Los Estados Unidos pueden hacer lo
que quieran en su territorio. La militarización de la frontera es su soberana decisión.
Se pierde la perspectiva del verdadero problema.
La pregunta que nos debemos
hacer de este lado es, por qué, nuestros paisanos se tienen que ir en calidad
de indocumentados para buscar oportunidades que aquí las clases económicas les
niegan.
La gente no migra por su gusto.
El Estado mexicano necolonial de
ideología criolla, mantiene a más de la mitad del pueblo en la pobreza y la
ignorancia.
Ese es su botín, de ahí viene su riqueza y su poder.
“Así nos
quieren, así nos necesitan”.
El vecino del Norte tiene
suficientes problemas con su economía y su “democracia” en quiebra, además de
tener a un presidente que está acelerando la crisis imperial de su sistema.
Tampoco es nuestro problema que el señor Trump esté empeñado con el señor Peña
en usarlo de piñata, eso es solo bullyng presidencial, y el que se deja, pues
se atiene a las consecuencias.
Trump lo ha dicho, se golpea a quien se presta y
quien se deja. Más nada.
Debemos ver el problema desde un
mejor ángulo, desde una visión crítica y analítica.
A partir de la implantación
del modelo neoliberal, el país ha entrado en una decadencia espeluznante, no
solo económica, sino lo más preocupante, las bandas del crimen organizado,
disfrazados de partidos políticos, han tomado el poder y han manejado el país
como un negocio sucio.
En efecto, “esta gente”, TODOS, los del “pacto contra
México”, son verdaderos huachicoleros del país.
Actúan como vampiros y
garrapatas desangrando al pueblo, desmantelando a la nación y a sus instituciones.
Sin responsabilidad, sin conciencia, sin conmiseración por el sufrimiento de
millones y millones de personas, saquean el erario federal, estatal y municipal.
Entregan, literalmente, el país a las empresas extranjeras.
Transgreden los principios
de la Constitución para hacer lo ilegal e inmoral, la base de “su Estado de
derecho”.
La muerte, el secuestro, los desaparecidos, las ejecuciones sumarias,
han marcado a decenas de miles de familias en una guerra fratricida, usando y
manchando a las instituciones para sus negocios y acallar cualquier protesta.
Verdaderos crímenes de lesa humanidad que no quedarán impunes.
La respuesta a la pregunta, de
por qué tanta gente intenta cruzar la frontera ilegalmente. Es muy sencilla,
pero nadie la quiere decir.
El pueblo de México está huyendo de un matadero de
sangre y de hambre.
Las condiciones económicas del país, su modelo, solo beneficia
a una minúscula minoría que se enriquece inmoralmente por el sufrimiento y el
hambre de millones de trabajadores, a los que les pagan un salario de hambre,
les quitan prestaciones y les aumentan la jornada de trabajo.
El modelo
económico está diseñado para favorecer a 200 mil familias y sus socios
extranjeros, y como una granja avícola, los millones de personas que sobreviven
en este país como “gallinas ponedoras de huevos de oro”, están condenadas a la
impune explotación.
El país está siendo manejado como
una empresa.
Los ciudadanos han perdido su condición de seres humanos, y han
pasado a ser solo “objetos”, para aumentar la riqueza de unos cuantos
privilegiados.
Los campesinos desaparecieron, porque es más rentable “comprar
alimentos” transgénicos en E.U., para mantener los salarios bajos, destruyendo
la milenaria soberanía alimentaria del pueblo que inventó el maíz, además de engrosar
los cinturones de miseria de las grandes ciudades con mano de obra barata.
La
educación y la salud están en proceso de convertirse en otra fuente inmoral de
riqueza de “esta gente”, su privatización inminente es ansiosamente esperada para
hacer negocios lucrativos.
La entrega de los recursos naturales, comenzando con
el petróleo, la energía eléctrica, los yacimientos de minerales, pero, sobre
todo, el agua, es cínica
y descarada.
Los jóvenes de este país, no solo
están huyendo de esta inhumana masacre.
Aquí, ellos no tienen futuro.
Lo más
triste, están dejando de casarse y de tener hijos, -de hacer familia-, porque
la voracidad de unos cuantos les han quitado este privilegio y este don divino.
Los valores morales y éticos del pueblo están haciéndose pedazos por la frívola
irresponsabilidad de dirigir este país como “un negocio de giro negro”.
La
voracidad, la corrupción, la impunidad, la injusticia, la exclusión, de los
dirigentes económicos y políticos de México, son la causa de la desesperada
huida al Norte.
“Esta gente”, en vez de criticar y “cerrar filas” contra la
estupidez del presidente vecino, deberían “verse en un espejo”. Ellos son el problema. México no tiene que expulsar a sus hijos, somos trabajadores y tenemos recursos.
La falta de
visión y responsabilidad histórica, de los dirigentes de este país, los ha
convertido en “los huachicoleros de inicios del siglo XXI”.
Necesariamente la
historia los tendrá que juzgar.
Descolonizar es dignificar.
































