lunes, 18 de febrero de 2019

LA IDEOLOGÍA CRIOLLA


Una ideología es un conjunto normativo de emociones, ideas y creencias colectivas que son compatibles entre sí y están especialmente referidas a la conducta social humana. 
A partir de la Colonia, se creó el sistema de castas, los hijos de españoles nacidos en el Virreinato se les llamaba “criollos”. Eran súbditos de segunda y no podían tener los más altos cargos en el gobierno, la iglesia y el ejército. 
Los gachupines, españoles nacidos en España, no les tenían confianza, pues comenzando con los mismos hijos de Cortés, los criollos conspiraron contra el poder colonial, durante los tres siglos, y a final, fueron los criollos al grito de, “Es hora de matar gachupines”, dado por un cura como Hidalgo, que iniciarán la lucha por el poder, que durará 11 años. 
La ideología criolla es una forma de pensar y de entender el mundo y la vida. Esta ideología, tiene como meta la obtención de riqueza a cualquier precio. Se sustenta básicamente en la explotación de los nativos y la depredación de sus recursos naturales. 
Ve a los indígenas y mestizos como inferiores y sin derechos frente a sus grandes ambiciones de riqueza. 
La ideología criolla se sustenta en la desolación de ser rechazado por la que cree que es su patria, España. Pero al mismo tiempo, él desprecia la tierra, al pueblo y su cultura, que no solo le han dado la vida, sino la riqueza obtenida. 
Los portadores de la ideología criolla son, al mismo tiempo, arrogantes e inseguros. Presumen un mundo que los rechaza, ignora y en su caso, los desprecia. En España les llaman peyorativamente “indianos”, y en el Anáhuac, en México se presumen de familia extranjera. Porque, los generadores históricos de la ideología criolla, no solo son españoles. 
En general, México ha sido un paraíso para los emigrantes que llegan a enriquecerse gracias a que existe un sistema de explotación necolonial, desde Hernán Cortés, hasta Carlos Slim. 
De otros países de Europa, Medio Oriente y, recientemente de Asia. Cuando se habla de “ideología criolla”, no se refiere únicamente a extranjeros, aunque “casualmente”, las familias más ricas y poderosas económicamente, y también las acomodadas en los estratos superiores o de dominio en todos los ámbitos del acontecer nacional, sea la política, los medios de información, la educación, la investigación, el arte, etc. 
Porque también se observa “la ideología criolla” en los mestizos desculturizados, y aún, los llamados “indígenas”. Son tristemente famosos los caciques que son de “horca y cuchillo”, y que, como dice el dicho, “para que la cuña apriete, debe ser del mismo palo”. 
Insistimos, “la ideología criolla”, es la conducta que desprecia la vida del pueblo, que no siente ninguna responsabilidad social y menos histórica con el pueblo y el país. 
A la ideología criolla, lo único que le interesa es la obtención de riqueza a cualquier costo, no importando las personas, el medio ambiente, la Naturaleza, la cultura, el patrimonio cultural o la misma nación. 
Para esta ideología, los seres humanos, se convierten tan solo en objetos para su riqueza, y las instituciones, un medio para lograrla. Las personas que actúan a través de la ideología criolla, no tienen bandera, nación, dignidad, honorabilidad o prestigio. Para estas personas el dinero es su dios, quien, según ellos, les da una supuesta superioridad sobre todos los demás. 
Es aquí, en donde se cimienta el racismo y el clasismo, tan arraigado en el pueblo de México. Porque no es solo un “vicio de los criollos”. En efecto, México es el país que más gasta en tintes para el cabello, y por supuesto, el tinte más usado es “el rubio”. 
La gente de ideología criolla, lo que más detesta, es que una persona morena, indígena, humilde, tenga logros que ellos no tienen y que jamás obtendrán. Esto es algo que nunca lo pueden superar. 
Ha sido viral, como un actorcillo se expresó de manera racista y clasista de la oaxaqueña Yaltiza Aparicio, “Intentan nominar a una pinche india que sólo dice ;sí señora, no señora”. 
Finalmente diremos que, es, justamente, “la ideología criolla”, la que ha llevado en 36 años de implantación del neoliberalismo a personas como Carlos Salinas y la banda de delincuentes organizados en el “PRIAM”, a casi destruir este país. 
En efecto, la sistemática, planeada y compleja destrucción, no solo de Pemex o CFE, sino de las instituciones del Estado mexicano, es una prueba fehaciente de lo que es capaz de hacer estas personas que no tienen un ápice de humanidad, vergüenza y dignidad. 
Especialmente esta plaga se expandió, por la misma destrucción del Estado y sus instituciones. Llegaron a robar de manera descarada, sin conciencia y sin medida. Destruyeron las instituciones y el Estado de Derecho, para robar “a arcas abiertas”, entregando la riqueza a las empresas extranjeras y acabando con la soberanía. 
Modificaron la Constitución, las leyes y las instituciones, para hacerlo “legalmente”. Mentes psicópatas y cleptómanas, gente inmoral y corrupta nos gobernó durante 36 años. 
Y ahora, que se pretende restablecer el Estado de Derecho y salvar al país de la desgracia, ellos, desde sus reductos de poder, gritan cínicamente, como ratas heridas, en contra del esfuerzo por recuperar. En estos 36 años de neoliberalismo “la ideología criolla”, alcanzó su mayor poder de destrucción. 
Antes de pensar en un “nacionalismo y patrioterismo decimonónico”, se debe de pensar y actuar en la descolonización de las estructuras mentales de todo el pueblo. 
No puede existir transformación alguna, sino no se erradica “la ideología criolla” de todo el pueblo de este país. Por estas razones, la RESTITUCIÓN de la memoria histórica y la identidad cultural ancestral, son la clave para que pueda el pueblo recuperar al país y sus instituciones. 



Descolonizar es dignificar.
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domingo, 3 de febrero de 2019

VENEZUELA Y MÉXICO


Durante los mil años de la Edad Media, Europa era gobernada por monarquías. 
En ese tiempo, “los mercaderes”, es decir, los dueños del dinero y las transacciones comerciales, cada vez empezaron a tener más y más poder, pero la autoridad, seguía siendo de los monarcas. 
Por esta razón, los mercaderes planearon, desde finales del siglo XVIII, la caída del “viejo régimen monárquico” y la instauración de un nuevo orden mundial de poder, que estuviera sustentado en el dinero. 
Para ello, financiaron y crearon las logias masónicas, a los intelectuales y a los políticos, para formar nuevos cuadros para este nuevo modelo de sociedad, llamado “modernidad y democracia”. 
El poder de la monarquía residía en la voluntad de Dios, por eso el Vaticano fue tan importante. El nuevo poder de los mercaderes, se sustentará en la supuesta libertad y la democracia. 
La libertad de tener poder a través de la riqueza por medio de las empresas, y la democracia, manejada económicamente por los dueños del dinero a través de los políticos. 
En pocas palabras, en el nuevo modelo, los amos del dinero son los dueños de todo, pero no dan la cara, para eso están los políticos y las S.A. 
Como ellos controlan el comercio y los productos alimenticios, especialmente en las ciudades, para desestabilizar a los gobiernos en el poder, cierran las llaves de la economía y empieza a existir carestía entre los habitantes de las ciudades. 
Los agentes desestabilizadores, azuzan al pueblo para que crea que la falta de alimentos y bienestar, es por la incapacidad del gobierno y lazan al pueblo a derrocar al gobierno establecido.
Esta historia comenzó en París en 1789. La inexistente “Revolución Francesa” fue en verdad un estallido social financiado en un barrio pobre de París.  Se cerraron las válvulas de la economía parisina, se dejó en la hambruna a la ciudad, y a una muchedumbre se le emborracho y pagó, para cargar sobre la prisión de la Bastilla. 
Todo fue financiado y dirigido por los mercaderes para derrocar a la monarquía francesa. 
El primer “golpe de Estado” se dio de esta manera en París, y los mercaderes, lo han venido repitiendo hasta nuestros días. Máximo que hoy los mercaderes controlan la economía y el comercio mundial.
Gobierno que se opone al poder mundial del dinero, gobierno que será derrocado en un movimiento “democrático”, para supuestamente solucionar, los males que le crean al pueblo los poderes del Mercado y los mercaderes. 
Los gobernantes y sus gobiernos deben de servir a los intereses de las empresas trasnacionales, los bancos y los gobiernos de E.U., Inglaterra y Alemania.
Existen gobernantes “entreguistas” como fue Peña Nieto, otros se defienden entre la espada y la pared, y los que se han opuesto a esta “mafia económica”. 
Países como Rusia y China y sus satélites, se pueden oponer abiertamente, pero India, Francia, Canadá, Arabia Saudita, y otros, tienen que “negociar” para limitar la voracidad de los dueños del dinero. 
En cuanto existe una mayor conciencia, organización y participación social en los países, les es más difícil someterlos al designio del “Becerro de Oro”. 
Los chalecos amarillos es un claro ejemplo. Los que se han opuesto y han sido “derrotados por la democracia de los dueños del dinero”, recientemente podemos mencionar a 
Chile, 
Panamá, 
Libia, ente otros. 
Y ahora se encuentra en la mira Venezuela. 
Es de todos sabido, que “la verdadera verdad” de Venezuela, es que, desde Hugo Chávez, los señores del dinero dejaron de mandar a través de la burguesía criolla a este riquísimo país. 
La mayor reserva de petróleo, gas natural y de oro del mundo están en Venezuela, además de ricas tierras, agua, diamantes, bauxita, hierro y carbón. 
Los dueños del dinero no pueden permitir que esta riqueza esté fuera de “sus activos”. 
El presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores durante un manifestación en apoyo al régimen bolivariano en Caracas. Foto Xinhua Crisis en Venezuela Foto Xinhua La Jornada 3/02/2019.
La gente ignorante se deja engañar al creer que en Venezuela no hay democracia y que el pueblo está sojuzgado. 
En donde no hay democracia es en los gobiernos que los mercaderes apoyan como son Arabia Saudita,
Honduras
Venezuela es un país con plena democracia y más supervisados en sus elecciones. Maduro es un presidente constitucional elegido por la mayoría de su pueblo. Pero no está al servicio de los mercaderes, ese es el punto.
Por mayoría democrática, Maduro constitucionalmente es el un presidente legitimo. Es la minoritaria clase acomodada la que no lo quiere, porque su riqueza venía de la corrupción del sistema de PDVSA. La oposición política ha demostrado que, además de ser unos delincuentes comprobados, se la pasan pelando entre ellos, por el poder que no tienen. 
Pero el gran problema de Venezuela es la cultura del pueblo. En efecto, conozco el país. Estuve 6 meses haciendo un postgrado en Desarrollo Cultural en los tiempos de Carlos Andrés Pérez y los ADECOS. Y en el tiempo de Chávez estuve dos meses dando un seminario. El problema de la 4ª República de Chávez, fue hacerla con los hombres de la 3ª República. 
La Revolución Bolivariana no ha podido cambiar la cultura de un pueblo, que, como todos los latinoamericanos, ha sido educado en la esclavitud, la dejadez y la frivolidad. Pese a los grandes avances en educación, salud y erradicación de la pobreza, las personas siguen pensando como ADECOS, y en cuanto tienen algo, quieren más y más. 
Lo mismo pasa en Brasil y Ecuador, los pobres rescatados por una política de justicia social, inmediatamente piensan como burgueses ancestrales y son los que votaron en contra la continuidad.
Venezuela está asediada por los dueños del dinero, sus empresas, sus bancos y sus ejércitos, pero también, por los medios masivos internacionales que están a su servicio. 
El problema de Venezuela, como el de México, es que NO somos países autosustentables y que, dependemos de E.U. y el comercio mundial para comer. 
La oposición, que representa los intereses de la gente rica y del extranjero, ha ganado gente porque Venezuela está desabastecida por el boicot de los mercaderes. 
Hace unos días, muchos de los 30 millones que votaron por AMLO, protestaban airadamente porque no había gasolina. 
Ese es el punto amable lector. La Transformación de este país, para ser posible, requiere básicamente de dos cosas. 
La conciencia histórica del pueblo y la capacidad del país de ser autosustentable. 

Descolonizar es dignificar. 

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