domingo, 1 de abril de 2012

México, el país que nunca nos ha pertenecido.



 


Desde hace cinco siglos el gobierno y la administración del territorio de lo que hoy conforma México, ha estado en manos de gente “ajena”, -que podemos llamar-, de “ideología criolla”, es decir, explotadores y depredadores de los pueblos y sus recursos naturales. Esta gente y esta ideología empezaron a llegar y a formar desde 1519 al Cem Anáhuac.




Cualquiera persona sin información podría ir al sitio común de nuestra gran ignorancia… “los aztecas también eran explotadores”. Sí, pero primero tendríamos que decir que no como los españoles y los criollos. Dos, lo hicieron de una manera más humana, dado que, pueblo que vencían lo sumaban a la Triple Alianza y lo hacían coparticipe de la siguiente expedición.





Tres, los aztecas iniciaron sus guerras de expansión a partir de 1440, por lo cual, este periodo de guerras y subordinación duró solo 81 años con la invasores españoles en 1521, contra los 7500 años de Desarrollo Humano del Anáhuac, por lo cual no puede ser representativo de nuestra Civilización Madre, que no fue guerrera.





Y cuatro, en las Guerras Floridas de los aztecas (distorsión degrada de la Guerra Florida Tolteca de carácter espiritual), estaba prohibido que los guerreros mataran a su enemigo, lo tenían que tomar prisionero y entregarlo a los sacerdotes para que éstos lo sacrificaran. De modo que como se empeñan en reiterarlo, desde Hernán Cortés hasta Mel Gibson, los anahuacas no fueron un pueblo guerrero.





“Este país”, desde la invasión europea, primero fue una Colonia dependiendo de La Corona Española, y desde 1821, fue un país fundado “por criollos para los criollos” dependiendo absolutamente del extranjero.





En donde los criollos se la han pasado en una lucha fratricida por el poder y haciendo alianzas con los extranjeros para ganar su apoyo y la validación de “su poder usurpado", siempre de espaldas al pueblo en sus múltiples luchas políticas o militares.






Desde conservadores contra liberales hasta panistas contra priístas, siempre en un doble discurso. De cara al pueblo de un nacionalismo de opereta y frente a los poderes de gobiernos y empresas extranjeras, de sumisión y servilismo repugnante.






Lo mismo un Iturbide contratando enormes deudas para pagar el boato de su corte de opereta con banqueros usureros en un país en banca rota por 11 años de guerra civil (Guerra de Independencia), entre gachupines contra criollos.







Santa Anna instalado permanentemente en el "nuevo país" y entregando más de la mitad del territorio, que Miramón luchando a favor de Maximiliano pedido a Francia por los criollos conservadores, o Díaz dando concesiones a los potencias europeas, o Alemán entregando el país a Estados Unidos, o De la Madrid, Salinas y Zedillo entregando la soberanía al capital trasnacional.





En el pasado como en el presente, unos y otros, sin valoración e inspiración por la ancestral Cultura Madre, sin un amor y compromiso verdadero a sus pueblos, depredando sus recursos naturales de manera criminal, sin respeto a su milenaria civilización, tratando de ser españoles tres siglos durante la Colonia, franceses en el Siglo XIX, y en los últimos cien años tratando de ser norteamericanos. Sufriendo permanentemente el ultraje de ellos. 





Siempre despreciando lo propio y exaltando lo ajeno, pisoteando al anahuaca y agachándose con los extranjeros, buscando modelos políticos, económicos, sociales y culturales en el extranjero, en vez de revalorar, fortalecer e impulsar la civilización ancestral del Cem Anáhuac.





Los que han gobernado y administrado este país… "su país”, su gente y sus recursos naturales (con sus honrosas excepciones), siempre lo han hecho de una manera colonizadora, abusiva, sin un verdadero compromiso por un futuro compartido por todos los habitantes.





Siempre han sido reducidas cúpulas o mafias que se han apoderado del gobierno y la economía, todo es para ellos y entre ellos, nada es para el numeroso pueblo que, “curiosamente”, es descendiente cultural y racial de la civilización Madre.





En el país de los criollos, en el que prevalece la “ideología criolla”, no existe solidaridad, compasión y compromiso con la mayoría del pueblo. Como dice la hija de Peña Nieta “la prole de pendejos envidiosos”.





En efecto, la gente morena que tiene el fenotipo anahuaca, las personas que se integran en las tradiciones, usos y costumbres ancestrales, son los marginados, excluidos, los que más sufren la explotación y la injusticia del “país de los criollos”.




Para ellos no existe la Ley, las oportunidades, los derechos. En la Colonia fueron tratados como animales sin derechos y su cultura ancestral fue proscrita y perseguida por demoniaca, destruida y excluida del Modelo Colonial, solo fueron usados como mano de obra esclava.





A partir de 1821, a pesar que fueron los anahuacas los que llevaron el mayor peso de la guerra en contra de los gachupines, al triunfo, fueron nuevamente excluidos en el diseño y desarrollo de la nación, que los criollos crearon y a la que indebidamente le llamaron México, dado que el nombre ancestral es Anáhuac.






Durante el Siglo XIX se convirtieron en un lastre y un bochorno para todos aquellos que querían hacer de México, una “Francia chiquita”. Lo anahuaca opacaba la luz modernizadora de Francia. Se abrió la inmigración de europeos para hacer de México un “país más blanco”, productivo e industrioso.






Los capitales llegaron a hacer, lo que los criollos nunca han podido hacer, por su incapacidad, mediocridad y provisionalísimo (el criollo siempre se ha sentido –lejos- de su patria añorada).





Porque la incapacidad es lo que ha caracterizado a la ideología criolla. “Su país” desde 1821 ha venido de mal en peor. Perdieron más de la mitad del territorio que habían heredado de la Colonia,






perdieron la soberanía política, la capacidad para el desarrollo tecnológico y científico, destruyeron el Mercado interno y perdieron el acceso al Mercado mundial, condenaron con cinismo a “su pueblo” a ser pobre para lograr el desarrollo económico.






En aras de una “modernidad trasnochada y pueblerina que nunca llegó”, perdieron la autosuficiencia alimentaria, perdieron la planta industrial y se quedaron como maquiladores, perdieron la calidad de la instrucción académica y la educación familiar, perdieron los valores y principios de la Cultura Popular, perdieron sus instituciones.






Finalmente, los criollos en sus tragicomedias y luchas fratricidas, fueran conservadores o liberales en el Siglo XIX, panistas o priístas en el Siglo XX, y en especial, en los últimos dos sexenios el país… “su país”, se les está cayendo a gajos, se les desmorona entre sus torpes, codiciosas y corruptas manos.






Sus vetustas y huecas instituciones se están desplomando en medio de un río de sangre y el festín de las empresas trasnacionales que como vampiros se atascan de la sangre y los recursos naturales de nuestro pueblo.





Efectivamente, es innegable, está a la vista de todo el mundo, los criollos y su país estrepitosamente se están viniendo abajo. México es ya un Estado fallido.






Tanta incapacidad, tanta corrupción, tanta impotencia y estupidez destruyeron lo que Juárez y Díaz les construyeron al traicionar y expulsar a sus parientes los gachupines de La Nueva España… “su país”, el país que a los morenitos, los nacos, los peladitos, los indios, los yopes, jamás nos ha pertenecido.



 




Ya están saliendo como ratas, ya se están llevando sus capitales, ellos…ya se están salvando. Dejan atrás un país que nunca amaron y un pueblo que nunca respetaron, que siempre fue excluido. Un pueblo que desde 1821 ha carecido de país.






Pero, justamente el fin es también el principio. Y como todo en el universo es cíclico y no lineal, llegará el tiempo esperado para que vuelva a salir el Sol del Anáhuac y sus pueblos podrán DESPERTAR y ABRIR SUS CORAZONES.







Tonatzín estará pariendo otro tonal de los tiempos y volverá a escucharse la voz de nuestros Viejos Abuelos toltecas. Los masehuales nuevamente se regirán por los valores y principios de la Toltecáyotl,







...la tinta negra la tina roja guiará a nuestros dirigentes, el telpochcalli y el Calmécac reabrirán sus puertas, las flores bellas adornaran y perfumaran nuestras casas, flor y canto saldrá de nuestros corazones y volveremos a ser hermanos de los montes y de las aguas, de los animales y las plantas, del cielo y de las estrellas.






Tloque Nahuaque guiará nuestros corazones. Todo habrá de comenzar y todo seguirá su inexorable marcha. Nada nuevo sobre la faz de la Tierra, el Anáhuac seguirá en pie porque nunca se ha derrumbado, solo se agazapó estos cinco siglos... de espera.






viernes, 23 de marzo de 2012

Desde California hasta Oaxaca





Después de casi un mes de estar visitando escuelas e impartir pláticas a estudiantes, maestros y padres de familia en el vecino estado de California, E.U., siempre viene la reflexión ineludible, qué tan bueno es la migración para los mexicanos en general y para los oaxaqueños en particular.





No se puede hacer un juicio concluyente y determinante, existen muchas visiones y experiencias diferentes. De hecho, cada migrante es una historia, existen casos sorprendentes que yo conozco de migrantes super exitosos, como un michocano que se fue “al otro lado” para juntar para comprar una bicicleta y terminó con dos concesionarias automotrices en Bakersfield, pero también, miles de muertos y gente en la cárcel.




Rosario Marín, ex Tesorera de Estados Unidos de América.



Existen muchos casos de personas que llegaron a tierna edad llevados por sus padres o que nacieron allá, y que, gracias al esfuerzo y el estudio, no solo han llegado a obtener una licenciatura en las caras y prestigiadas universidades norteamericanas, sino que han obtenido doctorados o posiciones muy elevadas en el sistema educativo y empresarial.





Es indiscutible que uno de los valores de cruzar la frontera es la educación.






Sin embargo, lo que sí es general a todos los migrantes e hijos de migrantes nacidos allá es, sin lugar a dudas, EL SUFRIMIENTO.






Desde el abandonar la familia, la cultura, la Tierra, el traumático cruce de la frontera y la dolorosa adaptación que puede durar años enteros o que, en algunos casos, jamás se logra y se vive en la añoranza permanente.





El aprendizaje del idioma es fundamental y determinante. Podría decir que en más de una década de experiencia de trabajo con los migrantes en California, que el aprendizaje del inglés determinará en gran medida las oportunidades que puedan aprovechar en la cultura anglosajona.






Lo que he observado es que mucha de nuestra gente, que desde el principio no se propone hacer el esfuerzo de aprender el idioma, inmediatamente “desaprende el español”, y empieza a hablar como aquellas personas que tiene muchos años de vivir allá y está olvidando la lengua Madre.






En Estados Unidos se sufre mucho, todo migrante, independientemente del país que venga, el Tío Sam le obliga a perder su Cultura y lengua Madre, su religión ancestral y le obliga por fuerza de la mercadotécnica a venerar al “Becerro de Oro”.






Vivir para comprar y pagar, para ello tienen que trabajar mucho y vender su alma al diablo. Es aquí donde se pierden a los hijos, pues los padres tienen que trabajar de sol a sol y llegan a casa verdaderamente cansados.






Los hijos los educa la calle y la televisión. Se trabaja tan duro en la semana que el sábado es para lavar ropa, arreglar la casa y preparar la comida de la semana. Por ello se pierde la tradición de visitar a los amigos, compadres y parientes.





El sufrimiento permanente de ser “un ilegal”. De andar siempre con el miedo y la zozobra constante de que en cualquier momento puede ser deportado drásticamente sin ningún derecho de facto. Eso, a lo largo del tiempo, produce un estrés y un trauma inconsciente. Que un ser humano sea “ilegal” es un verdadero crimen.




Frente a lo antes expuesto de manera general, los “expulsados” de México, vergonzosamente tienen MÁS OPORTUNIDADES que en su propia tierra. Qué tanta es la injusticia, la explotación y la exclusión social en México y especialmente en Oaxaca, que sus hijos más indefensos del caníbal Sistema Colonial establecido, encuentran las oportunidades en E.U. que su nación les niega desde hace cinco siglos.





Y aquí se debe hacer un reconocimiento a la capacidad y la cultura de los oaxaqueños migrantes que, en primer lugar, son muy apreciados por sus empleadores, por ser personas trabajadoras, responsables y eficaces. Y en lo que respecta a la capacidad de organización los oaxaqueños son los más organizados.



Guelaguetza San Diego. Cal State San Marcos, 11 de Octubre 2009


No solo entre ellos allá, para apoyarse para la búsqueda de un trabajo, un enfermo o una muerte, sino que el oaxaqueño tiene consciencia comunitaria, histórica y cultural.





Existe un venero constate de recursos que llegan a Oaxaca para obras de cada comunidad, de a cinco a diez, los dólares son un reflejo del potencial humano que tienen las culturas anahuacas (indígenas).





Los que sin lugar a dudas se benefician de la migración y el sufrimiento son las economías de los dos países. México recibe decenas de miles de millones de dólares sin gastar un peso en infraestructura social.



Gabino Cué, Guelaguetza en Los Ángeles, California



Las remesas son el segundo lugar en entrada de dólares al país después del petróleo. Y la economía de E.U., que como en el caso de California, la agricultura recibe un “subsidio” hipócritamente disfrazado, pues la mano de obra mexicana es, además de muy profesional y eficiente, muy barata por ser trabajadores “ilegales”.






Pero lo mismo en Chicago, Las Vegas, Florida, etc., los trabajadores en los servicios están en manos de nuestra gente.





Qué sería de México sí no hubiera existido este válvula que desahogara la presión social de la pobreza de más de diez millones de mexicanos que han sido expulsados por la incompetencia, la corrupción y la exclusión de los que tienen el poder en nuestro país.