alteza tenía necesidad de oro para ciertas obras que mandaba hacer, y que le rogaba que enviase algunas personas de los suyos, y que yo enviaría asimismo algunos españoles por las tierras y casas de aquellos señores que allí se habían ofrecido, a les rogar que lo que ellos tenían sirviesen a vuestra majestad con alguna parte.” (Hernán Cortés, segunda carta relación del 30 de Octubre de 1520).


Del propio puño y letra de Cortés se sabe que la dirigencia mexica y sus Señores tributarios se le entregaron, en su calidad de “embajador de Quetzalcóatl”, bajo los usos y costumbres milenarias del Anáhuac donde la palabra era totalmente honrada y a los embajadores se les trataba con el nivel de su “representado”, en este caso la manifestación terrena de Tloque Nahuaque (El que está aquí y en todas partes al mismo tiempo).


Para darnos una idea de la dimensión de estos hechos, el lector podría suponer el sisma que se produciría si, en este momento llegara al Vaticano un hombre que se dijera “el Hijo de Dios”, es decir, Jesús de Nazaret en su profetizado regreso, para pedir cuentas a la alta jerarquía católica de sus actos a través de dos milenios. Y que esta llegada se ajustara puntualmente a la profecía en tiempo y forma, además de venir apoyado por cientos de miles de católicos, seguros de que acompañaban al “Hijo de Dios” en su necesario regreso para salvar al mundo. Este drama lo vivió la clase dominante y la alta jerarquía religiosa mexica. Las mentiras de Cortés y la traición de Malinche propiciaron la guerra civil que luego siguió en el Altiplano Central, pero que de momento no afectó a los mayas, zapotecos, mixtecos y purépechas, como pueblos dominantes de todo el Cem Anáhuac; porque entre otras cosas, ellos no trasgredieron la dualidad divina tolteca Tláloc-Quetzalcóatl.


Cortés, al igual que Pizarro, consiguieron apoderarse de las autoridades mexicas e incas y de un zarpazo certero, por supuesto. Pero desde una visión descolonizada, lo lograron gracias a que por un lado subyacían los graves problemas, errores y trasgresiones internos de los dirigentes mexicas, quienes además, diferían abismalmente en cuanto valores éticos y morales con los españoles, y por otro, gracias a que provenían de una tradición de organización social ancestral, a diferencia de los españoles que apenas en 1516 se habían logrado constituir el reino de España y en 1492 habían dejado de estar invadidos por los árabes desde ocho siglos atrás. Mientras Cortés y Pizarro venían en calidad facinerosos, sin leyes, principios ni autoridades que los supervisaran y con sólo el afán de enriquecerse sin medida a cualquier costo. Moctezuma y Atahualpa estaban regidos por estrictos códigos éticos y morales, además de una compleja, profunda y protocolizada tradición de gobierno. Para el caso concreto de Moctezuma, él “mandaba obedeciendo” al Tlatócan, no era un “rey” tipo europeo, era un Tlatoani (el que organiza) escogido y auditado permanentemente por el Tlatócan y que en su caso, podía ser depuesto, como así sucedió.


Con estos elementos podemos visualizar la conquista y los primeros años de la colonia de manera descolonizada, no solo para entender a cabalidad lo que verdaderamente sucedió, sino aún más importante, para que a partir de la “verdadera Historia”, dejando atrás los falsos mitos hispanistas, podamos entender lo que se ha venido repitiendo a lo largo de la ésta y lo que actualmente nos está sucediendo como sociedad y como país.


Como ya se estableció, los mexicas se valieron de un “nuevo” sistema político-militar, que surgiera después del colapso del periodo Clásico Superior y que los especialistas han llamado Estado Suyano. Como también ya se dijo, algunos pueblos trataron de rehacer la hegemonía tolteca, pero a través de confederaciones de Señoríos, tratando de sujetar a los pueblos del Cem Anáhuac a en un solo mando. Los mexicas lo hicieron al confederar Tenochtitlán, Texcoco y Tlacopan y luchar en contra de Azcapotzalco venciendo al temible Tlatoani Maxtla en 1430. La llamada Triple Alianza (Excan Tlahtoloyan en náhuatl), es el inicio del poder mexica, pero será cuando Moctezuma Ilhuicamina y Tlacaélel operen como Tlatoani (el que organiza) y Cihuacóatl (el que administra) respectivamente, cuando comience la verdadera expansión, especialmente con las reformas ideológicas-religiosas que Tlacaélel le hizo a la Toltecáyotl o legado tolteca; fortaleza y debilidad, como ya se dijo, del corto y limitado poderío mexica a través de la transgredida visión de la Guerra Florida.


Así pues, en la civilización del Anáhuac y en especial en su periodo de mayor esplendor (200 a.C-850 d.C.) no existió la guerra como una razón de Estado, ni como un mecanismo de desarrollo y engrandecimiento. Lo anterior no quiere decir evidentemente que no hayan existido enfrentamientos y luchas, dado que hasta en las familias se pelean los hermanos y que la naturaleza humana, es justamente su imperfección. Pero el hecho que las mismas armas recibidas del periodo Prehistórico fueran las mismas durante más de siete milenios, y las mismas con las que se defendieron de la invasión española, nos revela que la inteligencia y creatividad anahuaca no estaban enfocadas a una visión militarista o bélica.


El concepto mexica de la guerra se inspiró en la tradición tolteca de la Guerra Florida, que era de carácter espiritual, pero Tlacaélel le dio un giro perverso y la convirtió en una Razón de Estado. Sin embargo, aun así, una de sus características era que a los pueblos vencidos, se les “incorporabaen la Excan Tlahtoloyan. Es decir, de enemigos pasaban a ser miembros tributarios de la Triple Alianza, pero con la posibilidad de sumarse a las nuevas expediciones y recibir de ellas, parte de los tributos impuestos a los vencidos. Esta práctica, con el tiempo, generó una compleja y abigarrada relación de alianzas y casamientos entre linajes de diferentes pueblos, como el caso del hijo de una hermana de Moctezuma II que se caso con Nezhualpilli (1464-1515) y que Moctezuma II impuso como Señor de Texcoco, a pesar de que Nezhualpilli había dejado dicho que lo sucediera Ixtlilxóchitl, su hijo más capaz. Lo anterior desembocó una guerra civil en Texcoco cuatro años antes de la llegada de Cortés, donde el propio Ixtlilxóchitl, fue el verdadero “jefe de operaciones” militares en contra de los mexicas, y no Cortés, que no hablaba la lengua náhuatl para comandar a un ejército de más de 300 mil hombres, y que además desconocía las técnicas y estrategias militares del Anáhuac.


Los pueblos que eran sometidos por la Triple Alianza, al pasar a ser tributarios también se convertían en parte de la Triple Alianza. Ya sea de manera “voluntaria” a través de los embajadores que negociaban las condiciones, o a través de las armas por medio de batallas debidamente formalizadas en cuestión de día, lugar y número de hombres para el combate. Este punto es muy importante para comprender por qué no solamente los primeros aliados de Cortés, como los totonacos, tlaxcaltecas y texcocanos, sino los propios mexicas y sus aliados, al ser vencidos por Cortés (embajador de Quetzalcóatl), posteriormente se suman a las siguientes expediciones de los europeos, luchando contra los purépechas, mayas y pueblos de La Gran Chichimeca, es decir, los pueblos del Norte de lo que hoy es México.



La gran proeza de la conquista del Cem Anáhuac se realizó a través de este mecanismo y no, como lo afirma la Historia Oficial hispanista, por un puñado de “valerosos y esforzados” españoles. No solo las expediciones militares, sino en especial el poblamiento de las primeras ciudades del Norte, estuvieron a cargo de los pueblos anahuacas del Altiplano Central. Es conocida la llamada “Diáspora tlaxcalteca”, que representó un gran esfuerzo humano por construir las bases de las ciudades del Norte, extendiendo la construcción de templos, conventos, casas, caminos, extracción de minerales, siembra de alimentos, etc., porque debe recordarse que los pueblos anahuacas del Norte eran nómadas y lucharon hasta la misma muerte por no ser sometidos y conquistados.



Bajo este mecanismo, los Señoríos se sumaron de nuevo, a la nueva propuesta civilizatoria. Ayer la de los mexicas, dejando atrás a la Toltecáyotl, abrazando a Huitzilopochtli como nueva visión de lo sagrado y divino. Y con la llegada de los españoles, dejaron atrás a propuesta mexica y tomaron la hispánica, adoptando su religión y sistema de gobierno. Durante los primeros decenios de la Colonia se mantuvo el antiguo orden de explotación mexica, solo que los españoles quedaron a la cabeza. El sistema de tributos de los mexicas quedó intacto pero controlado por los españoles. El número de españoles en el Anáhuac siempre fue relativamente muy bajo, sobre todo, en los primeros años de Colonia, de modo que en principio el sistema de recaudación y tributación mexica siguió vigente hasta que fue desplazado por el hispano. Pero aun cuando llegó la burocracia de ultramar, en muchísimas poblaciones que estaban lejos de la influencia española, se mantuvieron los caciques anahuacas, solo que ahora tributaban a la corona española.


De esta manera nace el nuevo orden colonial hispano, pero usando las bases políticas, administrativas y militares de la Triple Alianza e incorporando los elementos culturales y militares de la Guerra de Reconquista de los reinos de Castilla y Aragón. Este “mestizaje cultural” tendrá resultados pavorosos en los pueblos del Anáhuac, dado que en los primeros cien años de Colonia la maquinaria colonial exterminó aproximadamente a 24 millones de anahuacas, por las armas, en las minas y por las enfermedades que trajeron los europeos, especialmente la viruela y el sarampión. Las atrocidades realizadas por europeos y anahuacas tomaron proporciones catastróficas, a tal punto que diez años después de la caída de Tenochtitlán, explota la primera gran rebelión del Anáhuac en el reino de la Nueva Galicia, conocida como la Rebelión del Mixtón, que estuvo a punto de derrumbar el proyecto colonial español.



Los pueblos anahuacas que se aliaron y participaron en la verdadera conquista del Anáhuac, se convirtieron en despiadados invasores y masacraron con saña a sus propios hermanos. El despojo, saqueo, violación, destrucción y esclavización de los vencidos, que no existía como institución en las guerras de los pueblos del periodo Postclásico, se convirtió en una costumbre de los grupos armados, regulares e irregulares de la Colonia hasta nuestros días. La fuerza pública de los tres niveles, policías o militares, históricamente actuaron en las permanentes luchas fratricidas como ejércitos de ocupación, robando, asesinado, torturando y destruyendo sin ninguna compasión por sus hermanos y “compatriotas” y aún lo siguen haciendo.


Lo mismo pasa con las autoridades, desde Hernán Cortés hasta Felipe Calderón, con sus honrosas excepciones. El síndrome del “conquistador”, sigue vivo hasta nuestros días. El poder no se gana por voluntad de los ciudadanos, el poder se conquista por todos los medios y representa un botín, no una responsabilidad histórica y social. Las instituciones se convierten en un botín después de una lucha política o militar. Generalmente se llega al poder de manera ilegítima e ilegal e inmediatamente se “legaliza” el despojo. Sea por fraude en las urnas, golpe de Estado, traición, magnicidio, el poder en México generalmente emerge de la ilegalidad. Como lo fue el poder de Cortés que llegó prófugo de la ley de Cuba por haber traicionado al gobernador Diego Velázquez ante un inminente motín, dado que la mitad de los expedicionarios querían regresar a Cuba, entregar a Cortés a la justicia para que les nombraran un nuevo capitán de modo que la expedición en la que todos estaban arriesgando sus capitales y vidas, fuera “legal” y cubriera las formas que la corona exigía a los particulares para invadir y robar. Especialmente entregar el 20% de lo robado a la corona, conocido como “quinto real”.


Cortés barrena las naves para que no lo puedan llevar ante la justicia de Cuba, y manda la mejor nave a España con un “hombre de confianza” -Francisco de Montejo- para que entregue al rey Español la primera Carta de Relación, que es un alegato legaloide con el cual Cortés justifica su traición a Diego Velázquez y “legaliza” su autoridad en la expedición. El síndrome de Cortés alcanza a casi todas las autoridades en la ocupación del Anáhuac, desde 1521 hasta nuestros días.


La razón de que los gobiernos coloniales e independientes hayan sido y sean tan corruptos es histórica, tiene su génesis y su explicación en el mismo proceso de construcción del Estado colonial que ha vivido el país en estos últimos cinco siglos, donde:


a.- Un puñado de extranjeros o descendientes de extranjeros se han hecho del poder.


b.- Se ha excluido absolutamente a los pueblos originarios y sus descendientes de la cultura dominante y se ha desarrollado una estrategia cinco centenaria de destrucción y negación de la civilización Madre invadida. Los descendientes sanguinos y sus culturas, han estado excluidos históricamente en el diseño de la nación, ya sea durante la colonia o la república y hasta nuestros días. Y en el caso de Benito Juárez, a pesar de ser zapoteca pensaba y actuaba como criollo.


c.- Se ha desarrollado una puntual y permanente estrategia de Estado, para borrar y desaparecer la memoria histórica y la identidad cultural de los anahuacas y sus descendientes culturales, que se han mezclado con las diferentes culturas que han llegado al territorio del Cem Anáhuac. Y cuyo objetivo es que nadie conozca, se identifique y se enorgullezca de su raíz anahuaca, filosófica, histórica, cultural y de fenotipo.




d.- Como el gobierno no es producto de un proceso democrático nacido del seno del pueblo y para el pueblo, sino que desde Cortés hasta Calderón, en general, el poder ha sido fruto de la ilegalidad y las luchas por él, éste es concebido como un botín y cada nuevo gobierno desconoce o desacredita los logros del anterior. No ha existido una conciencia de continuidad histórica en los gobiernos.


e.- Como para el pueblo, el gobierno le “es ajeno” y no “propio” (en el concepto de la Teoría del Control Cultural), se usa y se abusa de él, para beneficio personal o de grupo. El “gobierno” no tiene responsabilidades reales y verdaderas con el pueblo y menos de carácter histórico. El poder y las instituciones son un “botín pasajero” y se aprovecha al máximo en todas las formas posibles. Esto se ve reflejado en el concepto histórico en el gobierno del “Año de Hidalgo”.


f.- En tal suerte, como el “gobierno no es propio”, éste se vale de la violencia para arrebatarlo y mantenerlo a través de las instituciones armadas en todos sus niveles.


h.- Finalmente, los cuerpos armados y de seguridad no poseen un profundo y genuino compromiso moral, ético e histórico, ni con el Estado y menos con el pueblo. El poder de las armas y las instituciones se traduce en inmunidad para ejercer la violencia a su discreción en la condición de “abusador-abusado”. La ley y las instituciones se convierten en un medio para robar.


Conclusión.

Sólo con la recuperación de la memoria histórica, a través de una educación que despierte la consciencia y que permita el fortalecimiento de la identidad cultural, y con ello la auto estima como personas, familias y pueblos, se podrá acabar con “la ideología criolla” y terminar con el largo periodo colonial en que hemos vivido estos últimos cinco siglos.


Sólo poniendo bases firmes para la reconstrucción de nuestra sociedad y el diseño de una nueva forma de convivir descolonizada, todos los ciudadanos podrán alcanzar los niveles mínimos materiales, para posibilitar el desarrollo y trascendencia espiritual.



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jueves, 24 de noviembre de 2011

HUNAB KU o TLOQUE NAHUAQUE



De la antigua lengua maya: hunab ku, se traduce como "dador del movimiento y la medida". Se compone de: hun, "único", "solo"; nab, "medida" y "movimiento" y ku o kub, "dador".



La civilización del Anáhuac es una sola, por múltiples culturas diferentes en tiempo y espacio que la representan. De modo que los mayas, nahuas o zapotecos, por solo citar tres de los más de doscientos pueblos que existieron antes de la invasión y ocupación europea. De modo que al poseer una misma “matriz-filosófico-cultural” conocida como Toltecáyotl, no estamos frente a “diferentes civilizaciones”, es decir, los mayas no son una civilización en sí mismos, son en cambio, parte de un todo hermanado que se conoce como Civilización del Cem Anáhuac.



Así que el concepto filosófico-espiritual de Hunab Ku, "dador del movimiento y la medida", no es creación única de la cultura maya, en la lengua náhuatl (lengua franca del Cem Anáhuac por miles de años) se nombra como Tloque Nahuaque. Así como Chac, que representa la energía luminosa del mundo simbolizado con el agua, también existe en la cultura zapoteca con el nombre de Cosijo, y de la misma manera la encontramos en la cultural nahua con el nombre de Tláloc. Las tres comparten la misma raíz filosófica-religiosa pero cada cultura la representará iconográficamente de maneras distintas, pero todas coincidirán en llevar unas anteojeras y una lengua de serpiente.



La concepción filosófica de “lo inconmensurable”, de aquella suprema consciencia o energía primigenia los anahuacas determinaron que no tenía nombre, ni forma, que era totalmente abstracto e inaprensible para las limitadas posibilidades humanas. De modo que para el S XVI los españoles le llamaban “Dios Padre”, Jehová y lo representaban con un anciano sentado en un trono, sosteniendo en la mano derecha una cruz y en la izquierda a un globo terráqueo. Los pueblos del Cem Anáhuac, los anahuacas treinta siglos antes decían que era invisible e impalpable, como el viento y la noche o le llamaban metafóricamente “Aquél por quien se vive”. De modo que no podía ser representado, lo que implica que los anahuacas no eran idólatras. El concepto en lengua náhuatl de “teotl” no significa dios, aunque así lo tradujeron los primeros misioneros.



Nuestros antepasados tenían Hunab Ku o Tloque Nahuaque o como le llamaran en las otras lenguas anahuacas. La concepción de una fuerza única, inconmensurable, invisible, impalpable e innombrable era su referente superior en los terrenos de lo divino y lo sagrado. Las diferentes advocaciones o manifestaciones de esta suprema realidad fueron representadas de manera simbólica. Estos diferentes simbolismos o advocaciones de una sola realidad, los misioneros por su corta visión o su fanatismo les llamaron “dioses”, justificando con esto la inferioridad de la milenaria religión endógena de los anahuacas, frente al sincretismo religioso y las múltiples transgresiones que sufrió la secta cristiana, surgida del judaísmo, al ser adoptada por las diferentes religiones locales de los pueblos europeos y puesta por Roma como religión de Estado.



La confusión surge porque los primeros investigadores han sido extranjeros, y ellos, siempre nos han “estudiado por nuestras diferencias y no por nuestras semejanzas”. De modo que ven al Cem Anáhuac como un “archipiélago en vez de un continente”, y sus “colegas nacionales” totalmente sometidos y colonizados, repiten sus errores hasta convertirlos en “la verdad oficial”.



Así que para los mayas y todos los demás pueblos del Anáhuac, Hunab Ku era el centro de todo de la galaxia, y a su vez, el corazón y la mente del Creador, hacia allí y a través del Sol, dirigían su mirada al estudiar las estrellas. Hunab Ku, es el centro y existían “esencias” menores. Los tlamatinime y las personas de conocimiento entendían la integralidad del universo con la Tierra y la vida humana. Nada estaba separado y todo era complementario. Y existía una consciencia o “energía” superior que se encontraba en el centro de lo “inconmensurable”.



Los anahuacas, sabían que su corazón y su mente están en el centro del universo y solo a través del Sol podían comunicarse con él. Considerado el centro de la galaxia y a su vez, el corazón y la mente del creador. Creador del mundo y del ser humano, construyó el mundo tres veces: La primera vez fue habitado por genios. La segunda vez por los dzolob, una raza oscura y siniestra, y la tercera y última por los anahuacas.



Por alguna razón, aproximadamente en el año 850 d.C. en el auge de su brillante civilización, partieron de sus ciudades que habían destruido, quemado y cubierto de tierra o simplemente abandonaron, dejando atrás soberbias construcciones, observatorios astronómicos, obras de arte, cientos de monumentos y estelas...y desaparecieron, sin saber cómo destruyeron, por qué lo hicieron y a dónde se fueron. Se sabe que dejaron guardianes de sus centros de investigación y estudio hoy conocidos como “zonas arqueológicas”, y que ellos preservan los valiosos códices escondidos hasta ahora. Algunos de los centros de conocimiento fueron repoblados por otros pueblos, pero la mayoría de estos centros de investigación y estudio fueron cubiertos y muchos de ellos siguen bajo tierra sin ser “descubiertos”.



Conforme se descubre el legado de la Civilización del Anáhuac, nos quedamos maravillados con estos adelantados astrónomos, matemáticos, físicos, ingenieros increíbles, constructores de monumentos impererecederos; consideraron los occidentales que poseían una visión superficial e ingenua del mundo, atrasada y primitiva. A la luz de los descubrimientos de las culturas anahuacas, percibimos con verdadero asombro que en algunos aspectos estaban más adelantados que los científicos actuales, y llevaban una ventaja de casi mil años a las civilizaciones del entorno, mucho antes que las civilizaciones contemporáneas de su época, los anahuacas dominaban un sistema numérico Binario Exponencial, con base en el número 2. Ya 500 años antes de los árabes, utilizaban el concepto del 0, y su calendario que sincroniza al sol, la luna y la tierra con el universo, es más exacto que el que utilizamos actualmente. Es más, sus medidas astronómicas probaron ser tan exactas, que comparándolas con las medidas tomadas por la NASA (Centro aeroespacial estadounidense) son apenas diferentes en milésimas de segundo; por ejemplo: Según los anahuacas, la rotación completa de la Tierra alrededor del Sol es de 365,2420; mientras que la NASA lo mide en 365,2422.



Los anahuacas mantenían la creencia de que del centro de la galaxia (Hunab Ku), cada 5.125 años, surge un “rayo sincronizador”, que justamente sincroniza al sol y a todos los planetas, con una poderosa emanación de energía.



En la rotación completa del sistema solar en la galaxia, ellos hacían una división de dicha elipse en dos, con una fracción cada una de 12.812 años, llamando a la fracción más cercana al centro de la galaxia, Día, y a la parte más alejada de Hunab Ku; Noche, tal cual se divide en día y noche en la Tierra. A su vez, dicha elipse era partida en cinco períodos de 5.125 años: los cuales eran: Mañana, Mediodía, Tarde, Atardecer y Noche. Según nuestros Viejos Abuelos anahuacas, justamente en nuestro nuevo milenio, estaremos ingresando en la mañana galáctica, y es marcada por el rayo sincronizador desde Hunab Ku.



Los hombres y mujeres de conocimiento nos dicen que el período intermedio al traspaso, dura 20 años, y ellos lo llaman “El tiempo del No-Tiempo”, en donde ocurren grandes cambios. Es allí cuando debemos ser capaces de transformarnos, puesto que será nuestra decisión seguir como humanidad o perecer en nuestra autodestrucción.



Encontramos un calendario que abruptamente, finaliza luego de una cuenta de 25.000 años, justamente en el cambio de nuestro milenio. Junto con ese calendario.


Es lógico suponer que todo esto puede ser una mera coincidencia, y las profecías, orientadas hacia personas que nacerían cientos de años después, pueden ser sólo parte de un mito mal comprendido por los que han comenzado a descifrar la escritura maya; además su extraña desaparición, sin dejar rastros, plantea dudas sobre un pueblo que sin un porvenir conocido en su propio tiempo, anuncia sin embargo, un futuro a otra fase de la civilización humana. Sus profecías tienen base científica, y aunque llegan a pocos iniciados llamadas poco perceptibles aseguran están llegando, pocos saben las casi imperceptibles llamadas de atención que se están recibiendo y que reciben quien es capaz de interpretarlos, y que la experiencia demuestran que dichas profecías están cumpliéndose.



Nuestros ancestros nos transmiten de hecho un mensaje de esperanza, pues nos dicen que esta época es el “Final del Miedo”. Si somos capaces de enfrentar este nuevo destino, podremos sobrevivir como especie y civilización, pero el tiempo corre y hay que decidirse, la primera profecía, marca los últimos 13 años, contando a partir de 1999, desde el momento del eclipse anular de sol del 11 de Agosto (también anunciado en sus mediciones), en los cuales cada individuo debe decidir sobre la humanidad; antes del Sábado 22 de diciembre de 2012, será el último día, según los Viejos Abuelos toltecas.


El símbolo conocido como Hunab Ku, se encuentra en el Códice de siglo XVI Magliabecchiano y en la reproducción que hizo Zelia Nuttall. En él se pinta en una manta y tiene una inscripción que dice “arena y agua”. Posteriormente fue asociado con la Vía Láctea y el “dios Hunab Ku” por José Arguelles en 1987 en su libro El Factor Maya, quien cambió el símbolo a uno circular.


Sin embargo, el símbolo en cuestión es propio de todas las culturas del Cem Anáhuac y no solo de los mayas. Está compuesto por cuatro mariposas que apuntan a los cuatro rumbos de la existencia dispuestas en “pares opuestos complementarios”, negra con blanca y blanca con negra, es decir, material e inmaterial, concepto iconográfico que nos presenta claramente el principio dialéctico del par de opuestos complementarios.


Es necesario saber que en la mitología tolteca del Anáhuac, los “guerreros y guerreras de la Muerte Florecida” se representaban con una mariposa en el pecho. Símbolo que implica que el ser humano es un capullo en evolución-transformación y que partir de la “Batalla Florida”, los guerreros salen victoriosos de su capullo convertidos en mariposas que se elevan en busca del cielo. Podemos ver la mariposa en el pecho de los llamados Atlantes de Tula, de Coatlicue y del Chac Mol.


En el centro del dibujo, donde se encuentran las cuatro mariposas surge el símbolo del caracol cortado de manera transversal, que es el símbolo por excelencia de Quetzalcóatl y que nos remite a la idea del “soplo divino que le da consciencia a la materia”.


El símbolo representa cabalmente el principio rector de la Toltecáyotl, como “el arte de vivir en equilibrio”. El equilibrio se logra a través de la “medida”, a su vez, la medida se obtiene por el movimiento de los astros o mecánica celeste. Es por ello que Hunab Ku significa, "dador del movimiento y la medida" para la civilización del Anáhuac y sus diferentes culturas en tiempo y espacio, pero todas unidas por la matriz filosófica-cultural de la Toltecáyotl.


Tomado en parte de:

http://lanaveva.wordpress.com/2010/05/07/hunab-hunab-ku-era-el-dios-supremo-de-los-mayas/

jueves, 17 de noviembre de 2011

SÍMBOLOS DEL MESTIZAJE



En 1511 un huracán arrastra al naufragio a una nave española que había zarpado de Panamá con destino a Cuba. Solo lograron llegar a las costas de lo que hoy es el estado de Quintana Roo, 13 sobrevivientes que estuvieron de náufragos por semanas en un pequeño bote en el Mar Caribe.
Cuando llegaron a tierra fueron hechos prisioneros por los anahuacas mayas y fueron sacrificados todos, menos dos mujeres que posteriormente murieron de enfermedad y dos hombres que estaban tatuados, razón por la cual se les creyó de alta alcurnia.



Vivieron como esclavos Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero, hasta que compraron su libertad, los dos aprendieron a hablar la lengua maya pero, mientras Aguilar se mantuvo español, Guerrero se asimiló a la cultura maya. Este último sirvió como soldado y llego primero a ser "nacon" [oficial] y posteriormente "batab" [comandante en jefe]. Desposó a una noble maya de nombre Zacil bajo las leyes y la religión del pueblo maya y tuvo tres hijos.



Esta familia es el símbolo de nuestro "mestizaje", una mujer anahuaca y un hombre español que por amor decidieron unir sus vidas y florecer su huerto de amor con tres bellos hijos. Hijos amados y deseados. Chetumal y las costas de Quintana Roo, son la cuna del mestizaje de México y de toda Latinoamérica.



La colonización mental y espiritual ha manejado la imagen de Malinche, Cortés y Martín Cortés, como el símbolo del mestizaje mexicano. Una mujer obsequiada y traidora, con un hijo producto de una violación y que posteriormente Cortés la "rota" en concubinato con otros miembros de la expedición. La colonización mental y espiritual nos ubica como "hijos de la chingada" a los mexicanos mestizos. El objetivo es inutilizarnos y neutralizarnos humana y socialmente. Para que a través de los siglos colonizadores, permanentemente sintamos odio y rencor de nuestros padres "simbólicos". De Malinche como madre traidora y sin honra; y de Cortés, como padre violador, inmoral y sin amor a su familia, sus hijos y su mujer.


El primer español que puso su planta en el Anáhuac fue Gonzalo Guerrero. Su amor a esta Tierra, a su gente y su Cultura, hizo que tuviera una familia. Nuestro mestizaje simbólicamente viene de este primer matrimonio, tan negado por los colonizadores y tan desconocida para los colonizados.



Cuando en 1519, Hernán Cortés llega a Isla Mujeres, mandó a rescatar a los dos españoles que se encontraban viviendo en Chetumal. Mientras Jerónimo de Aguilar inmediatamente se sumó a la expedición y sirvió posteriormente con Malinche a construir el "puente lingüístico", pues Malinche sabía hablar náhuatl y maya, Aguilar sabía hablar español y maya, de modo que Cortés se enteró que era el año uno caña y que los mexicas lo estaban esperando su llegada con sumo terror. De esta manera se asumió con la mentira como parte de la profecía del regreso de Quetzalcóatl y él se asumió como el capitán de Quetzalcóatl. En la "historia oficial" de la "Batalla de la Noche Triste", Gonzalo Guerrero apenas es nombrado y es tomado como un traidor.


                                  Francisco Javier Mina

No todos los españoles y extranjeros que han llegado al Anáhuac han sido colonizadores-encomenderos, como no todos los anahuacas han luchado por la Cultura del Anáhuac. Podemos recordar al español Francisco Javier Mina quien se sumó la Guerra de Independencia y en abril de 1817 desembarcó en Soto la Marina con trescientos hombres. Derrotó al realista Villaseñor en Valle del Maíz y se unió al guerrillero insurgente Pedro Moreno y fue fusilado en 1818 por las tropas realistas.

                                   Poeta León Felipe

Y qué decir de los españoles que llegaron refugiados por la Guerra Civil Española, la elite de la intelectualidad que vinieron a fortalecer la vida académica en las aulas de México y que fundaron el Colegio de México.



Gonzalo Guerrero, su esposa Zacil y sus tres hijos deberían ser el símbolo de nuestra mezcla biológica y cultural. No podemos negar que existimos decenas de millones de mexicanos que no somos, ni indígenas ni criollos. No podemos negar que la mayoría de los Elementos Culturales más famosos y compartidos por todos los mexicanos, no fueron creados por la sabiduría de nuestros Viejos Abuelos del Anáhuac. Me refiero al reboso, al sombrero, al charro, a la china poblana, la marimba, al son de la negra [que es la copia del inicio de una sinfonía de Hayden], al mariachi y a tantos símbolos que vienen de Europa, Asia y África y que nos los hemos APROPIADO culturalmente y ahora son indisolublemente "mexicanos".

                 Ejército de Dios (paramilitares indígenas), Chiapas.

Lo importante es asumir la cultura y vivir en ella. Existen muchos indígenas que ya no quieren enseñarles la lengua madre a sus hijos y otros tantos luchan diariamente por "ladinizarse", despreciando su Cultura Madre. Lo valioso de Gonzalo Guerrero no sólo es que él tuvo la oportunidad de elegir, ya que pudo incorporarse a la expedición de Cortés o pudo quedarse a vivir con los mayas y asumir la cultura maya como propia. Lo importante, simbólicamente" es que Gonzalo Guerrero tomó las armas en contra de la invasión y lucho de parte de los mayas en contra de los españoles hasta encontrar al muerte defendiendo al pueblo maya. Enseñó a los indígenas las técnicas militares para luchar en contra de la caballería y la artillería. Lo importante de Gonzalo Guerrero es que él murió luchando por la Cultura maya, por su pueblo y su familia.



El Sub Comandante Marcos en la carta que le envía al Juez Garzón, asume que tiene una cuarta parte de español. Y Marcos se ha asimilado a la Cultura maya, está luchando por ella y por la de todos los pueblos indígenas del mundo y es muy probable que muera por esta causa. Pero también existen indígenas mayas que integran los grupos paramilitares y acecinan a mujeres y niños indefensos.



Gonzalo Guerrero, la princesa Zacil y sus tres hijos, son el símbolo más antiguo de lo que ha sido esta maravillosa fusión que ahora somos los mexicanos. El desafío es encontrar el equilibrio entre las dos partes que nos conforman. No podemos negar a nuestra "madre indígena" y no podemos negar a nuestro "padre español". La negación de cualquiera de las dos ES NUESTRA AUTO ANULACIÓN. Debemos tratar de intentar ser dignos herederos de Netzahualcóyotl y de Cervantes. Reconocer lo mejor de las dos partes de las que venimos, sin negar o menospreciar cualquiera.




lunes, 31 de octubre de 2011

LA INGENUIDAD DE LOS PUEBLOS DEL MUNDO



La ingenuidad e inocencia de los pueblos del mundo, es burlada y aprovechada por los abusivos y tóxicos poderes que gobiernan el planeta. En efecto, en general los pueblos del mundo ni remotamente se imaginan toda la perversidad y malignidad de las mentes de los dirigentes del poder económico-financiero del mundo y sus secuaces locales.



Estos poderes actúan de manera secreta y coordinada. No son visibles a nivel de las calles. Se encuentran en la punta de los grandes rascacielos de poder de las ciudades donde radica el supra poder económico. Actúan concertada e inter copularmente a nivel de grupos económicos locales e internacionales, jerarcas de las iglesias, dueños de los canales de televisión y cadenas de radio y prensa escrita. Los objetivos: tener enajenado y embrutecido al pueblo, sumido en una terrible ignorancia de “lo esencial de la vida”, para en segundo lugar, explotarlos inmisericordemente como mano de obra barata y consumidores dóciles y acríticos de productos chatarra.



Este verdadero poder es “invisible”, se agazapa en las instituciones supra nacionales financieras y comerciales, sociedades anónimas y de capital variable, en el secreto bancario, en las leyes hechas a pedido, en la Bolsa de Valores, en el sistema bancario y en los prestanombres. Sus empleados y personeros son los políticos, desde presidentes, pasando por secretarios de Estado, gobernadores, diputados, senadores, magistrados y un largo etcétera hasta llegar a las presidencias municipales de las grandes ciudades. Un ejército de burócratas mentirosos, serviles, cleptómanos e ineptos que hacen y no hacen, justamente lo que se les ordena de espaldas a los intereses de la nación y las necesidades y aspiraciones del pueblo.



“Este poder”, no nace en el país, viene en cascada de los grandes centros de poder del planeta; Tel Aviv, Washington, Wall Street y Londres, las demás son solo sucursales. Es una cadena que repite modelos y estructuras, que no tiene nacionalidad, bandera, himno y menos fronteras. Y que está presente en casi todos los países del mundo. Miente y engaña a los ingenuos ciudadanos del mundo. Aparenta alimentar al pueblo, lo roba y enferma. Aparenta curar al enfermo y en su lugar lo roba y lo encadena al mundo de las enfermedades. Aparente educar y enajena manteniendo la ignorancia de los pueblos como arma para dominar. Aparenta la democracia con los partidos políticos y los políticos para degradar y corromper los intentos de concientización y organización. Aparenta “entretener e informar” con la multimedia y embrutece y desinforma. Aparente buscar el bienestar de los pueblos y los empobrece y deshumaniza.



Pues bien, “este poder invisible” pero que se deja sentir en todo el mundo, envenena a la humanidad y al planeta. Cada día los jóvenes crecen sin valores y paradigmas que enaltezcan la consciencia humana. Por el contrario, día a día, estos poderes de manera concertada apoyan las iniciativas que degradan los valores y principios de los seres humanos, como la familia, el respeto, la justicia, la solidaridad, la fraternidad y la compasión. Destruyen y borran las tradiciones, usos y costumbres ancestrales e implantan la vulgaridad, la bajeza, la decadencia y el consumismo. El objetivo es dejar a la gente totalmente catatónica, desolada y neutralizada. Sin rumbo y sin esperanza, perdidos en el vacío del consumo, las drogas o la violencia. Sin futuro, sin pasado, sin presente, como gallinas de granja consumiendo-produciendo.



El problema es que la gente, ni se da cuenta de lo que le están haciendo, ni dimensiona el tamaño de esta felonía. La gente sigue creyendo en el mundo de mediados del siglo pasado. Cree en las instituciones, en los gobiernos, en los políticos, los partidos políticos y las elecciones, en las iglesias y sus jerarcas, en la educación académica. Cree en lo que ve y le dicen en la televisión, la radio y los periódicos. Cree en las empresas y en su supuesta responsabilidad social. Cree en la educación que el Estado, la iglesia y la iniciativa privada ofrecen a sus hijos.



Su “ingenuidad” la lleva a pensar que los dueños del poder económico y político de éste país y sus empleados, los políticos y burócratas, les interesa servir, apoyarlos y protegerlos. Siguen creyendo que las elecciones son el medio para acabar con sus infiernos. Su “ingenuidad” les impide concebir como este grupo de gente es despiadada y sin ningún escrúpulo o vergüenza. No conciben tanta maldad, cinismo y deshumanización de un presidente de la república, de un arzobispo, de un industrial o gerente de una transnacional, de un gobernador o de un magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Piensan que “ellos” son gente buena y que son sus subalternos los que los traicionan.



Tanta maldad y abuso se cierne sobre el pueblo que éste, no lo ve y no lo cree posible. Ni remotamente se imagina a estas personalidades puedan estar conspirando en su contra y de formas inconfesables.



El pueblo mansa y dócilmente acepta “el pan y circo” de los poderosos. Acepta las telenovelas, el fut bol, los partidos políticos, los candidatos y las elecciones, las olimpiadas y el mundial, las artistas comerciales de moda, la comida chatarra, los refrescos y las papas fritas, los noticieros, los locutores y toda la nefasta fauna de la farándula…y “las reliquias del Papa”.



La gente de los pueblos del mundo cree que tenemos futuro en esta sociedad del neoliberalismo y la globalización económica. Piensa que los que tienen el verdadero poder “piensan en ellos”. No se imaginan, ni remotamente, cuanta maldad y estupidez puede haber en estos seres que dudosamente se pueden considerar “humanos”.



Pero como en todo existe un par de opuestos complementarios y a toda acción corresponde una reacción de igual magnitud pero en sentido opuesto. Toda esta maldad está llegando a su fin, -por eso sus excesos-, que son estertores de muerte. No será una ideología, ni un partido político, ni un mesías, menos aún una lucha armada. El cambio y fin de este infierno estará muy lejos de las capacidades humanas que, por más perversas que sean, son insignificantes para el cambio que está por venir.