sábado, 7 de abril de 2018

LOS HUACHICOLEROS DEL PODER


Los Estados Unidos pueden hacer lo que quieran en su territorio. La militarización de la frontera es su soberana decisión. 
Se pierde la perspectiva del verdadero problema. 
La pregunta que nos debemos hacer de este lado es, por qué, nuestros paisanos se tienen que ir en calidad de indocumentados para buscar oportunidades que aquí las clases económicas les niegan. 
La gente no migra por su gusto. 
El Estado mexicano necolonial de ideología criolla, mantiene a más de la mitad del pueblo en la pobreza y la ignorancia. 
Ese es su botín, de ahí viene su riqueza y su poder. 
“Así nos quieren, así nos necesitan”.
El vecino del Norte tiene suficientes problemas con su economía y su “democracia” en quiebra, además de tener a un presidente que está acelerando la crisis imperial de su sistema. 
Tampoco es nuestro problema que el señor Trump esté empeñado con el señor Peña en usarlo de piñata, eso es solo bullyng presidencial, y el que se deja, pues se atiene a las consecuencias. 
Trump lo ha dicho, se golpea a quien se presta y quien se deja. Más nada.
Debemos ver el problema desde un mejor ángulo, desde una visión crítica y analítica. 
A partir de la implantación del modelo neoliberal, el país ha entrado en una decadencia espeluznante, no solo económica, sino lo más preocupante, las bandas del crimen organizado, disfrazados de partidos políticos, han tomado el poder y han manejado el país como un negocio sucio. 
En efecto, “esta gente”, TODOS, los del “pacto contra México”, son verdaderos huachicoleros del país. 
Actúan como vampiros y garrapatas desangrando al pueblo, desmantelando a la nación y a sus instituciones. 
Sin responsabilidad, sin conciencia, sin conmiseración por el sufrimiento de millones y millones de personas, saquean el erario federal, estatal y municipal. 
Entregan, literalmente, el país a las empresas extranjeras. 
Transgreden los principios de la Constitución para hacer lo ilegal e inmoral, la base de “su Estado de derecho”. 
La muerte, el secuestro, los desaparecidos, las ejecuciones sumarias, han marcado a decenas de miles de familias en una guerra fratricida, usando y manchando a las instituciones para sus negocios y acallar cualquier protesta. Verdaderos crímenes de lesa humanidad que no quedarán impunes.
La respuesta a la pregunta, de por qué tanta gente intenta cruzar la frontera ilegalmente. Es muy sencilla, pero nadie la quiere decir. 
El pueblo de México está huyendo de un matadero de sangre y de hambre. 
Las condiciones económicas del país, su modelo, solo beneficia a una minúscula minoría que se enriquece inmoralmente por el sufrimiento y el hambre de millones de trabajadores, a los que les pagan un salario de hambre, les quitan prestaciones y les aumentan la jornada de trabajo. 
El modelo económico está diseñado para favorecer a 200 mil familias y sus socios extranjeros, y como una granja avícola, los millones de personas que sobreviven en este país como “gallinas ponedoras de huevos de oro”, están condenadas a la impune explotación.
El país está siendo manejado como una empresa. 
Los ciudadanos han perdido su condición de seres humanos, y han pasado a ser solo “objetos”, para aumentar la riqueza de unos cuantos privilegiados. 
Los campesinos desaparecieron, porque es más rentable “comprar alimentos” transgénicos en E.U., para mantener los salarios bajos, destruyendo la milenaria soberanía alimentaria del pueblo que inventó el maíz, además de engrosar los cinturones de miseria de las grandes ciudades con mano de obra barata. 
La educación y la salud están en proceso de convertirse en otra fuente inmoral de riqueza de “esta gente”, su privatización inminente es ansiosamente esperada para hacer negocios lucrativos. 
La entrega de los recursos naturales, comenzando con el petróleo, la energía eléctrica, los yacimientos de minerales, pero, sobre todo, el agua, es cínica
 y descarada.
Los jóvenes de este país, no solo están huyendo de esta inhumana masacre. 
Aquí, ellos no tienen futuro. 
Lo más triste, están dejando de casarse y de tener hijos, -de hacer familia-, porque la voracidad de unos cuantos les han quitado este privilegio y este don divino. 
Los valores morales y éticos del pueblo están haciéndose pedazos por la frívola irresponsabilidad de dirigir este país como “un negocio de giro negro”. 
La voracidad, la corrupción, la impunidad, la injusticia, la exclusión, de los dirigentes económicos y políticos de México, son la causa de la desesperada huida al Norte. 
“Esta gente”, en vez de criticar y “cerrar filas” contra la estupidez del presidente vecino, deberían “verse en un espejo”. Ellos son el problema. México no tiene que expulsar a sus hijos, somos trabajadores y tenemos recursos.
La falta de visión y responsabilidad histórica, de los dirigentes de este país, los ha convertido en “los huachicoleros de inicios del siglo XXI”. 
Necesariamente la historia los tendrá que juzgar. 

Descolonizar es dignificar. 


www.toltecayotl.org
https://www.facebook.com/guillermo.marinruiz 


miércoles, 4 de abril de 2018

DEMOCRACIA TOLTECA vs. DEMOCRACIA DE LOS MERCADERES.


Algunas personas piensan que “la democracia, al igual que la filosofía”, son creaciones exclusivas de la cultura occidental. El esplendor de la Grecia clásica, se dio en el siglo V, aC. En Oaxaca, mil años antes, los Viejos Abuelos zapotecas, medían la mecánica celeste en San José del Mogote, Etla, en el 1500 aC.
Usaban el cero matemático y la primera calculadora, antes que cualquier civilización. Sabían por observación, medición y razonamiento, que la Tierra era redonda y que estaba en un sistema solar y que la Tierra tardaba 25625 en darle la vuelta al centro de la galaxia.
Pero los egipcios, sumerios, indios, chinos y andinos, muchos siglos antes de que existiera Grecia, ya tenían formas de organización, que, aunque no se llamaran “democracia”, fungían como tal, entendida como “el gobierno del pueblo para el pueblo”.
En el Anáhuac, específicamente en Oaxaca, los Viejos Abuelos que construyeron Monte Albán, durante 1350 años, por supuesto que, además de un excelente sistema de alimentación, salud y educación, necesitaron de un eficiente sistema de organización, para realizar tan magna obra.
La organización “propia-nuestra” es milenaria. 
La democracia participativa o directa, en la que la comunidad participa responsablemente en el análisis y toma de decisiones sobre la conducción de la comunidad, en lo que hay que hacer, y en lo que no se debe hacer, quién lo debe hacer, con quiénes y en que tiempo, esto se decide en la Asamblea, en donde todos opinan y votan.
Habiendo acuerdo, la autoridad “manda obedeciendo”. La autoridad no hace lo que cree, le place o le conviene. La autoridad cumple, hace cumplir y coordina, los acuerdos que tomó la Asamblea. Esta es la democracia y el derecho “tolteca”.

En esta democracia, no existen “políticos, ni partidos políticos”, porque es el pueblo y los ciudadanos los responsables de la toma de decisiones y de las ejecuciones. 
No existen “políticos”, porque desde niños, se les enseña que el máximo logro de una persona es servir con eficiencia a su comunidad. 
Resulta asombroso que la comunidad capacite a su propia gente, para que todos, responsablemente, sean "servidores comunitarios".
Así que por medio de la asamblea y a través del tiempo, a los ciudadanos, se les va asignado responsabilidades, y si las cumplen eficientemente, cada vez se les da mayores responsabilidades, hasta ocupar los cargos con mayor responsabilidad.
Así, la comunidad “capacita, prueba y certifica” a los servidores comunitarios. Los partidos políticos, como su nombre lo indica, tienen el objetivo de “partir, dividir y enfrentar a la comunidad” en la democracia representativa de los mercaderes.
Los “políticos profesionales”, como tristemente estamos constatando, solo se dedican a “simular que hacen y a robar el dinero del pueblo”, y solo sirven a sus amos, los dueños del dinero.
Para ello, hacen “campañas” como en las guerras, para dividir y enfrentar. A los dueños del dinero, les convine pueblos atomizados y gobiernos corruptos y débiles.
Esta democracia surgió apenas en 1776, con la creación de los Estados Unidos, quienes financiaron un golpe de Estado a la monarquía francesa en 1789, llamada pomposamente “Revolución Francesa”, pero que, en realidad, fue un reducido estallido social en un barrio pobre de París, financiado por los dueños del dinero, que deseaban tener el poder político, ya que tenían el poder económico, pero que, en el régimen monárquico, no les daba derecho a acceder al poder total.
La “democracia de los mercaderes” se echará andar con Napoleón, que lo usará como ariete para derrocar a las monarquías europeas y crear las repúblicas a través de la “democracia representativa”, en done el dinero es el que manda y los políticos obedecen.
Por eso, los “países democráticos” empezarán a surgir a partir del siglo XIX, primero en Europa, y después en casi todo el mundo. Así vemos hoy, como los E.U., con sus ejércitos van por el mundo sembrando con bombas y dólares las democracias de los mercaderes, para tener el control político y económico de los pueblos.
Ocho personas occidentales, tienen los mismos ingresos, que la mitad de la población del planeta, esa es, en síntesis, la democracia de los mercaderes. El poder mediante el control de las economías.
Por el contrario, la democracia tolteca, que despectivamente, la cultura dominante necolonial de ideología criolla, llama “sistema de usos y costumbres”, es una democracia, que tiene como objetivo fundamental, el bien común, sobre el interés privado.
En donde, en una comunidad, primero están las obligaciones de los ciudadanos y en segundo lugar sus derechos. En la que se pondera la tenencia de la tierra de manera comunal, que privada. 
Esta democracia vigente, es la más antigua, y orgullosamente en Oaxaca, de sus 570 municipios, en 418 se sigue con mucha dificultad, “tratando de mantener”.
Efectivamente, la democracia tolteca está siendo severamente agredida desde muchos frentes, porque a “los dueños del dinero”, no les conviene, comunidades, verdaderamente democráticas, defensoras de sus recursos naturales y sus derechos comunitarios.
Los partidos políticos tratan, afanosamente, de cambiar a las comunidades a la democracia de partidos políticos, para “meter a su gente” y hacer negocios. 
Las personas que salen a estudiar y se contaminan con “la vida moderna”, son usados como “Caballos de Troya”, para penetrar las defensas comunitarias.
Las empresas trasnacionales, mineras y eólicas, con todo el apoyo “legal” de los gobiernos federal y estatal, encuentran resistencia “al progreso”, en las comunidades que ejercen la democracia más antigua de la humanidad, y que, 
ha funcionado eficientemente durante milenios, y que, en los últimos cinco siglos de injusticia, violencia y despojo, se mantienen en una asombrosa y honrosa “lucha de resistencia cultural”.
Con la ayuda de la fuerza pública, el aparato judicial y el crimen organizado, que funciona como “guardias blancas” de los intereses de los saqueadores y depredadores trasnacionales, se engaña, siembra el terror, se intimida, se asesina, para que los defensores de los recursos naturales de las comunidades detengan su trabajo y su defensa.
El “sistema de usos y costumbres” es un Patrimonio Cultural ancestral que se debe proteger y preservar. Representa la democracia más antigua y en funciones de la humanidad. 
Es un instrumento democrático que defiende a las comunidades indígenas y campesinas del despojo, la explotación y depredación de sus recursos naturales.
No, necesariamente, lo antiguo es primitivo. Si Europa tiene al "derecho romano", que viene de Egipto. Nosotros tenemos el "derecho tolteca", que viene de la cultura olmeca.

Descolonizar es dignificar. 


Viste www.toltecayotl.org

https://www.facebook.com/guillermo.marinruiz