viernes 9 de marzo de 2012

LA AMPUTACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA



Cuando hablo con las personas sobre la sabiduría, la cultura y la historia antigua de nuestro país, en general existen dos posiciones frente a “la otra historia”, la que no es hispanista y colonizante.




O de una negación, mezclada con escepticismo y suspicacia, que pretende terminar en confrontación y negación, o la de un asombro salpicado de júbilo y orgullo.




En general a nadie le gusta que “le muevan el tapete”. Que le cambien su visión del mundo que le han enseñado a lo largo de la vida. El sistema está diseñado para producir gente dócil intelectualmente y que asuma toda la información que le dan, sin un sentido de crítica y análisis, pareciera que entre más educación académica se tiene, se es más inflexible sobre este punto.




La publicidad y las noticias en los medios, especialmente la televisión, junto con el sistema educativo son el marco referencial, ideológico y cultural en el que construimos la “realidad”, y por así estar diseñada, la realidad es una percepción acrítica del sistema colonial en el que vivimos sin daros cuenta de él.



El punto es que la gran mayoría de los ciudadanos que vivimos en este país hemos sufrido una amputación de nuestra memoria histórica y de nuestra identidad.




Lo más grave del asunto es que no lo sabemos, que no nos damos cuenta de esta ausencia y de la pérdida de este valioso patrimonio que nos ha sido negado y que si lo recuperáramos, podría cambiar positivamente nuestras vidas y nuestro país.



En efecto, somos una civilización tan antigua como la China o la India, con una riqueza y experiencia extraordinaria sobre el desarrollo humano que se trabajó, investigó y sistematizó a lo largo de siete mil quinientos años.


Sin embargo, primero el régimen colonial durante tres siglos y posteriormente el régimen neocolonial en los dos últimos siglos, han excluido brutalmente el legado cultural de la civilización del Anáhuac en la construcción de la realidad nacional, el Estado y la educación del pueblo.




China e India, que son potencias mundiales fundamentan su desarrollo en su ancestral cultura. Los chinos, por ejemplo, son una potencia mundial en el orden económico y cultural gracias a su Patrimonio Cultural.



No fueron una copia de Rusia y ahora no lo son de E.U. Los chinos tienen su propio camino en base a su ancestral forma de ver y entender el mundo y la vida, en base a su milenaria cultura.



La China moderna no podría ser lo que es hoy sin Lao Tzé, Confucio, Buda, Sun Zut y Mao Zedong, entre otros, que de alguna manera viven y conforman su cotidianidad.



Los chinos han tomado préstamos culturales de los rusos, norteamericanos, ingleses y ahora japoneses, entre otros pueblos y culturas; pero se han mantenido fieles a su memoria histórica y su identidad cultural ancestral.



No es así con el pueblo de “México”. Los colonizadores saben que un pueblo sin memoria histórica y sin identidad cultural queda indefenso, vulnerable, dócil, fácil de dominar y explotar.




Por ello, primero los colonizadores y misioneros le quitaron a los pueblos invadidos sus lenguas originarias para dejarlos mudos, su antigua memoria histórica para dejarlos amnésicos, sus milenarios conocimientos para dejarlos estúpidos e incapaces de crear y transformar su mundo y su realidad, les quitaron sus espacios físicos e intangibles para dejarlos inseguros “en el aire” y finalmente les quitaron su religión y espiritualidad para dejarlos en un estado de fanatismo y primitiva idolatría.



Al amputarles estos cinco Elementos Culturales los dejaron amnésicos, como zombis sin voluntad y consciencia, aptos para la explotación, sumisos ante la injusticia, prestos a la traición.



Cuando usted se pregunta, ¿por qué los mexicanos aguantamos todo, olvidamos todo, nos quitan todo?




¿Cuándo usted, amable lector, se cuestiona por qué el pueblo es engañado y manipulado, una y otra vez, por los mismos políticos, por el mismo partido, con el mismo discurso?




¿Cuándo usted no sabe por qué las empresas engañan y roban al pueblo con total impunidad y cinismo? La respuesta la puede encontrar en la pérdida de estos cinco Elementos Culturales: la lengua, la memoria histórica, los conocimientos, los espacios y la espiritualidad.



Por eso, cuando se le explica a algunas personas que la “historia oficial” está plagada de mentiras e imprecisiones, que tiene una tendenciosa parcialidad hacia la colonización.




La gente en general se molesta y se irrita cundo se le habla de “la otra historia”, se le está cambiando el “discurso” que desde niño escuchó en boca de sus maestros, en el libro de texto, en la televisión, en el cine, en la radio y en su propia casa.



En general, el “mexicano” moderno no se siente identificado con la civilización del Anáhuac, es más, la desconoce y rechaza. Piensa que “él”, nada tiene que ver con “ese pasado que ya pasó hace mucho tiempo”, que “todo” acabó el 13 de agosto de 1521 con la caída de Tenochtitlán, …y que en todo caso, su “abuelito” era español.




Sin embargo, al mismo tiempo se siente y se sabe rechazado y menospreciado por las culturas dominantes, sean en su tiempo las de España, Francia y ahora E.U.




Se sabe desolado y perdido en el fondo del “laberinto de la soledad”. Recuperar la memoria histórica y la identidad resulta una necesidad imperiosa y fundamental, el primer paso para cambiar nuestra dolorosa realidad.









domingo 26 de febrero de 2012

MEXICO SIGUE SIENDO UNA COLONIA



 
Muy revelador es el hecho de que una Corte de Estados Unidos haya fallado a favor de España en contra de la empresa norteamericana Odyssey, después de cinco años de litigio, sobre la propiedad del tesoro hallado en el fondo marino perteneciente a un barco español llamado “Nuestra Señora de las Mercedes”, que se hundió frente a las costas de Portugal en el año de 1804 y que llevaba piezas de oro y plata por valor a más de 500 millones dólares.




El punto es que en pleno siglo XXI la mentalidad colonizada y “el poder global de extracción”, ni remotamente piensan o perciben que ese “tesoro” no pertenece a España, sino a los países y pueblos latinoamericanos del tercer mundo donde se extrajo ilegalmente y con sangre e injusticia esta riqueza.



 
La historia se sigue repitiendo una y otra vez, las potencias colonizadoras de ayer con arcabuz y espada, y las modernas de hoy, con el sistema financiero global y las empresas trasnacionales, siguen extrayendo la riqueza de los países del llamado tercer mundo. Lo mismo en América, que en África, Medio Oriente o Asía.




Se sigue condenado a los pueblos de los países explotados a través de sus traidoras y corruptas autoridades, a vivir en la extrema pobreza en medio de un saqueo espeluznante y nauseabundo de sus recursos naturales y de la mano de obra, casi en calidad de esclavitud.




Para el caso de México, las empresas españolas han venido a hacer “la reconquista” con el apoyo total de los altos funcionarios del gobierno mexicano. Ahora abundan “las malinches” por montones. Hijos de extranjeros y criollitos salidos de universidades gringas que tienen en Antonio López de Santa Anna a su mentor principal.




Bancos, constructoras, comercializadoras, generadoras de electricidad y un largo etcétera, están apoderándose vertiginosamente de la “economía nacional”. En contraparte, cuando PEMEX intentó comprar más acciones de REPSOL, la petrolera española, toda España en conjunto protestó por la “mexicanización” de su empresa nacional. Ellos sí, nosotros no.



 
Caso espacial es Canadá, el “idílico” país de la hoja de maple que se ha apoderado vorazmente de la mayor parte del territorio nacional a través de concesiones mineras otorgadas por los gobiernos del PAN, obsequiadas por hijos de Santa Anna, que le permiten impunemente destruir el medio ambiente, los mantos freáticos, los bosques, las comunidades y sus lugares sagrados, con explotaciones a cielo abierto.




Estas empresas mineras no pagan impuestos, pagan salarios mínimos temporales, destruyen una región y cuando el mineral se agota se van y dejan en la ruina y desolación a las comunidades afectas y la naturaleza destruida. Pero eso sí, se llevan impresionantes ganancias al extranjero y dejan unos cuantos políticos locales corruptos más ricos.




El Gobierno Federal independientemente de su color, desde 1821 han entregado al país… "su país”, a los intereses de gobiernos y empresas extranjeras. Esa es la historia, esta es la verdad.



Desde Guadalupe Victoria que empezó a pedir irresponsablemente prestado con leoninos intereses a los bancos europeos, le siguió Santa Anna entregando más de la mitad del territorio “de su país” a los gringos a cambio de unos dólares para su ganancia personal, después los conservadores entregando el país a los franceses y trayendo a Maximiliano.




Siguió Juárez con E.U. y el atrevimiento de proponer el Tratado MacLane-Ocampo, prosiguió Díaz entregado a la nación a Europa, especialmente a Francia, Inglaterra, Alemania y España. De 1921 “somos el patio trasero de E.U.”.




La política de los criollos en “su país” neocolonial desde 1821 ha sido muy clara y perversa. “Entregar al pueblo como esclavo con un salario mínimo de hambre, sacrificar al campo y perder la soberanía alimentaria, abrir las puertas a los capitales, industrias y empresas trasnacionales, castigar a niveles de pobreza extrema al pueblo, sacrificar el Mercado Interno para tener mano de obra barata y apostarle al Mercado Externo, que favorece a los exportadores extranjeros y criollos, que están operando desde México a través de maquila y plantas armadoras y ensambladoras.



Los políticos en México después de la Revolución de 1921 han hecho exactamente lo que Estados Unidos les han ordenado. Un despacho, generado a principios del siglo pasado, del Secretario de Estado de E.U. dirigido al presidente Thomas Woodrow Wilson en el que delinea lo que será la política que iniciará el apoderamiento de México y que hoy es una brutal realidad.




“...México es un país extraordinariamente fácil de dominar, porque basta con controlar a un solo hombre: el presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso llevaría otra vez a la guerra.





La solución necesita de más tiempo: debemos abrirles a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto al liderazgo de Estados Unidos. México necesitará de administradores competentes.




Con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán de la Presidencia. Sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros...” (Richard Lansing, Secretario de Estado del presidente Wilson. 1924.) (Reproducido en el Boletín de Economistas 1963-1967, de la Escuela Nacional de Economistas, UNAM.).




Desde el presidente Miguel de la Madrid, pasando por el perverso y capo mayor de esta banda de delincuentes Carlos Salinas, hasta Felipe Calderón, han sido “amaestrados” y subordinados en las universidades de Estados Unidos, con excepción del inculto Vicente Fox, que no había terminado su carrera antes de asumir la presidencia pero que lo “alinearon” en Coca Cola, que no es lo mismo pero es igual.



Las altas y medias posiciones en el sector público y privado, la gran mayoría, se “educaron en el modo de vida americano, en los valores y en el respeto al liderazgo de Estados Unidos”. Ésta gente además de cínica y corrupta, se le ha enseñado a no amar a su país y menos a su pueblo al que han sometido a “dolorosos sacrificios por la economía”.




Son simples y vulgares empleados del capital internacional, ejemplos como Zedillo, Gurría y Carstens, abundan en México, criollos vende patrias al servicio del mejor postor.




Como podemos ver, los llamados “mexicanos” vivimos en una COLONIA y bajo un hipócrita sistema colonial, con su consiguiente sistema de castas y esclavos. Las estadísticas y la propia información del INEGI nos lo demuestran. Más de tres cuartas partes del pueblo no cubren sus necesidades básicas, 25 millones están en pobreza alimentaria, es decir, no tienen qué comer, 18 millones viven en la pobreza extrema.




Más de tres millones de desempleados, 14 millones de personas en la economía informal, 12 millones de mexicanos en E.U., 9 millones de analfabetos, 3 millones de niños trabajando, 7 millones de “ninis”.




Sin embargo, para demostrar plenamente el sistema colonial, podemos ver que México es la 14º economía más grande del mundo, tiene al hombre más rico del mundo en el país más injusto económicamente de América después de Haití. 240 mil personas poseen casi la mitad de la riqueza y el 10% más pobre de los mexicanos tan solo posee el 1% de la riqueza nacional (los indígenas y sus tierras).




La alta burocracia de México, comenzando con el Presidente son de los mejor pagados del mundo, el IFE y los partidos políticos son uno de los más caros del mundo, México ocupa el lugar 100 dentro de 183 países en el índice de corrupción y en vez de reducirse se aumenta.




En 5 años han muerto más de 50 mil personas en una guerra personal del presidente y en la que existen miles de desaparecidos. Eso es el neocolonialismo en el “México de los criollos”.





Un país en el que las instituciones se están desmoronando por la ineptitud de la clase dirigente criolla (1821-2012), por su ancestral codicia y corrupción. Pero sobre todo por su falta de compromiso con la Historia, respeto a la Cultura y amor al pueblo.




Los criollos en el poder, desde Hernán Cortés hasta Felipe Calderón, con sus honorables excepciones, usan el poder no para servir, sino para servirse de él. Roban cuanto pueden y salen millonarios protegidos por una poderosa coraza de impunidad.




En el continente son llevados a los tribunales a gente como Pinochet en Chile, Videla en Argentina o Ríos Montt en Guatemala…en México los presidentes por más ladrones, asesinos, traidores o ineptos que hayan sido, jamás se les juzga, por el contrario, viven como reyes a costa del erario hasta su muerte. Unos a otros se protegen.



 
La colonización no ha cesado desde 1492, en la que como una plaga de langostas han llegado sucesivas oleadas de feroces “muertos de hambre” a saquear y a explotar. Lo hacen los gobiernos de los países del primer mundo, lo hacen las grandes empresas trasnacionales, lo hacen los bancos, las mineras, las armadoras.




Siguen llegando europeos, gringos o canadienses dispuestos al saqueo, destrucción, contaminación y asesinato si es necesario, para llevarse del Cem Anáhuac y del Tawantinsuyo las riquezas de “las venas abiertas” de este continente mártir, que sigue financiando la riqueza “los otros” y aumentando la miseria de “los nativos”.




             Esa es la dura realidad, lo demás es solo costosa mercadotecnia.





Y el pueblo del Anáhuac sigue adormecido. Sin memoria histórica, sin identidad cultural, perdido en el laberinto de la desolación que le crea la televisión y la radio comercial, la SEP y el SENTE, el consumismo, el individualismo, el fanatismo religioso.




Ese pueblo que no se puede identificar con su raíz y su esencia más profunda y viva. Despreciando lo propio y exaltando lo ajeno, pisando y maltratando a los suyos y dóciles aceptando ser pisado y explotado por el poderoso.




Pintándose el cabello de amarillo, poniéndoles nombres en inglés a sus hijos, en permanente búsqueda por la “modernidad” y despreciando su tradición. Insensibles, violentos, reprimidos, depredadores, irrespetuosos, mal educados, abusivos, flojos, inseguros, frágiles…así es como nos quieren, así es como nos necesitan nuestros explotadores depredadores.




 
El México del Estado Criollo es el presente y de unos cuantos. El Anáhuac es el futuro de todos los pueblos que están unidos culturalmente por la Toltecáyotl. Por estas razones el futuro es nuestro milenario pasado.




El día que recuperemos la memoria histórica y vivamos con plenitud nuestra identidad, ese día volveremos a ser los constructores de nuestro destino y la colonización será expulsada de nuestras tierras y de nuestros corazones.