jueves, 5 de mayo de 2016

 Este es el nuevo libro que ponemos a su consideración sobre la Toltecáyotl y los toltecas, entendiendo por Toltecáyotl la suma de conocimientos e instituciones de los toltecas. Y de éstos, entendidos como un grado de conocimiento de la Toltecáyotl y no entendidos como cultura y menos como etnia. Aquí ponemos la presentación y el prólogo del libro, pero los invitamos a que lo descarguen gratuitamente y completo en formato PDF de: http://www.toltecayotl.org/tolteca/index.php/2014-03-30-23-46-16/libros/7612-toltecayotl-sabiduria-ancestral-tolteca
 

P R E S E N T A C I O N.
Este es un pequeño gran libro. Su contenido es sugerente, apasionado y trascendente.  Su  autor,  Guillermo  Marín  Ruiz,  propone  una    visión  renovada de nuestro pasado indígena, para entender mejor la ancestral herencia  que corre  por  nuestras  venas.  Es  el  México  Profundo,  en similitud con el concepto acuñado por el maestro Guillermo Bonfíl, que no  alcanza  a  ser  entendido  y  asumido  por  los  mexicanos  de  ahora, aunque  convivimos  con  el  todos  los  días.  Pero  es  el  pasado  que  nos marca y define. Oswaldo García Criollo. Universidad José Vasconcelos de Oaxaca.
 

Quiero por este medio expresar mi admiración, agradecimiento y respeto  por  el  trabajo  que  a  través  de  años de  investigación viene haciendo el compañero oaxaqueño Guillermo Marín. Pasando por encima  de las barreras  puestas  por las instituciones coloniales  existentes  y  con  gran  sacrificio  personal,  Guillermo viene  reconstruyendo  los  saberes  que  el  genocidio/epistemicidio contra  los  pueblos  del  Anáhuac  y  el  Tawantinsuyo  por  más  de 500 años de colonialismo han intentado destruir. Ramón Grosfoguel.
 

Su  reconstrucción  de  los  saberes  toltecas  nos  invitan  a  pensar más    allá    de    las    categorías   patriarcales    y    coloniales    que caracterizan  el  pensamiento occidental centrado en la “razón” y
en  el  olvido  del  otro  campo  de  percepción  del  conocimiento  que es energético e intuitivo/femenino. 
 

Este  pensamiento  colonial  destructivo  de  la  vida  centrado  en hombres  occidentales  rompió  el  sentido  holístico  e  integral  que ha   caracterizado   los   saberes   humanos   desde   la   antigüedad pasando por todas las civilizaciones existentes antes de 1492. 
 



Con  la  expansión  colonial  que  produjo  la  civilización  occidental destruyeron  todas  las  otras  civilizaciones  anteriores erigiéndose así en la única civilización existente a nivel planetario hoy.
 



Así pasamos de los pensamientos de la dualidades integradas en un   todo   más   amplio,   al   dualismo   que   separa   y   destruye   el todo.  Ese  dualismo  está  en  el  centro  de  la  destrucción ecológica de   la   vida   (humana   y   no-humana)   hoy.   Toda   la   tecnología producida por la civilización occidental está construida a partir de la  cosmovisión  dualista  cartesiana  que  separa  de  forma  artificial la "naturaleza" de lo "humano".
 
 De  ahí  se  construye  un  mundo  donde  todas  las  formas  de  vida  y existencia no-humanas son vistas como inferiores, exteriores a lo humano  y  subordinadas  a  la  razón  instrumental  de  ser  simples medios  hacia  otros  fines.    Toda  tecnología  construida  a  partir  de esa  racionalidad  dualista  occidentalo-céntrica,  lleva  en sí  misma la  destrucción  de  la  vida  porque  no  ha  pensado  la  reproducción de la vida.
 

La  gran  catástrofe  planetaria  que  vivimos  hoy  está  constituida por  este  pensamiento  dualista  destructor  de  la  vida.  De  ahí  la urgencia   del   trabajo   de   Guillermo   Marín   de   reconstruir   los saberes  perdidos  por  la  colonización  que  tanta  falta  nos  hacen hoy  día  para  pensar  en  otra  civilización  posible,  es  decir,  para producir  las  categorías  que  nos  permitan  la  construcción  de  una nueva  civilización  planetaria respetuosa  de  todas  las  formas  de vida con el objetivo de construir  “un mundo donde otros mundos sean posibles”.
 

 En  este  espíritu  es  que  le  doy  la  bienvenida a  su  nuevo  libro  La Toltecáyotl.  Muchas  gracias,  al  maestro  y  hermano  Guillermo Marín.
Dr. Ramón Grosfoguel Universidad de Berkeley, Cal. 
 
 
 
 
 

sábado, 23 de abril de 2016

LA SABIDURÍA DE LOS TLAMATINIMES


No se puede llegar a ser viejo sin ser sabio. Los sabios son “la tea que nos alumbra y no humea” de los pueblos. 

Los que ven, allá donde la mayoría ni siquiera voltea. Los que escuchan el silencio y los que observan la oscuridad. 

Cuando el Maestro Fernando del Paso afirma que su preocupación nace de “la decadencia que vive México, de la proliferación de gobernantes ineptos y corruptos, de la bulimia del pueblo, de la pobreza ancestral, pero sobre todo, de esa mentalidad de país colonizado”, nos entrega como legado “palabras verdaderas”, que deben resonar en el corazón y despertar nuestra conciencia.

Sin embargo, el tlamatinime nos alumbra el camino, cuando afirma, “Pero el pueblo tiene que reaccionar”. 
Ese es el punto. No será con las ideas del carcelero que saldremos del calabozo de la colonización, no será con luchas armadas o luchas políticas, porque la historia nos dicen que nada cambia en realidad. Lo único que puede cambiar el destino del pueblo es LA EDUCACIÓN, sustentada en los VALORES de la MATRIA.

En efecto, la patria es “el lugar de nuestros padres”. La patria surgió apenas en 1821 de las ideas y ambiciones de un puñado de criollos, es decir, de españoles nacidos en el Anáhuac, que desde 1810 iniciaron una lucha por arrebatarles el poder a los peninsulares, es decir, españoles nacidos en España. 

Debe recordarse que por el sistema de castas, los criollos eran vasallos de segunda que no podían llegar a ocupar los más altos puestos en el gobierno colonial, el ejército y la iglesia, lo cual creó un gran resentimiento a lo largo de tres siglos por “esta injusticia” entre criollos contra los gachupines.

Para librarse de esta “exclusión”, los criollos usaron a los pueblos anahuacas.  Miguel Hidalgo al saber descubierta la conspiración en contra de los peninsulares, inicia la rebelión con dos premisas muy claras “es hora de matar gachupines y vivan los reyes de España”.

En estos dos últimos siglos, los que han diseñado el país han sido un puñado de gente con ideología neocolonial criolla, eurocentrista, modernizadora, capitalista, dependiente. 

Desde el principio, -y no ha variado-, la visión de modernizar y europeizar el país, -su país-, es invitar a la inversión extranjera a que invierta en México, que traigan su tecnología, sus técnicos, sus empresas, para “hacer productivo el país”. 

Una pequeña élite de criollos, -que siguen llegando a vivir al país y que tienen todos los apoyes y canonjías-, entregan impunemente los recursos naturales para su explotación y entregan al pueblo anahuaca como mano de obra en calidad de esclavitud, todo eso a cambio de que “los hagan socios y los tomen como sus iguales”. 

A estos males se suma que en el país de los criollos y para los criollos, el racismo económico y cultural, así como la corrupción, son los cimientos más profundos donde descansan las instituciones y las relaciones económicas, políticas y sociales. 

El racismo económico implica que los que no tienen descendencia europea son tratados como “no humanos”, no tienen derechos y solo tienen obligaciones. El racismo cultural es que los que no poseen “la cultura europea”, no tienen cultura. 

Es decir, la cultura originaria o ancestral no ha sido reconocida y menos valorada. Guillermo Bonfil Batalla plantea esta desgracia en la visión de “un México profundo (el ancestral-tradicional) y un México imaginario (moderno-occidental) en permanente pugna.

El Maestro Fernando del Paso tiene mucha razón en lo que afirma. Como vemos, desde la fundación misma de “México”, se ha vivido en la injusticia, ineptitud y en la corrupción. México es un país injusto por su origen colonial y su naturaleza de ideología criolla. 

Un puñado de ricos insensibles, parásitos y corruptos, y una inmensa mayoría de gente pobre sometida a la ignorancia y a la enajenación. La inequidad en el reparto de la riqueza es lo que caracteriza el “ser del país”, desde Hernán Cortés hasta Carlos Slim.

Sin embargo, desde “Carlos Salinas/Carlos Slim”, hasta nuestros días, la ineptitud y la corrupción se han desfondado. Los mismos excesos y voracidad de las clases políticas y empresariales han llevado al país a una crisis mayúscula. 

El Estado de derecho está ya muy minado, las instituciones no están funcionando. 

Desde el exterior se ve a México como un Estado fallido y pese a las observaciones de Naciones Unidas, OEA, la Unión Europea el poder político y económico no quieren ver la realidad. 

Esta negación es muy peligrosa y nos está conduciendo a una catástrofe social, económica y cultural. 

Tenemos que prestar atención a los hombres sabios de este país. 


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viernes, 15 de abril de 2016

LOS EUROMEXICANOS, LOS MEXICANOS Y LOS ANAHUACAS

En este país desde 1521 los que detentan el poder político, económico, social y cultural son extranjeros. Lo que han vivido “los hijos de los hijos de los Viejos Abuelos” en estos cinco siglos, sean “indios, campesinos, obreros, empleados, desempleados; en síntesis: LA PROLE, ha sido y sigue siendo, un verdadero infierno.
 
Los que empezaron a llegar al Cen Anáhuac desde 1519 destruyeron las milenarias instituciones, leyes y autoridades del Anáhuac, para imponernos sus leyes, autoridades e instituciones COLONIALES durante tres siglos.
 
Y después de que los criollos echaron a los gachupines del poder y del Virreinato de la Nueva España, fundaron en 1821 “su país”, al que llamaron equivocadamente “México”, manteniendo el sistema colonial, pero disfrazado de una “república bananera”.
 
En los dos últimos siglos los criollos han fortalecido y refinado el poder NEOCOLONIAL, buscando siempre alianzas con países y capitales extranjeros para someter y explotar a los pueblos anahuacas y depredar sus recursos naturales.
 
Los “euromexicanos neocolonizadores” que piensan que no tiene validez este lenguaje, ideología y lucha por la descolonización del Anáhuac, los invitamos a que vean en “su Madre Patria” lo que está sucediendo. En efecto, la invasión, conquista y colonización que sufrimos nosotros, también la sufrieron los pueblos y culturas ibéricas.
 
Los castellanos a sangre y fuego “crearon” desde 1492 hasta 1516 el reino de España sobre los reinos existentes en la península.
 
Han pasado también, cinco siglos, y la herida sigue viva y los vascos, catalanes y gallegos, entro otros, siguen manteniendo la vital necesidad de ser “independientes y autónomos”.
 
Los “euromexicanos”, es decir, los descendientes sanguíneos y culturales de los colonizadores afirman que “nada ha quedado de los vencidos”, que todo acabo en 1521.
 
Que no existe la civilización originaria y que todos los habitantes de este país son “mexicanos” y que en este país, su país, todos somos iguales y que no existe racismo ni clasismo. Mitos y fantasías de la neo-colonización.
 
Solo que la verdad nos dice que existen tres clases de “ciudadanos de este país”. Los “euros y sus descendientes, los anahuacas y sus descendientes” y los mestizos desculturizados.
 
En el primer extremo están esas 200 mil “familias bonitas” de “euromexicanos” que poseen el 40% de la riqueza nacional: Gente que está en lo más alto de la pirámide social en la economía, la política, la ciencia, la cultura.

Del otro lado están diez millones de “indígenas” anahuacas que para sobrevivir al holocausto se han refugiado en los lugares más agrestes y apartados, esta clase de “ciudadanos” poseen el 1% de la riqueza nacional.
 
En medio de esta tragedia está una inmensa masa de mestizos des-culturizados llamados a secas “mexicanos”, ni de aquí ni de allá, hijos de televisa, ladinos, ignorantes de sí mismos, “morenitos en vías de blanquearse”, o como los llamó Guillermo Bonfil, “indios desindianizados”.
 
Pues bien, los “euromexicanos” han sumido al pueblo de “su país”, desde 1821, no solo en la histórica injusticia y pobreza, sino en la corrupción, impunidad y “despropósito gubernamental” más cínico y aberrante desde la implantación del neoliberalismo y la globalización impuesta por los capitales y mega empresas trasnacionales.

El servilismo, la docilidad frente al poder global, sumado a su histórica incapacidad para gobernar y administrar, están llevando a “su país” al fracaso más grande en sus dos siglos de existencia.
 
Un amigo judío alguna vez me dijo que, “el problema de México es su inmensa riqueza”.

Efectivamente, van quinientos años y no se acaba, sea el oro, la plata, la grana cochinilla, las materias primas o el petróleo, pero sobre todo, la riqueza que produce un pueblo “culto y educado” en los valores de la civilización del Anáhuac, que además de ser trabajador, sacrificado, solidario, noble; cree, porque así se lo enseñó su milenaria civilización, en las instituciones y autoridades.
 
De esta manera, ha sido en estos cinco siglos de colonización y neocolonización, que la base de este pueblo –los anahuacas- han creado la riqueza, engrosado los ejércitos que usaron los gachupines y criollos para pelar entre sí, la mano de obra que ha construido todo cuanto está edificado y los votos que llenan las urnas que validan el gobierno de los euromexicanos.
 
Ciudadanos siempre excluidos, denigrados, marginados, despojados, engañados y utilizados. Estos ciudadanos que la “patria” de los criollos les ha vuelto la espalda y siempre los ha engañado y traicionado, sea en 1810, 1910, 1926, 1988 y 2006, son la base y sustento, los cimientos y la estructura de la patria de los criollos.
 
Sin embargo, el Anáhuac no está muerto y “estos ciudadanos de tercera” tienen una MATRIA que es su civilización ancestral.

Las diferentes culturas que la conforman se han mantenido “en estado latente”, se ha refugiado allá en lo más profundo e íntimo de nuestra “esencia”…donde el euromexicano nunca se ha atrevido a penetrar.

No se olvide que fueron nuestros Viejos Abuelos toltecas los maestros “del tiempo y del espacio”. Los olmecas fueron los forjadores del movimiento “ollin y maestros de la medida “mecatl”, de ahí viene su nombre de olmecas, los maestros de “la medida del movimiento”, es decir, del Tiempo.
 
El Tiempo ha sido y es, elemento fundamental de nuestra civilización. El tiempo ha estado de nuestra parte. Ayer fue “el tiempo del no tiempo”, ahora, está muy próximo "el tiempo de nuestro tiempo”.
 
Está por salir la Luz del nuevo Sol y la oscuridad será vencida para la luminosa sabiduría de los Viejos Abuelos que se ha sabido guardar sabiamente en el fondo de nuestros corazones y alumbrará el inexorable futuro, "propio-nuestro", que nos ha sido reservado por “Aquél por quien se vive”.

 
El Futuro de la nación está en su pasado.
 
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