jueves, 16 de octubre de 2014

SIN MIEDO Y SIN AMBICIÓN...

 
La Toltecáyotl nos enseña que la razón del ser humano en comunidad es “SERVIR”. Somos hijos de los hijos de una de las civilizaciones más antiguas del mundo, pero por los procesos de colonización nos han quitado la memoria y nos han dejado amnésicos, ajenos a nosotros mismos, frágiles y vulnerables, con una insignificante auto estima.

 
Con Felipe, Gabriel, Raúl, Luz y el que escribe, hemos creado EDUCAYOTL A.C., nuestro lema, “Educar para el futuro con la sabiduría del pasado”. Y con la buena voluntad de los amigos, personas consientes y nuestros pocos recursos, vamos a dónde nos inviten a promover y difundir la historia y los valores de nuestra civilización Madre.


Es “el tequio” por la Toltecáyotl, como un día escribió nuestro ilustre maestro, el Dr. Rubén Bonifaz Nuño, “Nuestra fuerza es el espíritu. Acaso, en el mundo de hoy, alguien considere que es una fuerza pequeña. Pero es la única fuerza nuestra, y tenemos que usarla.” Este es el espíritu que guía nuestros pasos, tratar de encender consciencias, activar el “banco genético de información cultural” de los hijos de los hijos de Los Viejos Abuelos. 


Así, asistíamos en septiembre a la UABC a impartir el Seminario “Anáhuac, raíces y esencia del México antiguo”, en el Instituto de Investigaciones Culturales Museo, con una asistencia de 32 personas de Mexicali, Tijuana, Ensenada y Los Angeles. Pero en también estuvimos en Tonalá, Oaxaca, en la mixteca, trabajando con alumnos de bachillerato.




 
En efecto, Juan Carlos Cirigo nos invitó a trabajar con los jóvenes de Tonalá, pero también nos llevó amablemente a conocer las Pinturas Rupestres del Cerro de las Flores. Hemos acordado regresar en noviembre para trabajar con los estudiantes de la secundaria y el bachillerato.
 
Lo cultura neocolonizadora criolla ha tratado por todos los medios que el pueblo no conozca SU VERDADERA HISTORIA, para ello tienen los libros de texto, la televisión y el racismo. Pero cuando se le habla a la gente sobre quienes en verdad fueron sus Viejos Abuelos, cuáles fueron sus logros, cuáles sus alcances y cuál es su legado que hoy vivimos, las personas reaccionan de manera muy emotiva, sean niños, jóvenes o adultos.   
 
Es un mito colonial que al mexicano no le guste la historia. Lo que no les gusta es el discurso colonizador de “la batalla de la noche triste”, que es absurdo, grotesco y doloso. La colonización mental y cultural se basa en la supresión de: la lengua, la memoria, los conocimientos, los espacios y la espiritualidad para poner de rodillas al pueblo invadido.
 
Acabamos de regresar de San Juan Coatzópam, un pueblo mixteco enclavado en la zona mazateca a media hora de Huautla, en lo más alto de las montañas de Oaxaca. Fuimos invitados por el Presidente Municipal Alejandro Morales para trabajar con los niños de las dos primarias. La atención de los niños fue sobresaliente y admirable.
 
En nuestro trabajo de promover la Toltecáyotl por las montañas de Oaxaca, hemos apreciado que la gente que vive en las comunidades más alejadas de “la modernidad”, es más educada y respetuosa. Por consiguiente sus hijos que viven todavía bajo estos valores y principios comunitarios heredados de miles de años de educación.
 
En efecto, la educación en el Cem Anáhuac probadamente inició en 1500 a.C. y los españoles la destruyeron en 1521. Jacques Soustel en su obra "El Universo de los Aztecas", escribe con asombro que le parece impensable que en 1519 no hubiera un niño en el Anáhuac sin escuela, sin importar su estrato social y de los 850 invasores europeos solo tres sabían leer y escribir. Nosotros por siglos fuimos a la escuela y por ello tenemos esa educación integrada en nuestra cultura ancestral.
 
Más tarde en San Juan Coatzóspam, bajo un diluvio, llegaron los alumnos de la secundaria y el bachillerato, y la misma historia. Atentos y concentrados a pesar del estruendo del agua al caer en el techo de lámina del auditorio municipal. Una y otra vez, vemos como lo que nos hace falta la información histórica, negada por nuestros neo colonizadores.


Trabajamos en la difusión y promoción de la Toltecáyotl por todos los medios posibles a nuestro alcance. “Sin miedo a perder y sin ambición de ganar”, solo cumpliendo con la responsabilidad que nos hemos asignado por voluntad y consciencia propia. Vamos a dónde nos inviten, hacemos este blog, trabajamos diariamente nuestras páginas www.toltecayotl.org y www.aquioaxaca.com , en YouTube tenemos 62 videos titulados “toltecapsulas” y cada jueves, hacemos el programa radiofónico “Los Viejos Abuelos nuestra raíz indígena” en Radio Platón.
 
 
 

 

 
 
 
 
 


 




 


 


miércoles, 8 de octubre de 2014

PROBLEMAS IDENTITARIOS



El problema de la falta de identidad cultural de gran parte del pueblo de este país, equivocadamente llamado “México”; es mucho más grave de lo que se piensa, y tiene repercusiones en muchos ámbitos de la vida cotidiana en el amplio tejido social. Problemas de justicia, equidad, racismo, exclusión, educativos, económicos y políticos, entre otros.


La identidad es la consciencia del “ser en su totalidad”. Cada uno no es solo “en sí mismo”. Tiene mucha gente, conocida, desconocida y familiares que determinan la forma de entender el mundo y la vida. Además, por supuesto, del medio social, cultural, religioso y natural en el que vive.



En este país, generalizando, el 20% de sus habitantes NO tienen problemas de Identidad Cultural. El 10% más poderoso económicamente, porque en general, son extranjeros avecindados por generaciones en estas tierras. En su larga estancia siempre han mantenido como un plus su estatus de “ser extranjero”.
 
El otro 10% son los pueblos originarios anahuacas, que son los más pobres entre los pobres. Ellos han mantenido heroicamente una cultura de resistencia cultural.

 
Ellos no se sienten mexicanos porque no son “mexicas”, ellos son mayas, zapotecos, mixtecos, purépechas, totonacos y un largo etcétera. Cabe mencionar que por esa raíz anahuaca, la forma de “percibir y actuar en el mundo”, no está dada por medio de la razón únicamente.



El 80% restante son “mestizos”. Pero en un país racista y clasista, que esconde hipócritamente su herencia colonial y su base social que fue y sigue siendo el “sistema de castas”. Todos somos iguales…pero unos son más iguales que otros.


En este mestizaje, que es racial, MÁS NO CULTURAL, porque no conocemos la raíz y la esencia de la percepción del mundo y de la vida de la civilización Madre (una de las seis más antiguas con origen autónomo de la humanidad).
 
El sistema educativo y los medios masivos les han metido que el “origen de la cultura humana” está en “la Grecia Clásica y en el Imperio Romano”. Para ellos “lo universal” es lo europeo.

 

El mestizo entonces, desde 1821 empieza su viacrucis en busca de un lugar negado en el país de los criollos para los criollos. Busca un “rostro y un corazón” en lo español, lo francés y ahora en lo norteamericano. A tropezones  busca su identidad en “el laberinto de la desolación” de ser un extranjero inculto en su propia tierra, y ahora, por medio de la toxica televisión.
 
En estos 196 años a muy poca gente mestiza le ha interesado conocer su raíz más antigua, por el contrario, la gente asume su mestizaje con “su mítico abuelito español”, por lo cual se auto neutraliza e inhibe todo su potencial. La totalidad de nuestro ser no puede tener exclusiones y negaciones.
 
Esto es lo que hemos hecho en estos casi dos siglos, muy bien “encausados” por la ideología criolla neocolonizadora de la cultura dominante, porque es claro que la injusticia, la pobreza y la explotación están sustentado básicamente en LA IGNORANCIA.
 
Y la peor ignorancia es no saber quién en verdad somos, cuáles son nuestros potenciales, cuáles los valores y principios que nos llevaron a ser una de las civilizaciones más avanzadas del planeta, cuál nuestro linaje y legado ancestral.
 
En la orfandad producida por la ignorancia hemos perdido el camino y ruta luminosa de nuestra civilización. Tan válida y tan cierta como en estos momentos es la de China o la India para sus respectivos pueblos y gobiernos.


 
Peo en el México neocolonial de los Azacarraga, los Slim, los Saba,  a quién le interesa conocer su raíz milenaria, sus sabios y ancestrales Abuelos Toltecas. En este México disimulado e hipócrita de la dominación hegemónica enmascarada en la “modernidad, el progreso, la democracia”, a quién le interesa ser auténtico, verdadero, espiritual.


Lo indígena en México, en general, está asociado a ignorancia, incapacidad, pobreza, flojera, fealdad. En México es el lugar en el mundo donde se compran más tientes rubios para el cabello y cremas "blanqueadoras".  


Todo mundo aspira a ser “hijo del canal de las barras y las estrellas”, tener dinero aunque sea un miserable, tener poder aunque sea un ignorante, ser rubio y alto, aunque sea moreno y chaparro.


Llenos de complejos y espejismos mediáticos, la gente vive en la desolación y el vacío por no tener lo esencial. La fuerza espiritual de su identidad ancestral.

 
 
 
 
 

jueves, 25 de septiembre de 2014

EL MESTIZAJE EN MÉXICO, hipocresía racista.



El racismo es uno de los cimientos más importantes del capitalismo y la modernidad eurocéntrica. Podríamos afirmar que es la "razón de ser" del sistema económico. 


Cuando Colón afirmó que “los descubiertos” no tenían alma, sentó las bases de la explotación y exclusión.


En efecto, cuando se le quita “al otro” (al invadido-descubierto) su calidad humana, pasa a ser lo mismo que un burro o buey. Son animales que, según las tesis griegas y judeocristianas, “Dios” los creó para nuestro provecho.


De modo que a un animal no se le pagará salario, ni tendrá prestaciones, y menos bienes o saberes. Solo es un animal para nuestro beneficio.


Así, los españoles, con la cruz, la espada y sus enfermedades provocaron un verdadero holocausto, que la “historia oficial” hispanista y neocolonial han tratado de ocultar. En menos de un siglo exterminaron a casi 24 millones de personas en el Anáhuac.
 
Hoy le llamarían “daños colaterales de la economía moderna”. Actualmente se mueren diariamente 30 niños mexicanos por porblemas generados por la miseria. En México hay cerca de 52.1 millones en condición de pobreza, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. 


Durante tres siglos la corona española impuso un feroz y riguroso “sistema de castas” que se sustentaba en el racismo. De los 40 millones de niños y adolescentes que existen en México, 21.2 millones estaban en situación de pobreza y 4.7 millones en pobreza extrema.
 
No solo para favorecer y legalizar la explotación de los “gachupines” a todas las castas inferiores, incluidos sus parientes los criollos. En el Distrito Federal existen polígonos con pobreza extrema en las delegaciones Tláhuac, Álvaro Obregón, Xochimilco, Venustiano Carranza, Coyoacán.  
 
Españoles que por el hecho de haber nacido en América eran de segunda y no podían aspirar a los más altos cargos del gobierno, la iglesia y el ejército.
 
Sino de manera perversa, la corona, con el sistema de castas y el racismo, se aseguraba que todos en la Nueva España estuvieran luchando contra todos y no hicieran “causa común” en contra del imperio.

 

Pero a final de cuentas, los criollos no resistieron la “injusta exclusión” y se levantaron en armas contra los gachupines, de modo que cuando Hidalgo grita “es hora de matar gachupines”, enciende en el atrio del templo el estallido social de los indígenas y mestizos en contra de los gachupines.
 
El objetivo de Hidalgo y sus secuaces criollos, no era ninguna “independencia”, en su mente estaba solo usar a los indígenas para quitar del poder a los gachupines y quedarse como amos de la colonia.


 

Finalmente los criollos, con la ayuda de los indígenas y mestizos vencen a los gachupines, los corren y crean “su país de ellos y para ellos”.
 
En estos 193 años de “vida independiente”, los criollos han mantenido el sistema colonial, con la brutal explotación de los pueblos originarios, los mestizos y los recursos naturales, y por supuesto, han mantenido el sistema de castas, solo que de manera hipócrita.

 

México es un país racista y clasista, en manos de extranjeros avecindados que tienen la mayor parte de la riqueza producida por la mano de obra (casi esclava) y los depredados recursos naturales.
 
Según la Constitución todos somos iguales, sin embargo, existen unos “más iguales que otros”. En teoría y en el discurso político no existe el racismo, sin embargo, las estadísticas nos dicen lo contrario.
 
Un puñado de 2540 “mexicanos” poseen la mayor parte de la riqueza y 200 mil familias son los “afortunados mexicanos”.
 
El 72% de los “mexicanos morenitos” no tienen satisfechas sus necesidades básicas. Más de la mitad del pueblo vive en la pobreza y de ellos más de 15 millones en pobreza extrema, la mayoría vive en estados de fuerte presencia anahuaca.
 
Todos los índices de injusticia y marginación: analfabetismo, hambre, enfermedades, desempleo, falta de servicios, etc., están, como dijo la hija del presidente, “con la prole”.


El mestizaje en México es “pro extranjero”, es decir, todos afirman tener un abuelito venido de “extranjía” (metafóricamente). Los niños más pobres del país son "casualmente" anhuacas.
 
Muy pocos presumen a su abuelito anahuaca. Pero en todo caso, solo existe un mestizaje racial, más no cultural, porque desconocemos y rechazamos la verdadera historia y cultura de nuestra parte anahuaca. Somos extranjeros incultos en nuestra propia tierra.


 
Pero existe un racismo más peligroso.
 
Aquí la gente en el poder económico y político, tiene total impunidad.
 
Para ellos, no aplican las leyes, pueden asesinar, explotar, robar, prostituir, contaminar, evadir impuestos, destruir la naturaleza, regalar los bienes de la nación, envenenar al pueblo, tanto físicamente como intelectualmente.
 
Pueden impunemente destruir el mismo Estado nación y someterlo mansamente a los intereses perversos y necrófilos de los grandes capitales y empresas transnacionales.
 
 Cambian las leyes a su conveniencia y tratan de aparentar un “Estado de derecho” y actuar con “legitimidad”.
 
Esto es racismo, porque los afectados son el pueblo que ha perdido “su humanidad” y con ello, sus más esenciales derechos para vivir con dignidad, como seres humanos.
 
Este “racismo” nos condena a la mayoría a vivir como animales, es decir, explotados, enajenados y sin ningún derecho.
 
El racismo es una forma de explotación.
 
 "Las mujeres libres y productivas moverán a México, afirma Rosario Robles Berlanga".