domingo, 3 de febrero de 2019

VENEZUELA Y MÉXICO


Durante los mil años de la Edad Media, Europa era gobernada por monarquías. 
En ese tiempo, “los mercaderes”, es decir, los dueños del dinero y las transacciones comerciales, cada vez empezaron a tener más y más poder, pero la autoridad, seguía siendo de los monarcas. 
Por esta razón, los mercaderes planearon, desde finales del siglo XVIII, la caída del “viejo régimen monárquico” y la instauración de un nuevo orden mundial de poder, que estuviera sustentado en el dinero. 
Para ello, financiaron y crearon las logias masónicas, a los intelectuales y a los políticos, para formar nuevos cuadros para este nuevo modelo de sociedad, llamado “modernidad y democracia”. 
El poder de la monarquía residía en la voluntad de Dios, por eso el Vaticano fue tan importante. El nuevo poder de los mercaderes, se sustentará en la supuesta libertad y la democracia. 
La libertad de tener poder a través de la riqueza por medio de las empresas, y la democracia, manejada económicamente por los dueños del dinero a través de los políticos. 
En pocas palabras, en el nuevo modelo, los amos del dinero son los dueños de todo, pero no dan la cara, para eso están los políticos y las S.A. 
Como ellos controlan el comercio y los productos alimenticios, especialmente en las ciudades, para desestabilizar a los gobiernos en el poder, cierran las llaves de la economía y empieza a existir carestía entre los habitantes de las ciudades. 
Los agentes desestabilizadores, azuzan al pueblo para que crea que la falta de alimentos y bienestar, es por la incapacidad del gobierno y lazan al pueblo a derrocar al gobierno establecido.
Esta historia comenzó en París en 1789. La inexistente “Revolución Francesa” fue en verdad un estallido social financiado en un barrio pobre de París.  Se cerraron las válvulas de la economía parisina, se dejó en la hambruna a la ciudad, y a una muchedumbre se le emborracho y pagó, para cargar sobre la prisión de la Bastilla. 
Todo fue financiado y dirigido por los mercaderes para derrocar a la monarquía francesa. 
El primer “golpe de Estado” se dio de esta manera en París, y los mercaderes, lo han venido repitiendo hasta nuestros días. Máximo que hoy los mercaderes controlan la economía y el comercio mundial.
Gobierno que se opone al poder mundial del dinero, gobierno que será derrocado en un movimiento “democrático”, para supuestamente solucionar, los males que le crean al pueblo los poderes del Mercado y los mercaderes. 
Los gobernantes y sus gobiernos deben de servir a los intereses de las empresas trasnacionales, los bancos y los gobiernos de E.U., Inglaterra y Alemania.
Existen gobernantes “entreguistas” como fue Peña Nieto, otros se defienden entre la espada y la pared, y los que se han opuesto a esta “mafia económica”. 
Países como Rusia y China y sus satélites, se pueden oponer abiertamente, pero India, Francia, Canadá, Arabia Saudita, y otros, tienen que “negociar” para limitar la voracidad de los dueños del dinero. 
En cuanto existe una mayor conciencia, organización y participación social en los países, les es más difícil someterlos al designio del “Becerro de Oro”. 
Los chalecos amarillos es un claro ejemplo. Los que se han opuesto y han sido “derrotados por la democracia de los dueños del dinero”, recientemente podemos mencionar a 
Chile, 
Panamá, 
Libia, ente otros. 
Y ahora se encuentra en la mira Venezuela. 
Es de todos sabido, que “la verdadera verdad” de Venezuela, es que, desde Hugo Chávez, los señores del dinero dejaron de mandar a través de la burguesía criolla a este riquísimo país. 
La mayor reserva de petróleo, gas natural y de oro del mundo están en Venezuela, además de ricas tierras, agua, diamantes, bauxita, hierro y carbón. 
Los dueños del dinero no pueden permitir que esta riqueza esté fuera de “sus activos”. 
El presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores durante un manifestación en apoyo al régimen bolivariano en Caracas. Foto Xinhua Crisis en Venezuela Foto Xinhua La Jornada 3/02/2019.
La gente ignorante se deja engañar al creer que en Venezuela no hay democracia y que el pueblo está sojuzgado. 
En donde no hay democracia es en los gobiernos que los mercaderes apoyan como son Arabia Saudita,
Honduras
Venezuela es un país con plena democracia y más supervisados en sus elecciones. Maduro es un presidente constitucional elegido por la mayoría de su pueblo. Pero no está al servicio de los mercaderes, ese es el punto.
Por mayoría democrática, Maduro constitucionalmente es el un presidente legitimo. Es la minoritaria clase acomodada la que no lo quiere, porque su riqueza venía de la corrupción del sistema de PDVSA. La oposición política ha demostrado que, además de ser unos delincuentes comprobados, se la pasan pelando entre ellos, por el poder que no tienen. 
Pero el gran problema de Venezuela es la cultura del pueblo. En efecto, conozco el país. Estuve 6 meses haciendo un postgrado en Desarrollo Cultural en los tiempos de Carlos Andrés Pérez y los ADECOS. Y en el tiempo de Chávez estuve dos meses dando un seminario. El problema de la 4ª República de Chávez, fue hacerla con los hombres de la 3ª República. 
La Revolución Bolivariana no ha podido cambiar la cultura de un pueblo, que, como todos los latinoamericanos, ha sido educado en la esclavitud, la dejadez y la frivolidad. Pese a los grandes avances en educación, salud y erradicación de la pobreza, las personas siguen pensando como ADECOS, y en cuanto tienen algo, quieren más y más. 
Lo mismo pasa en Brasil y Ecuador, los pobres rescatados por una política de justicia social, inmediatamente piensan como burgueses ancestrales y son los que votaron en contra la continuidad.
Venezuela está asediada por los dueños del dinero, sus empresas, sus bancos y sus ejércitos, pero también, por los medios masivos internacionales que están a su servicio. 
El problema de Venezuela, como el de México, es que NO somos países autosustentables y que, dependemos de E.U. y el comercio mundial para comer. 
La oposición, que representa los intereses de la gente rica y del extranjero, ha ganado gente porque Venezuela está desabastecida por el boicot de los mercaderes. 
Hace unos días, muchos de los 30 millones que votaron por AMLO, protestaban airadamente porque no había gasolina. 
Ese es el punto amable lector. La Transformación de este país, para ser posible, requiere básicamente de dos cosas. 
La conciencia histórica del pueblo y la capacidad del país de ser autosustentable. 

Descolonizar es dignificar. 

www.toltecayotl.org


sábado, 5 de enero de 2019

EL TREN MAYA Y EL CABALLO DE TROYA


Muchas personas en este país, de apenas 195 años, no se han dado cuenta, que aquí, en el Anáhuac, se ha dado una terrible guerra de civilizaciones que ha durado 500 años. 
Todo inició el 21 de febrero de 1519, cuando comenzó la invasión y la ocupación. Al desembarcar los filibusteros que acompañaban al prófugo de la justicia de Cuba, el psicópata Hernán Cortés, dio inicio una de las batallas civilizatorias más largas de la humanidad, y que, sigue viva hasta nuestros días. 
Sin mediar agresión o amenaza, los pueblos y culturas del Anáhuac fueron agredidos violentamente. Una civilización tan desarrollada y evolucionada, fue de pronto, sorprendida por gente ignorante, criminal, cleptómana y fanática. 
Los primitivos, salvajes y violentos europeos, vinieron a apoderarse de lo que no les pertenecía, llegaron a esclavizar y, como en el caso de Cuba y las islas Antillas, exterminaron a todos sus pobladores. 
Con el permiso legal de la corona española y el permiso divino del Vaticano, exterminaron en menos de un siglo a 24 millones de anahuacas, solo en lo que hoy es México, y se supone que 100 millones en todo el continente Abyanáhuac.
Extranjeros venidos de lejanas tierras prohibieron nuestra milenaria religión y nos impusieron a sangre y fuego la religión católica. 
Nuestras copiosas lenguas fueron prohibidas y se impuso el castellano. Nuestra democracia participativa, la más antigua de la humanidad vigente hasta nuestros días llamada “de usos y costumbres”, las leyes y las instituciones ancestrales, fueron destruidas y en su lugar se impuso por la fuerza del garrote y la horca, el virreinato, el sistema de castas y la encomienda. 
Todo en el supuesto que las suyas eran mejores.
Nuestra milenaria forma de vivir y entender el mundo y la vida, de un brusco manotazo abusivo, nos obligó a vivir en su mundo, su visión y su religión. Y en ese “nuevo mundo” nos ubicaron en el sótano, nos dieron el papel de esclavos, carne de cañón para sus conquistas y guerras. 
Nos quitaron todos nuestros derechos, tierras, aguas, montañas. Nos convirtieron en objetos de su riqueza.
Pese a todos los esfuerzos legales, ilegales e inmorales de, -literalmente-, desaparecer la civilización invadida, la civilización del Anáhuac se mantiene viva, vigente y vibrante. 
No solo en los mal llamados “pueblos originarios, indígenas, indios, prehispánicos, precolombinos, autóctonos, aborígenes, o de plano, de nacos y yopes”, sino también, en la inmensa mayoría de este pueblo mestizo, y hasta de los propios criollos, que han sido deglutidos por la civilización que vinieron a erradicar. 
En efecto, a los criollos y gachupines en España les llaman “indianos”, porque ya no son de allá. El Estado mexicano neocolonial de ideología criolla, ha tratado de hacerle al pueblo una “lobotomía civilizatoria”. 
Producto de este crimen de lesa humanidad, los más débiles mentales y culturales, se creen “occidentales” y otros presumen a su “abuelito español”, otros se creen aztecas. Todos confunden a la milenaria historia del Anáhuac, con la historia prehispánica de los aztecas”, de apenas 196 años.
Desde 1519 en esta tierra existen dos bandos. Los tradicionales (el México profundo) y los modernos (el México imaginario). 
El México imaginario ha pretendido cambiar al México profundo. Primero lo cristianizó, castellanizó, civilizó, europeizó, progresó, revolucionó, modernizó, neoliberalizó, globalizó y ahora lo quiere TRANSFORAR. 
Pero jamás lo han conocido, nunca les han pedido su opinión. Los modernos siempre tienen las soluciones para los tradicionales, porque: o te cristianizas o te mato, te modernizas o te mato, etc., quien se oponga al progreso, a la modernidad, a la democracia eurocéntrica o estadounidense, es un enemigo de la patria (de ellos). 
Lo que nunca han hecho los modernos es preguntar y escuchar. Desde hace cinco siglos se tienen dos formas de tratar a los hijos del Anáhuac. O como “conquistadores-explotadores o como misioneros-integradores”. Jamás se ha pretendido aprender de ellos, los herederos de una de las civilizaciones más antiguas y sabias de la humanidad.
El tren maya resulta más de lo mismo. 
La modernidad, “sabe lo que es bueno” para los tradicionales. Creen que, lo que ellos entienden por progreso, bienestar y plenitud, se aplica universalmente para los pueblos mayas y su cultura ancestral. 
No conciben que existen otras formas de ver y entender el mundo y la vida. La visión de ellos es la única y verdadera, como su religión, su democracia y su progreso. 
No entienden, porque no saben escuchar y respetar, que el progreso que llevará el tren maya, es solo para las 17 familias de criollos que en este país poseen la riqueza suficiente para pagar la deuda externa. 
Esta riqueza es inmoral y en muchos casos ilegal. 
El tren maya traerá progreso para esas élites, pero para los anahuacas mayas traerá pobreza, explotación, contaminación, transculturación y se convertirán en lumpen proletariado de los centros turísticos. 
Como ha pasado en Acapulco, Jiutepec, Puerto Vallarta. 
Los pobladores, no solo perdieron la calidad de vida, sino bajó su nivel de vida, se perdió su cultura y ahora no son más que desempleados de los polos de desarrollo. 
El tren maya es un Caballo de Troya. 
El tren maya traerá progreso y riqueza a unos cuantos, pero para a los pueblos mayas les traerá miseria y desolación. 
Descolonizar es dignificar.