domingo, 17 de junio de 2018

“Hernán Cortés: Un Hombre entre Dios y el Diablo”...ANÁLISIS DESCOLONIZADO DEL DOCUMENTAL




ANÁLISIS DESCOLONIZADO DEL DOCUMENTAL

“La historia la escriben y la filman los vencedores”
 

Lo que hoy es México, es parte de la civilización del Cem Anáhuac, una de las seis más antiguas y con origen autónomo de la humanidad. Con más de diez mil años, y tal vez, la que alcanzó  a brindar la calidad más alta de vida para todos los pueblos, en cuanto a niveles de: alimentación, salud, educación y organización. El Anáhuac creó la cuenta perfecta del tiempo, con la observación de los cinco ciclos cósmicos de la Luna, la Tierra, Venus, Las Pléyades y la “Cuenta larga”, el ciclo en torno al centro de la Galaxia. Inventó el cero matemático antes que cualquier civilización, así como la primera calculadora llamada Nepohualtzinzin, inventó el maíz, el chocolate, y creó, el primer sistema de educación, obligatorio, público y gratuito de la humanidad. A pesar de que, en 1519, vivía una etapa de decadencia, Tenochtitlán era la ciudad más grande del mundo y contaba con el urbanismo de una ciudad moderna. Además de ser la civilización que construyó el mayor número de pirámides del mundo antiguo.
Las primeras formas culturales aparecen en el año 1500 aC. con la cultura llamada olmeca. Su mayor esplendor se dio, entre el 200 aC. y el 850 dC. con la llamada cultura tolteca. El periodo de decadencia es de más de seis siglos a partir del, hasta ahora inexplicable, colapso civilizatorio que ocurrió a mediados del siglo IX. La cultura representativa es la llamada cultura mexica. Los mexicas llegaron al Altiplano Central en el siglo XIII, siglos después del colapso. Eran un pueblo nómada, cazador, recolector, sin ningún bagaje cultural. Para 1325 fundan una pequeña aldea llamada Tenochtitlán, que fue destruida por los españoles 196 años después.
Este efímero espacio de tiempo, de los más de siete milenios y medio de la civilización, no puede ser tomado como el “referente histórico” del México antiguo, máxime, que los mexicas transgredieron la filosofía ancestral tolteca, conocida como Toltecáyotl. Y solo tuvieron un relativo y limitado poder en el Anáhuac 81 años, a partir de qué Moctezuma Ilhuicamina y Tlacaélel toman el control de la Triple Alianza.  
El documental en cuestión, está concebido desde una ideología hispanista, colonizadora y eurocéntrica, el objetivo que pretende, es reforzar la tesis del Estado mexicano, neocolonial de ideología criolla, de que el origen ancestral de este país, es la cultura mexica. Que la conquista fue dolorosa, pero justa y necesaria, porque, no solo liberó a los pueblos indígenas del yugo explotador de los mexicas, sino que, fue gracias a ella, que se creó el México contemporáneo.
No existen, en el documental, juicios de valor, de justicia, éticos y morales sobre una alevosa invasión, que no puede ser justificada de ninguna manera, pues no existió causa alguna de agresión de los invadidos, asesinados y despojados. Pareciera que esto, es “natural e inherente al ser humano”, lo dice uno de los “expertos”. Lo cual es sumamente grave, pues “justifica históricamente”, las invasiones, despojos y matanzas, que se han venido dando sistemáticamente estos cinco siglos, contra los pueblos indígenas y mestizos.
No existe, en el documental, el respeto “al otro”. A su forma de vivir, sus creencias y valores, su religión y organización. Se muestra como lógico y necesario la destrucción del invadido y su mundo. No solo de sus ciudades, dioses y saberes ancestrales, sino de su persona como ser humano. Se les representa como primitivos y salvajes, ignorantes y asesinos.
Por el contrario, los invasores se les presenta como intrépidos y valerosos en una misión civilizadora y cristiana. De una manera maniquea se maneja la supuesta historia, que está plagada de mentiras, verdades a medias y sin contexto. La academia nacional y extranjera desde el “pulpito de la verdad occidentalizada”, validan este engaño y pretenden darle nivel de dogma irrefutable.
Tal vez, lo más vergonzoso y triste, es que la UNAM, sea parte de esta acción colonizadora. Porque, ella es la que debería alentar una actitud crítica, analítica y descolonizadora de la memoria histórica y la identidad cultural ancestral. La UNAM debería ser el centro generador del pensamiento crítico, las teorías de la decolonialidad y el fortalecimiento de la memoria histórica y la identidad cultural ancestral del pueblo de este país.
Pero, iniciemos el análisis crítico y descolonizador del documental, a través de su propio guion, para desenmascarar sus mentiras tendenciosas, que pretenden seguir manteniendo al pueblo en la opresión colonial.
Los españoles hablan el español contemporáneo. Los indígenas se representan bajo el modelo colonial (salvajes, primitivos e ignorantes, carentes de entendimiento racional) y al estilo Mel Gibson. Los mexicas son puestos como unos sanguinarios y explotadores que tenían el control y sojuzgamiento de todo el Anáhuac. Todas las matanzas de los españoles fueron para prevenir una traición y en defensa propia. Los que cometieron la mayoría de los asesinatos fueron indígenas contra indígenas. Y fue “un africano” el que trajo la viruela, no un español.
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En negritas y entrecomillado ponemos los diálogos del documental y en cursivas el análisis.
ANÁLISIS

“Hernán Cortés, el conquistador de México, con un puñado de españoles, sometió al gran imperio de Moctezuma”.
         En el Anáhuac nunca existió un “imperio”.
“(Cortés) Recibió del rey de España tanto desprecio”.
La corona española tenía conocimiento de que Cortés, un traidor consuetudinario planeaba traicionar a la corona, no era una cuestión personal, era una estrategia política. 
“Mestizó dos mundos con audacia”.
Fue una invasión injusta, con alevosía y una colonización despiadada.
“Un hombre singular, un hombre con luces y sombras”.
Cortés fue un psicópata, asesino, traidor, ladrón, mentiroso, mezquino y muy ambicioso, que ha sido encubierto por la historia oficial hispanista.
“Desobedeciendo las órdenes de Diego Velázquez, inicia la expedición”.
No desobedeció, sino que, desde antes de partir de Cuba, ya tenía planeado traicionarlo.
“Sus órdenes son descubrir nuevos territorios y “rescatar oro”.”
Rescatar oro es robar. Después de los rescates venía la pasificación. Eufemismos para no decir robar y reprimir.
“La aventura de Hernán Cortés inicia en la isla de Cozumel y terminaría en la ciudad de México”.
No fue una aventura, fue una invasión para saquear y explotar a pueblos que nada les habían hecho.
“Después de hacer reprender a Pedro de Alvarado por pillaje.”
Todas las expediciones españolas, desde las de Colón hasta las actuales, están organizadas por la iniciativa privada, y eran para el pillaje. De modo que aquí se miente y se tergiversa la historia.
“Los sacrificios de sangre horrorizaron a los españoles.”
Los españoles venían de mil años de la Edad Media, de Autos de Fe, de torturas de la Santa Inquisición, y de guerras fratricidas y contra los visigodos y musulmanes, en donde la barbarie, la sangre y el dolor, fueron, y siguen siendo, el signo de la cultura europea.
“Los ídolos paganos deberían suplantar se por la cruz de Cristo.”
Cuál es la razón por la cual un pueblo tenga la capacidad moral, ética y legal, de quitarle a otro pueblo su región y declararla demoniaca.
“El dios de los españoles exigía librarse de los ídolos paganos.”
A título de qué, se justifica la intolerancia y la presunción de una supuesta superioridad.
“Se enteró de que dos españoles náufragos españoles eran prisioneros de los mayas.”
Primero, cómo se enteró. Los españoles llevaban indígenas caribeños que hablaban maya y castellano. Segundo, no eran prisioneros. Los dos eran hombres libres, tanto que Gonzalo Guerrero, el marino, se civilizó al asimilarse a la cultura maya, aprendió a hablar la lengua, se enamoró de una doncella llamada Zazil Há, se casó bajo la religión maya y tuvo tres hijos, que son orgullosamente, los primeros mestizos de México, y que, tanto la Historia Oficial, como el documental, no toman en cuenta. Jerónimo de Aguilar, el sacerdote, se mantuvo en la cultura española y vivó respetado entre los mayas como hombre libre, por eso pudo llegar ante Cortés.
Gonzalo Guerrero ya había asimilado la cultura maya y no quiso regresar.
Gonzalo Guerrero simboliza a todos los extranjeros que han llegado al Anáhuac y se han fundido con el pueblo y sus culturas. Como Francisco Javier Mina o León Felipe, el poeta español refugiado por la Guerra Civil española. Gonzalo Guerrero no se quiso sumar a la agresión.
“La nueva lengua Gerónimo de Aguilar.”
Los pueblos que vivían en las islas del caribe eran de cultura maya y por eso, los españoles traían traductores. Es un mito lo de Jerónimo de Aguilar, que era el único traductor, y se esconde el genocidio que hizo Colón y sus dos hijos, que literalmente exterminaron a todos los pueblos caribeños de estirpe maya.
“La primera vez que participa en una batalla en el continente americano el caballo.”
El falso mito del caballo, la armadura, el cañón, el Dios y la religión verdadera, es lo que les dio a los españoles la victoria en toda la invasión continental. Esta falsedad ha sido manejada desde 1519 hasta nuestros días, para enseñar a los nativos, que los extranjeros son superiores y que siempre serán derrotados por la superioridad extranjera.
“Las mujeres regaladas a Cortés, dice él, que hay que “proceder con rectitud” y primero se bautizan y luego se reparten.”
Es muy clara la hipocresía que siempre ha manejado el invasor-colonizador, puede matar, robar y violar, pero siempre con la venía de su dios y su ley en la mano. La manipulación del guion es grotesca.
“La esclavitud es habitual para los españoles y para los pueblos indígenas.”
Es una afirmación muy dolosa y cínica, ya que no eran lo mismo las esclavitudes de unos y otros. Los anahuacas podían auto esclavizarse y también, comprar u obtener su libertad, como el caso de los españoles que naufragaron en las costas de Chetumal.
“Moctezuma pensaba que Cortés era Quetzalcóatl, pero a los diez minutos ya no pensaba igual.”
El guion del documental abusa del desconocimiento que tiene el pueblo en general, de la historia y la cultura de la civilización del Anáhuac, y, por supuesto, contribuye a esta ignorancia. Moctezuma no actuaba como un rey europeo, que tomaba sus decisiones personales. En el Anáhuac, “existe” la democracia participativa más antigua del planeta en funciones (Usos y costumbres). Nos referimos a la democracia tolteca. Moctezuma en consecuencia “mandaba obedeciendo” al Tlatócan, el Consejo Supremo de la Triple Alianza. Las decisiones eran producto de una votación y Moctezuma, solo hacia cumplir esas decisiones. En el estado de Oaxaca, de los 570 municipios, en 418 se siguen gobernando por “los usos y costumbres ancestrales”, es decir, la democracia participativa.
“Palacio de Moctezuma “como un rey europeo”.”
El mismo guion lo dice, como un rey europeo. Supuestamente el guion estuvo supervisado por ilustres expertos e historiadores. Con estas pruebas, es más que obvio, que el documental carece de rigor histórico y que no existe un pensamiento crítico. Se repiten las mentiras de Cortés, hasta las de la academia actual, que sigue usando “las fuentes históricas”, como base de sus sesudos análisis históricos. Pero las fuentes históricas son escritos hechos por personas que tenían todo tipo de intereses: personales como Cortés, religiosos como Sahagún, o de reconocimiento de supuesta nobleza indígena, como Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, pero jamás por la verdad histórica. Además, que las fuentes tuvieron que pasar por la censura del Consejo de Indias y la Santa Inquisición.
“El mito de los caballos y el metal y la actitud de sumisión.”
Nunca fue el encuentro de dos mundos. Por el contrario, fue una violenta y deshumanizada invasión para robar y esclavizar. Se confunde a propósito la “actitud de sumisión”, con una cultura de heroica resistencia de los pueblos invadidos, de ayer y de hoy.
“El totonaco de Cempoala era uno de los muchos sometidos por el imperio azteca y estaba gobernado por el cacique gordo.”
Los mexicas no tenían a “muchos pueblos sometidos”. Dominaban algunas partes del Altiplano Central y la parte totonaca de la costa del Golfo de México. Pero aún, en el Altiplano, existían muchos Altépetl que no fueron conquistados con la ideología de Huitzilopochtli. Cholula por citar uno muy importante, pero los pueblos mayas, oaxaqueños, de la Montaña de Guerrero, los purépechas, que mantuvieron la Toltecáyotl y el símbolo filosófico-religioso de Quetzalcóatl, nunca fueron sometidos. Casualmente, los pueblos que no trasgredieron la enseñanza de Quetzalcóatl y la Toltecáyotl, en la actualidad son los que tienen mayor raíz ancestral e identidad cultural indígena. Finalmente, hay que subrayar el carácter hispanista y colonizador del documental, que llama al cacique totonaco, “el cacique gordo”, y no lo nombra por su nombre. Xicomecóatl fue muy valioso e importante, pues les asignó a los invasores un ejército de cocineras, leñadores y cazadores, para darles de comer a los españoles. Eso no lo dice la historia oficial y menos el documental.
“Los totonacas pagan altos impuestos a los mexicas, incluyendo personas destinadas para morir sacrificadas a los dioses aztecas.”
Esta mentira, es la que pretende justificar la invasión, el genocidio y el epistemicidio cometido por los invasores españoles. Hasta ahora, no se tiene ninguna certeza de que hayan existido los sacrificios humanos entre los mexicas. La academia y la arqueología buscan siempre, de manera incasable sacrificios humanos, como los gringos armas químicas en Irak, para justificar la invasión.
“Si unimos nuestras armas atronadoras y nuestros caballos”
Los historiadores hispanistas, comenzando con el primero, “Hernán Cortés y sus Cartas de Relación”, pretenden hacer creer que la derrota de los mexicas primero, y la invasión a otros pueblos del Anáhuac después, fue una operación militar española, en la que los aliados indígenas ocupaban un papel secundario. Justamente fue al revés. Cortés, lo que logró con sus intrigas, gracias a la información y asesoría que le dio Malinche, fue una guerra civil entre los propios pueblos indígenas. Además, que las acciones militares siempre fueron planeadas y dirigidas por anahuacas. Solo hay que usar el pensamiento crítico. Cortés no hablaba náhuatl, no conocía los usos y costumbres militares de los pueblos nahuas, y el número de los europeos y sus rudimentarias armas, no definían el resultado de las batallas, como es el caso de la de Tenochtitlán, en donde se habla de cientos de miles de combatientes. De modo que el comandante de los ejércitos que pelearon de parte de Cortés, fue Ixtlilxóchitl, el texcocano que fue desposeído por Moctezuma del gobierno de Texcoco, por lo cual era su enemigo acérrimo. Ixtlilxóchitl el guerrero, ha sido desaparecido de la historia por los historiadores hispanistas, comenzando por el propio Cortés.
“Los mexicas un pueblo guerrero que sometía a muchos otros pueblos en su territorio.”
Los mexicas eran el pueblo más débil del Anáhuac en 1519, y los españoles actuaron como un virus que ataca al órgano más débil. La debilidad de los mexicas, justamente era haber trasgredido la enseñanza de Quetzalcóatl. Existía al interior de la dirigencia y de la alta nobleza de la Triple Alianza, una fractura religiosa-filosófica, entre los defensores de la milenaria tradición de Quetzalcóatl y los defensores de la nueva tradición del culto a Huitzilopochtli. El mismo creador de la trasgresión, el longevo cihuacóatl Tlacaélel, fue asesinado por no estar de acuerdo con su propuesta por los propios mexicas.    
“Los pueblos sometidos a los mexicas, verán una especie de esperanza con las huestes españolas.”
El año de 1519 era justamente el año esperado del “regreso de Quetzalcóatl”, que se había ido del Anáhuac en el colapso civilizatorio, y dejó profetizado que regresaría en el año “uno caña”, el cual se repetía cada 52 años. Aconsejado por Malinche, Cortés metió y se adjudicó el título de embajador de Quetzalcóatl. Malinche fue paso a paso, dándole la información con la cual Cortés y su mente psicópata, aceleraron los problemas religiosos-filosóficos que se daban en el seno de la dirigencia y nobleza de la Triple Alianza. Cortés, jamás fue percibido como un invasor hasta la Matanza del Templo Mayor. Los pueblos nahuas vieron en el embajador de Quetzalcóatl, a un restaurador de la milenaria religión de Quetzalcóatl. Esto es lo que verdaderamente explica las alianzas a los que representaban la milenaria tradición, y no, como lo afirman las hispanistas mentalidades, de un odio y venganza en contra de los mexicas. 
“Los aztecas o mexicas, eran el pueblo más fuerte, los pueblos sometidos vieron en los españoles un arma formidable contra sus enemigos.”
Los mexicas, que su nombre original, al bajar de los desiertos del Norte era mexitin. Tlacaélel, en el momento de la expansión se lo cambia por mexicas, para que no se reconociera su humilde origen, y es, cuando manda destruir todos los códices ancestrales, para rehacer la historia, donde pone a los mexicas, como el centro de la creación de la civilización del Anáhuac. Pero el pueblo más poderoso, en esos tiempos en el Anáhuac, eran los purépechas, que, precisamente, acababan de derrotar militarmente a los mexicas. 
La argucia leguleya, de crear el municipio de Veracruz, y con ello, desprenderse de la autoridad de Cuba, de donde era prófugo de la ley.
La actitud de Cortés fue la de burlar la ley, tanto la hispánica como la anahuaca, siempre en su personal beneficio. El documental no dice que a Cortés lo corrieron de la Universidad de Salamanca por burro, pero que, con lo aprendido ahí, uso la ley española de manera ilegal, para lograr salirse con la suya.
“Los tlaxcaltecas un pueblo libre pero extorsionado por los mexicas.”
Es de observar, el lenguaje tendencioso del guion del documental. Los mexicas no “extorsionaron” a los tlaxcaltecas. Los mexicas necesitaban ejercitar a sus ejércitos en un cercano campo de batalla. Una de las reglas militares de los nahuas, era que las expediciones, por más lejanas que fueran, no podían tomar los bastimentos de los pueblos por donde crusaban. Como en el caso de las batallas en el Istmo de Tehuantepec, los guerreros mexicas y sus aliados, se iban caminado y llevaban consigo sus bastimentos para el viaje, la batalla y el regreso. Los tlaxcaltecas eran adversarios de los mexicas, y pactaban sus batallas muy puntualmente, con el día, la hora, el lugar y el número de guerreros. La guerra para los nahuas en 1519, era totalmente diferente que, para los castellanos, comenzando con que estaba prohibido matar al adversario, a quien tenían que hacer cautivo, sin matarlo. El caso del guerrero Tlahuicole, es un excelente ejemplo.
Las primeras escaramuzas con los tlaxcaltecas fueron victorias para Xicoténcatl, pero en el documental sostienen que los españoles los derrotaron.
En el propio texto de Bernal Díaz del Castillo, se narra cómo los españoles fueron muertos con todo y caballo. Xicoténcatl siempre vio, desde un principio a los españoles como invasores, y solo porque Malinche cabildeó con el Tlatócan tlaxcalteca, para que dejaran pasar a Cortés y sus hombres, ordenando a Xicoténcatl dejar de atacarlo. Aunque Xicoténcatl ayudó a Cortés en la Batalla de Tenochtitlán a los órdenes de Ixtlilxóchitl, Cortés lo mando asesinar posteriormente. Nunca le perdonó que lo derrotara.  
Les corta las manos a 50 enviados de Tlaxcala y según el documental, “viendo la determinación de Cortés y el poder de las armas de los españoles, los tlaxcaltecas se alearon con ellos, ahora podían liberarse de los mexicas.
Es falso que, por esa atrocidad de Cortés, los tlaxcaltecas se hayan aliado a los invasores. Es ridiculizar y poner como estúpidos pusilánimes a los indígenas, haciéndoles perder su dignidad y su calidad de pueblos ancestrales sabios y autodeterminados. Lo que en verdad sucedió es que Malinche cabildeó en favor de Cortés con el Tlatócan de Tlaxcala y logró la alianza. Toda la narrativa hispánica, desde el propio Cortés hasta León Portilla, presentan la invasión como un acto de superioridad hispánica e inferioridad anahuaca.
Los tlaxcaltecas se hispanizaron y se pusieron a las órdenes de Cortés. 
Lo cierto es que desde 1519, en las tierras del Anáhuac existen dos bandos que están en permanente lucha. Los modernizadores y los tradicionalistas. A los modernizadores los encabeza Malinche, Ixtlilxóchitl, Xicomecóatl y Hernán Cortés. A los tradicionalistas los representan, Xicoténcatl, Cuitláhuac, Cuauhtémoc y Gonzalo Guerrero. La modernidad viene de fuera, la tradición es “propia-nuestra”. Ser moderno es ser como el invasor-conquistador, ser tradicional es resistir y mantener el legado ancestral. El México profundo y el México imaginario del Dr. Guillermo Bonfil Batalla.
Cholula no era aliado de los mexicas. Cholula era un centro religioso y de estudios dedicado a Quetzalcóatl, en dónde estaba el calmécac en el que se enseñaba la Toltecáyotl a los jóvenes hijos de la nobleza que gobernarían en los Señoríos.
Desde el periodo Clásico, Cholula fue un centro de conocimiento muy importante del Anáhuac. Razón por la cual se construyó la pirámide más voluminosa del mundo. No eran aliados de Tenochtitlán. Cholula recibía a todos los hijos de la nobleza del Altiplano para educarlos en la Toltecáyotl. En el periodo Postclásico la ciudad tomó un fuerte sentido religioso, porque era el referente de Quetzalcóatl. 
El documental dice que Bernal Días señala, que las autoridades de Cholula les preparaban una trampa a los españoles.
Es falso. Estando en Tlaxcala como “embajador de Quetzalcóatl”. Los Venerables Maestros de Cholula lo invitaron para dialogar, ya que ellos, mantenían la enseñanza de Quetzalcóatl, en el Altiplano. Los dos primero días los hospedaron y trataron como embajadores, pero al tercer día, al descubrír que Cortés era un impostor, ya no se presentaron a conversar con él y su gente, suspendiéndoles los alimentos.
“Dispuesta a dar un ejemplo que demostrara su fuerza y que, evitara nuevas emboscadas, cortes convocó a los guerreros y a los principales cholultecas, en unos patios, en donde a una señal, los españoles entraron a caballo arrasando a los convocados. Miles de cholultecas, dispuestos a vengarse de años de opresión de los mexicas y sus aliados, se unieron contra los españoles.”
Falso. Los cholultecas no eran guerreros, era una ciudad totalmente consagrada a Quetzalcóatl, símbolo de la educación, la sabiduría y el equilibrio. Lo que sucedió es que Malinche se enteró de que los Venerables Maestros se dieron cuenta que Cortés era un impostor, y si esta verdad se esparcía, los españoles y sus acompañantes serían exterminados. Malinche y Cortés tomaron la decisión de realizar la matanza.
“La matanza fue brutal entre las gentes de Cholula.”
La Matanza de Cholula, es la primera de miles que se han dado en estos cinco siglos. Gente desarmada e inocente es masacrada por las fuerzas del Estado y del poder económico. Es necesario, para acabar con las matanzas, saber la verdad de cada una de ellas, comenzando con la de Cholula, hasta llegar a la de Nochixtlán.
“A pesar de los sacrificios humanos ofrecidos en sus templos, sus leyes permitían una convivencia justa y en paz.”
Se insiste en calumniar a los invadidos, tachándolos de salvajes por sus supuestos sacrificios humanos, lo cual, entre otras cosas, pretende justificar las matanzas e injusticias que cometieron los extranjeros. Hasta ahora, científicamente no se ha comprobado que se hicieran sacrificios humanos en el Anáhuac.
“Por sus cuatro calzadas principales llegaban mercancías de todos los rincones del reino.”
Insistimos, el discurso hispanista es tan torpe y descuidado que, trata a los mexicas como un reino europeo, y al tlatoani como a un rey. Este “descuido histórico”, es más bien un desprecio y una forma de mantener en la ignorancia al pueblo.
“Son dos mundos que se desconocen por completo y que entran en contacto de una manera muy particular.”
Es común el eufemismo de los hispanistas y españoles para referirse a la invasión del continente, al que llaman, “el encuentro de dos mundos”. Se llega a decir estupideces como las que dijo el presidente de Radio y Televisión Española, José Antonio Sánchez Domínguez, “La Conquista de América es una bendición de Dios que se hizo de una manera amable y gentil, también compara al Imperio Azteca con los nazis y argumenta que los americanos deberían estar agradecidos con España.” El documental en análisis va por ese camino, tan transitado, por las mentes más reaccionarias y colonizadoras de ambos lados del océano. 
“Aquel encuentro entre dos mundos iba a marcar el inicio de uno de los episodios más trágicos de la historia de México y el final de una cultura y una ciudad extraordinaria.”
Como ya dijimos, no fue “un encuentro”, fue una violenta e injustificada invasión para robar y cometer un holocausto y un epistemicidio de dimensiones mundiales. Pero, fíjese bien en eso que dice la narración del documental “el final de una cultura”. Ese es el punto, la idea de los necolonizadores es hacer creer al pueblo que su Cultura Madre, ya no existe, que murió en la conquista. Que el único camino que queda es occidentalizarse y olvidarse del pasado. Que el pasado ya pasó y que “solo nos queda ver para adelante”.

“Los españoles saquean la tumba de Axayácatl y funden en tejos las maravillosas piezas hechas en oro y plata.”
Con un cinismo sobrado, el documental narra, como algo lógico y natural, que los invasores profanen la tumba de un tlatoani y la saqueen. De esta manera, se puede y se debe saquear todo lo que no es propio, sean tierras, minerales, aguas, hasta nuestros días. La pregunta sería, cómo tratarían los documentalistas, un supuesto saqueo de los mexicas a las tumbas de los reyes de España en La Escorial. 
“Los indígenas se han sublevado en Nautla”.
Los indígenas no se “sublevan”, en ese momento, se estaban defendiendo de una violenta invasión. El concepto de “sublevación”, implica un sometimiento previo, y en ese momento no lo existía. Aquí podemos ver la falta de rigor histórico y la desbordada tendencia a justificar la invasión hispanista. Más pareciera un documental hecho por Radio Televisión Española. 
“Cortés mando tomar preso a Moctezuma”.
Cómo es posible que una atrocidad e injusticia como esta, el documental la narra sin ningún juicio crítico. Bajo el más elemental sentido de justicia, no se puede narrar un hecho histórico, sin un mínimo de sentido común y de equidad. El hecho de que se reciba a una visita y ésta, de manera injustificada, secuestra y encadena al anfitrión, debe tener un comentario imparcial, si es que, de verdad, se busca dar a conocer la historia.
“Cortés dispuso quemar vivos a tres hombres en el centro de Tenochtitlán”.
De la misma forma, este horroroso y desalmado acto, de quemar vivos a tres seres humanos, el documental lo narra con asombrosa superficialidad, a diferencia de los supuestos y nunca comprobados sacrificios humanos de los mexicas, que justifican el holocausto, los cuales, el documental los da por ciertos.

“Cortés, con la audacia que le era propia”.
Es más que obvio, lo tendencioso y pro hispanista del guion del documental. A Cortés, al traicionar a Diego Velázquez, a su comandante supremo de los ejércitos aliados Ixtlilxóchitl, que le dio la victoria, al traicionar a sus capitanes en el reparto del oro robado, al mandar asesinar a guerreros indígenas que estaban de su lado, al violar a las mujeres nobles de los mexicas, comenzando con la propia hija de Moctezuma, al asesinar a su propia esposa y al tratar de traicionar al rey de España. Bajo ninguna manera, se puede decir de él, que era “un hombre audaz”, sino un psicópata criminal.
Un africano venido de Cuba estaba enfermo de viruela.
No lo dice el documental, pero es muy directo en filmar a un hombre de color que se ve enfermo, mientras se habla del tema. En efecto, el discurso hispanista siempre ha pretendido lavarle las manos a Cortés de tanta sangre que derramó, de sus bajezas y abusos con mujeres, de sus traiciones sistemáticas, de las grandes matanzas, siempre fueron los indígenas contra los indígenas, nunca los españoles. Y por supuesto, la viruela y el sarampión lo trajeron los africanos, no los españoles en el discurso hispanista.
“Mientras Cortés estaba en Veracruz sucedió una terrible tragedia”.
Primero se debe de decir, que Cortés fue el que ordenó la Matanza del Templo Mayor y no Alvarado. Nuevamente la historia hispanista trata de limpiar la sangre que derramó Cortés. No fue una “terrible tragedia”, fue en cambio, la segunda matanza de los invasores a personas indefensas e inocentes.
“Temiendo que fuera el inicio de una sublevación, los españoles y sus aliados tlaxcaltecas, cargaron sobre ellos.”
Nuevamente, el lenguaje del guion es tendencioso e hispanista. No dice, que la matanza se originó por la ambición desmedida de los invasores por el oro, que, al ver entrar a la plaza a cinco mil personas desarmadas y adornadas con joyas, a cuchillo, las asesinaron impunemente. La justificación, sin ningún análisis crítico del guion es que temían una “sublevación”. Acaso, los españoles eran la autoridad o los huéspedes del Tlatócan. Con que derecho se atreven a realizar esa matanza si esta gente no los amenazaba. No existe un sentido crítico y analítico en el documental, por el contrario, una grotesca y parcial versión hispanista de los hechos.
“Alrededor de 600 nobles fueron masacrados.”
Con increíble cinismo, el guion afirma que fueron 600 personas las acuchilladas para quitarles sus joyas. La “otra historia”, habla de cinco mil, que se entiende como algo más real, si se supone, que la ciudad tenía más de 200 mil personas, y cálculos serios, por las dimensiones de la plaza del Templo Mayor, concuerdan con esa cantidad.
“Cuando Cortés llegó a Tenochtitlán los mexicas incendiaban, mataban y atacaban donde había un español”.
Nuevamente, el documental miente y no usa el pensamiento crítico. Diego Velázquez mando 1500 hombres a detener al prófugo de la ley de Cuba. Los historiadores dicen que casi despobló Cuba. Pánfilo de Narváez cometió el error de mandar mensajeros a Tenochtitlán para que Cortés se rindiera, pero cuando los mensajeros vieron la grandeza de Tenochtitlán, el oro que Cortés había robado de la tumba de Axayácatl y de que, les dijo que él, tenía el control de los mexicas, y que, los invitaba a sumarse a su expedición. Recuérdese que todos no eran “soldados”, sino aventureros. El acuerdo fue que regresarían a Veracruz a convencer a los demás expedicionarios que se pasaran del bando de Cortés y que traicionaran a Narváez y a Velázquez. Esta es la razón por la cual Cortés, tomó, confiadamente a la mitad de los 550 hombres y se fue a tomar preso a Narváez. Cuando regresó de Veracruz con los hombres de Narváez y los suyos, dice la “historia oficial” y el documental, que encontró a Alvarado sitiado en el Templo Mayor por los mexicas. Con el más elemental sentido analítico, es imposible que Cortés haya podido burlar el cerco y meterse en él. Es más, hubiera sido imposible cruzar la ciudad sin que fuera aniquilado. La verdad que no dice el documental y la historia oficial, es que, Cortés, regresó de Veracruz y él ordenó la matanza del Templo Mayor. No pudo ser de otra forma. Estas son las cosas, que documentales, en pleno siglo XXI, deberían tratar, si verdaderamente tuvieran rigor histórico, fueran honestos y trataran de descolonizar a la historia.
“Moctezuma había muerto, por una pedrada que los mexicas le habían dado.”
Como en toda la historia hispanista, los malos, los asesinos, los ladrones, siempre fueron los pueblos invadidos.
“Los mexicas estaban hartos de un rey, al que consideraban pusilánime y un sometido”.
Mire usted, la grotesca parcialidad del guion hispanista. Los mexicas no podían estar hartos de un rey, porque aquí no existieron los reyes y todo lo que esto implica. Aquí había tlatoanis que podían ser destituidos a través de un procedimiento democrático que Europa no tenía. Aquí, la autoridad no era designo de Dios en la Tierra, aquí lo desidia un Consejo Supremo. Tampoco era Moctezuma, como lo retratan las crónicas hispanistas, un hombre pusilánime. Era en cambio, un valiente guerrero, demostrado en los campos de batalla, un hombre muy devoto de la enseñanza de Quetzalcóatl. Para ser tlatoani entre los mexicas, se requería tener una preparación muy estricta desde la infancia y poseer las cualidades para gobernar. Lo que no dice el documental, ni la historia hispanista, es que Moctezuma “mandaba obedeciendo” al Consejo Supremo. Las malas decisiones tomadas no fueron de Moctezuma, fueron del Consejo. Y es aquí, donde se debe investigar las causas verdaderas de esos errores que, fundamentalmente, estaban en que los mexicas, desde las reformas a la Toltecáyotl, del cihuacóatl Tlacaélel, suplieron la figura filosófica-religiosa de Quetzalcóatl, mítico símbolo milenario del Anáhuac, por el numen tutelar de Huitzilopochtli, que bajó de los desiertos del Norte, con los nómadas apenas dos siglos y medio antes de la invasión. El Consejo Supremo tomó a Cortés, como el embajador de Quetzalcóatl, hasta la Matanza del Templo Mayor, pero ya era muy tarde.
“Cortés decide huir de Tenochtitlán por la ruta más corta hacia tierra.”
Totalmente falso. Cortés siempre estuvo supeditado militarmente a Ixtlilxóchitl, él era el que tomaba las decisiones militares, y Malinche y Cortés las políticas. Al quedar sitiado en el Templo Mayor, es Ixtlilxóchitl el que planifica y lleva a cabo la operación de salvamento. En la madrugada ataca a los mexicas por el lago, lo que hace que las tropas mexicas repelen el ataque y distraigan hombres del sitio. Esto lo usa Cortés para salir en sentido contrario hacia tierra por la calzada de los toltecas. La versión oficial dice que, en medio de un torrencial aguacero, dos mujeres salen “en busca de agua”, y al ver a los españoles huyendo, dan la alarma. Es ilógico, los mexicas eran guerreros consumados y estaban aplicando un sitio militar. No estaban durmiendo en sus casas. Como siempre, la historia hispanista presenta una historia fantástica en donde Cortés realiza las proezas insuperables. El punto es que estas fantasías no reciben la crítica y el análisis de los historiadores profesionales del Estado. 
El máximo historiador de la “historia prehispánica” del Estado mexicano, el Dr. Miguel León Portilla, con toda la información que se supone posee, afirma que fue lo que él llama “Noche Triste”.
Resulta verdaderamente lastimoso y desalentador, que, en este país, no existan historiadores institucionales que pongan en duda la versión hispanista de la historia de la conquista. Por el contrario, ellos ayudan a fortalecer estas mentiras y bajezas, que denigran a nuestro pueblo frente a los extranjeros. Cómo es posible que el Estado Mexicano a través de la SEP y su libro de texto, sigan enseñándole a la infancia mexicana que, cuando los Jóvenes Abuelos, nuestros antepasados, defendiéndose de la injusta invasión, logran vencer en una batalla a los invasores, el libro le llame a este glorioso hecho histórico, “La Batalla de la Noche Triste”, como lo menciona el Dr. Miguel León Portilla en el documental.
“En mitad de una terrible tempestad, ocho mil hombres, mil trescientos de los cuales eran españoles, comenzaron furtivamente la huida, pero una mujer dio la alarma y los mexicas cargaron contra ellos, sedientos de venganza.”  
Resulta tan ridícula la versión de que fue “una mujer”, y no un vigía militar, el que da la alarma. Esto es denigrar y menospreciar la capacidad militar de los mexicas. Cómo es posible que el pueblo de México haya soportado tan burdas mentiras y groseras bajezas. Los mexicanos merecen una “Historia Verdadera”. Descolonizada, crítica y analítica, que nos libere y dignifique.
“(Cortés) después, él se va hacia Otumba, y como estratega, ahí sí, logra rehacer sus fuerzas, porque los mexicas lo venían persiguiendo. Y como estratega envía emisarios a Tlaxcala para que sus aliados le ayuden a resistir el ataque de los mexicas. Dr. León portilla.”
Es falsa esta afirmación. Cortés estaba totalmente agotado, mojado y él y sus hombres, totalmente desmoralizados. La “famosa Batalla de Otumba”, no fue tal, otra mentira más. Fue, nuevamente la estrategia militar de Ixtlilxóchitl, que, si bien atacó a los mexicas por el lago, por tierra mando a su hermano con cien mil guerreros texcocanos a proteger la retirada de Cortés y lo que quedaba de sus hombres. Cuando Cortés vio al ejército que lo venía a rescatar, cargó sobre ellos, pero los texcocanos retrocedieron y le hicieron entender que eran sus protectores, no enemigos. En la historia oficial militar de Europa, “La Batalla de Otumba”, ocupa un lugar muy importante, porque según ellos, mil europeos vencieron a cien mil indígenas.
“Cortés decide fabricar los bergantines.”
Nuevamente falso. La mítica hispánica hace suponer que, gracias al valor, capacidad militar, armas de fuego, caballos y tener al Dios verdadero, los españoles hicieron la conquista de América. Una supuesta superioridad en tecnología militar que no existió. La Batalla de Tenochtitlán, se supone se libró, entre dos ejércitos que poseían alrededor de cuatrocientos mil hombres por bando. Ante este número, verdaderamente resulta ridículo pensar que 16 caballos, siete cañones, y 13 arcabuces anacrónicos, pudieron definir el resultado. La historia de la fabricación de 13 bergantines, por carpinteros tlaxcaltecas, fue un fracaso, por la sencilla razón, de que el sistema de lagos de aquel entonces, no tenían gran profundidad, y el calado de los bergantines los hacia imprácticos e inútiles en las batallas en las lagunas. Lo que se usó, por los dos lados, fue la canoa. Los pueblos lacustres del Altiplano eran expertos en batallas sobre las canoas, como lo demostró Ixtlilxóchitl, al atacar a Tenochtitlán por agua.
“Y así comienza el asedio, y como capitán hábil, en las tres calzadas principales pone a uno de sus capitanes, para que asedie la ciudad por tierra, por cada una de las calzadas y a la vez, asedia por agua, ¡fue muy inteligente ese ataque!” Dr. Miguel León Portilla.
La expresión del “historiador” es más que obvia y contundente de su hispanismo. Hay tres calzadas y Cortés “es hábil”, porque en cada una de las calzadas pone a un capitán. Como se puede apreciar, la necesidad de enaltecer a Cortés es más que manifiesta. Termina juzgando con una reflexión muy sesuda “Fue muy inteligente ese ataque”. Se requiere más inteligencia y una actitud honesta y descolonizada, como la del historiador, Monseñor José Luis Guerrero Rosado, que escribió uno de los libros más cercanos a la verdad sobre La Batalla de Tenochtitlán, “Flor y Canto en el nacimiento de México”, texto que debieron consultar los guionistas.
“Tenochtitlán cayó después de una defensa heroica, vencida por los hombres, el hambre y la enfermedad. Era el inicio de una nueva era.”
El sitio de Tenochtitlán estuvo a cargo de Ixtlilxóchitl, no dé Cortés, los cientos de miles de guerreros no los podía comandar Cortés, por no conocer la lengua y las prácticas militares nahuas. Además, la estrategia ya había sido puesta en práctica con el recate de Cortés del sitio del Templo Mayor. Una de las medidas más importantes fue quitar el agua potable al bloquear el acueducto de Chapultepec. La historia hispanista ha borrado a Ixtlilxóchitl, para darle la gloria al díscolo de Cortés, quien, en sus escritos, tanto Las Cartas de Relación, como el texto adjudicado a Bernal Díaz del Castillo, pero que ahora se sabe, fue escrito por el propio Cortés, nunca le da el crédito a nadie y menos a Ixtlilxóchitl.
Otro punto medular del discurso hispanista, es hacer suponer, que la Conquista de México, se reduce a La Batalla de Tenochtitlán. Que el 13 de agosto de 1521, cae mágicamente un telón y que comienza la Colonia. Nada más falso que esto. La verdadera conquista, de lo que hoy es México, inicia justamente con la caída de Tenochtitlán, y sigue hasta nuestros días con matanzas y despojos de los pueblos mestizos e indígenas. La “verdadera historia”, nos habla que la guerra, nuevamente la hicieron los ejércitos nahuas, ahora unidos, los aliados y los enemigos de Cortés, como eran “los usos y costumbres” de las guerras nahuas del periodo Postclásico. En efecto, los contingentes que envió Cortés a conquistar el Anáhuac, eran integrados por unos cuantos españoles y miles de guerreros nahuas.
“Carlos Fuentes tiene razón, las civilizaciones no chocan, se funden, se contagian, no chocan, se enriquecen mutuamente.”
No creo que fuera el mismo discurso, si los mexicas hubieran ido a invadir a Europa. Que hubieran destruido todas sus iglesias y declarado demoniaco el cristianismo, asesinando a sus sacerdotes, maestros y artistas. Que hubieran quemado sus libros, asesinado a toda su nobleza y violado a sus mujeres. Pero, sobre todo, que durante tres siglos hubieran esclavizado a los europeos extrayendo sus minerales y riquezas para iniciar el capitalismo en el Anáhuac. Al europeizado de Carlos Fuentes, no se le hubiera ocurrido decir semejante tontería. Pero ciertamente, nadie de los ilustres, ha dicho cosa semejante cuando las hordas de los hunos guiadas por Atila, invadieron y arrasaron Europa.        
“(Cortés) comete el error fatal de hacer esa expedición fatal a las Hibueras, rumbo a Honduras, para castigar a un capitán, Cristóbal de Olid”.
Nuevamente, con eso de “comete el error fatal”, se ve claramente de qué parte está el guionista. Porque si el guion fuera pro mexica, sería, por lo menos, “el inicio del fin”. Es curioso como es la condición humana. “Que nadie le robe a un ladrón y que nadie traicione a un traidor”. Cortés, el traidor de traidores, no pudo soportar que lo traicionaran y perdió la vertical. Y la razón no dicha por los apologistas hispánicos, es que Cortés inicia la pérdida de la confianza de la corona española, al haber asesinado a Fray Juan de Tecto, el confesor del rey, que lo había enviado de manera anónima a espiar a Cortés, pues le llegaban muchos informes de sus crímenes, abusos e injusticias. Quien más que el propio confesor del rey, quien le diría la verdad.
“Al partir rumbo a Honduras, temía una rebelión en Tenochtitlán, por parte de los mexicas, por lo que decidió llevarse al tlatoani Cuauhtémoc y a sus nobles más importantes.”
Como se aprecia en el guion, pero es así en toda la historia hispanista, Cortés siempre se ve obligado a cometer sus masacres y asesinatos, aduciendo una posible rebelión o una traición. Dicho de otro modo, Cortés nos lo presentan como un asesino que mataba en defensa propia.
“Cortés temió una rebelión indígena que hubiera acabado con los poquitos españoles que iban en el sequito, y este asesinato de Cuauhtémoc, fue uno de los grandes temas para considerar a Cortés como un villano.”
Cortés no fue un “villano”. Cortés fue un psicópata, jamás sintió arrepentimiento, vergüenza o miedo a su Dios, por todos los asesinatos, matanzas, traiciones, robos, mentiras, violaciones, que hizo durante toda su vida. Por el contrario, siempre quería más de lo que podía tomar, tanto, que pretendió fallidamente robar y traicionar al rey de España. El problema real para México, es su legado. El espíritu de Cortés sigue vivo en mucha gente, especialmente la que está en el ámbito del poder, que sigue actuando de la misma manera con el pueblo y las instituciones del Estado.
“Bajo la sospecha de que pudiera estar tramando una sublevación y con la intención de sofocar una posible revuelta indígena, Cortés mando ahorcarlo (a Cuauhtémoc).”
Este fue el verdadero “punto de quiebre” de las tropelías de Cortés. Fray Juan de Tecto, iba en la expedición encubierto en el anonimato, y cuando Cortés de la orden de ahorcar a Cuauhtémoc, sale en su defensa, y le dice a Cortés que él no puede matar a un rey. En esos tiempos, era imposible pensar que se asesinara al designado por Dios para gobernar, y, para los españoles en ese momento, Cuauhtémoc era un rey, y por eso Cortés lo llevaba preso, como rehén. Fray Juan de Tecto le dice a Cortés que, si se atreve, él se lo dirá al rey de España y le rebela su posición como confesor real. Cortés en su locura, manda asesinar también a Fray Juan de Tecto. La historia oficial, dice que “el fraile se perdió en las selvas”.
“A partir de entonces, la suerte pareció abandonar a Cortés. Tras su regreso, el rey lo suspende en sus funciones, se le somete a un juicio de residencia y el nuevo gobernador lo destierra de la ciudad de México.”
El documental no explica lo que verdaderamente le sucedió a Cortés, lo que deja ver su tendencioso propósito colonizador. Esta es la razón por la que, de súbito, Cortés pierde la confianza del rey, asesinó a su enviado para certificar su desempeño como autoridad.
“En 1528 Cortés regresa a España, tiene que defender sus intereses ante el rey. (por qué) busca, sobre todo, ser Virrey de la Nueva España.”
Las personas que sufren de este tipo de trastornos mentales, crean sus propios códigos de comportamiento. Para los psicópatas no existen barreras o contenciones. Cortés buscaba la riqueza y la gloria, y si tenía que pasar sobre el rey y la corona española, lo intentaría sin duda o remordimiento alguno. En un momento, Cortés tenía más hombres, mas territorio y oro, que el rey de España, pues él era la autoridad suprema en el Anáhuac. Lo único que necesitaba era el reconocimiento del rey para ejercer abiertamente ese poder, y el puesto de Virrey se lo permitía.
“(Cortés) pertenecía a una familia de hidalgos, es decir, al estrato más bajo de la nobleza, eran, además, cristianos viejos”
Este punto es interesante comentar. Decir que era “un viejo cristiano”, quiere decir, que, en la Península Ibérica, existían de mucho tiempo atrás otras religiones, comenzando con las religiones ancestrales de los pueblos originarios, pero de siglos atrás estaban los judíos, los musulmanes y los arrios. Dicho de otra forma, los reyes Isabel y Fernando, se auto nombraron “reyes católicos”, porque a partir de 1492, quien no fuera católico tenía que salir del territorio. Si los españoles que llegaron a la conquista hubieran sido “verdaderos católicos”, no hubieran cometido todos los pecados que cometieron.
“Tuvo un insaciable deseo de mujeres”
Cortés, como no tenía límites por ser un psicópata, tomaba a cualquier mujer que deseara. Ya desde joven en España tenía esos problemas y no pudo irse a una expedición a Italia, porque un marido lo encontró con su mujer y le dio una paliza, “que lo dejó por muerto”, motivo por el cual tuvo que estar en cama tres meses y no se fue a Italia. Cortés tuvo hijos con las hijas de los nobles mexicas a quienes violó como trofeo de guerra, comenzando con la propia hija de Moctezuma. Este es otro punto escondido de los historiadores hispanistas que, no dan cuenta de la pavorosa violación que sufrieron las mujeres de la nobleza mexica: esposas, hijas, hermanas, tías, todas fueron tratadas como trofeo de guerra y entregadas “legalmente” por Cortés a su gente.
“Catalina Pizarro de quien se dijo, que podría haber sido asesinada por Cortés”.
Es verdaderamente grotesco y burdo, que el guion del documental trate de defender a Cortés, sin el menor respeto al público. En el juicio de residencia, la servidumbre de la casa de Cortés, dijeron haber escuchado por la noche, una fuerte discusión en el aposento de Catalina, después golpes y vieron salir a Cortés de la habitación. Al otro día Catalina, amaneció estrangulada sobre la cama, con un collar de perlas roto y con signos de lucha. Con la muerte de Cortés se detuvieron las indagaciones y el veredicto, que ostensiblemente señalaba a Cortés como el autor del crimen.
“Despreciado por el monarca, recibe entonces una noticia desalentadora, hasta que no se resuelva su juicio de residencia, no le dejarán volver a México.”
Cortés no era de la confianza del rey y de la corona, no era “un desprecio o envidia”, como afirman los hispanistas. Se sabía que Cortés tenía dentro de sus planes, que, si no obtenía el Virreinato, traicionaría al rey y a la corona, y se convertiría en rey de México. Esta traición era ya conocida en México, porque los conquistadores estaban siendo desplazados por la burocracia real que llegaba de España y existía mucho malestar entre la antigua tropa. Era un complot que se conocía en la ciudad de México. Es aquí, donde inicia la pugna entre gachupines, llegados de la península, y primero, los hombres que acompañaron a Cortés en la Batalla de Tenochtitlán, y después, sus descendientes, que se asumieron como criollos. Los criollos durante el Virreinato siempre se les vio con desconfianza, porque su sino era la traición, ya que los hijos de Cortés planeaban tomar el poder y fueron descubiertos, todos los conspiradores fueron ejecutados y los hijos de Cortés, enviados a España. La pugna entre gachupines y criollos culminará tres siglos después de manera sangrienta.
“Hernán Cortés, quien mostró una gran habilidad con los indígenas para lograr la conquista de México”
La “habilidad” se debió a su ambición y a la información que le fue proporcionando Malinche, paso a paso, en la expedición. La “habilidad” fue mentir diciendo que era enviado por Quetzalcóatl como su embajador, enfrentar con mentiras y engaños a los Señoríos y usar la transgresión de la Toltecáyotl, y el símbolo filosófico-religioso de Quetzalcóatl, para provocar una guerra civil de carácter religioso, entre los nahuas que seguían el culto a Quetzalcóatl y los que lo cambiaron por el culto a Huitzilopochtli. Malinche a quien los cronistas e historiadores le restan mucho mérito en la conquista, fue, junto con Ixtlilxóchitl los dos elementos que decidieron la historia. Sin la información política, religiosa, filosófica y cultural, que recibió de Malinche y sin el mando y estrategia militar de Ixtlilxóchitl, Cortés no hubiera podido hacer absolutamente nada. Su expedición hubiera terminado igual que la de sus antecesores, Hernández y Grijalva.   
“Octavio Paz, tenía razón al afirmar que debemos ver a Hernán Cortés, no como un personaje ahistórico, sino ubicarlo en el contexto de su época y en su papel como conquistador. Con todos sus aspectos negativos, pero también, reconociéndole el hecho de que, con él, se inicia la nueva nacionalidad mexicana, mezcla de la raza mesoamericana y de los peninsulares españoles que llegaron a Veracruz en 1519.”
Octavio Paz, como muchos de nuestros ilustres intelectuales estaba totalmente colonizado, y por vocación propia, era eurocéntrico. La colonización mental e intelectual, de muchos de los artistas e intelectuales de México es verdaderamente vergonzosa. Ya lo dijo el poeta y descolonizador, Rubén Bonifaz Nuño, es vergonzoso el servilismo intelectual y académico que existe en México. Quien fundó el Seminario de Estudios para la Descolonización de México, tuvo que pagar muy caro su lucidez y dignidad intelectual. Fue en vida, totalmente desaparecido de la marquesina cultural, intelectual y académica de México. Y después de su muerte, en el año de 2013, su nombre y su obra descolonizadora, ha tratado de ser desaparecida.
El guion usa el término de “raza” para hablar de los anahuacas y de españoles para hablar de los invasores. Es común en las élites del poder económico, político y cultural, la visión racista y clasista que tienen de los invadidos.
“La herencia de este hombre singular, se mestizó con la de los indígenas dando lugar a un nuevo país”
Esta es la idea central de colonialismo cultural y por supuesto del documental, como instrumento para lograr este fin. Desde el libro de texto, las películas, las novelas, los libros hispanistas de historia, los académicos, artistas e intelectuales, del sistema necolonial de ideología criolla. La propuesta es que somos los mexicanos, productos de Hernán Cortés y Malinche, somos el hijo bastardo, “el hijo de la chingada”, de “la Madre Cultura” que fue violada y compartida entre los filibusteros. Somos los bastardos que perdimos la guerra, y que, lo mejor que nos ha pasado, es que, con esa derrota, nos civilizamos, castellanizamos, cristianizamos, occidentalizamos, modernizamos y ahora, hasta nos globalizamos.
Para la historia oficial, el “México Prehispánico”, se reduce a los mexicas y su “grandioso imperio”. Desaparece de la memoria histórica del pueblo más de siete mil años de historia de una de las seis civilizaciones más antiguas y con origen autónomo del planeta, y la que llegó a alcanzar, la más alta calidad de vida para todo su pueblo. Desaparecen los 5800 años de desarrollo humano, desde la invención de la agricultura hasta el año 200 aC. y con estos milenios, desaparece también la llamada cultura olmeca. Desaparecen los mil años del periodo Clásico, del año 200 aC. al año 850 dC., en donde nuestra civilización alcanzó los más altos logros científicos, humanistas, culturales y espirituales, con la llamada cultura tolteca, los legendarios maestros toltecas y la Toltecáyotl, tan antigua, trascendente e importante esta sabiduría, como la sabiduría de India o de China. También desaparece el colapso civilizatorio del año 850, la decadencia del periodo Postclásico del año 850 al año 1521. Desparecen también las culturas: maya, zapoteca. mixteca, purépecha, totonaca, huasteca y hasta la misma cultura nahua, decenas de culturas desaparecen oficialmente y solo brilla, como “un sexto sol, el imperio azteca”, ocupando el lugar central del Museo Nacional de Antropología e Historia. Pero sobre todo esto, brilla aún más, la conquista y la colonización que “nos ha dado una nueva raza” y un nuevo país. De esta manera, para los hispanistas necolonizadores, Hernán Cortés es el padre de la nación mexicana. Inadmisible.
“José Luis Martínez, que escribió la mejor biografía que hasta ahora hay de Hernán Cortés, dice que Cortés, no fue héroe, porque un conquistador que agre,de no puede ser héroe, pero tampoco fue rufián, dice, no fue rufián, no fue un pelado agresivo, no, fue un hombre fuera de lo común.” Dr. Miguel León Portilla.
Si claro, fue un hombre fue un hombre fuera de lo común, fue: un psicópata, que jamás sintió arrepentimiento, vergüenza o miedo a su Dios, por todos los asesinatos, matanzas, traiciones, robos, mentiras, violaciones, que hizo durante toda su vida.
“Quizá para entender al personaje, esa sea la clave, entender que Cortés, por encima de su leyenda, fue un hombre. Un hombre con virtudes y defectos. Un aventurero en busca de gloria. Un empresario en busca de riquezas. Un militar en busca de victorias. Un hidalgo en busca de nobleza.”
Justamente ese es el punto. Cortés es un arquetipo vivo hasta nuestros días. Un modelo a seguir por el político, el empresario, el emprendedor que no se tienta el corazón por nada, el triunfador en una sociedad moderna de un capitalismo salvaje tropicalizado, un paramilitar represor o un narcotraficante, o un arribista en busca de poder y estatus en un partido político o en una agrupación de empresarios.
“A los mexicanos nos duele esto de la conquista. Pero debemos pensar que la historia de la humanidad está hecha de conquistas.” Dr. León Portilla.
No puede existir tanta impunidad intelectual e histórica. No se puede, ni se debe, faltarle el respeto al pueblo, produciendo este tipo de documentales, que, en vez de concientizar y liberar, nos envilecen y esclavizan al rol de conquistado-conquistador y colonizado-colonizador.
“La historia de los pueblos, hay que verla, hay que estudiarla, hay que analizarla y hay que aceptar, cómo se dio esa historia.” Dr. Matos Moctezuma.
La historia oficial la escriben los vencedores. Por esta razón, se debe estudiarla con un sentido crítico y analítico, para desenmascararla y denunciarla. La verdadera historia concientiza, libera y hace responsables a los descendientes. Los dota de dignidad, fuerza, honorabilidad.
“En una época violenta entre dos mundos, cuyas religiones se imponían con sangre y muerte, Cortés sería el hombre que sembraría la semilla de lo que hoy es México.”  
Este es el mensaje burdo, ni siquiera subliminal del documental. En todos los tiempos existen luchas violentas, militares, económicas, políticas y religiosas, no solamente en el siglo XVI en el Anáhuac. En nuestros días, estamos viviendo uno de los peores momentos de la historia contemporánea de este país. La violencia, la impunidad, la injusticia, pareciera que la semilla de Cortés está más viva que la de Netzahualcóyotl. Entre el hombre más rico de México y Hernán Cortés, no existe diferencia, es acaso la semilla de la que habla el documental.
Hoy, entrando el siglo XXI, México debe asumir la figura de Cortés como parte inseparable de su herencia, su identidad y su historia.”
Por supuesto, en eso si podemos estar de acuerdo. Por ello, México tiene que superar la figura del conquistador en cada uno de sus hijos. Debemos dejar de ser un país de vencedores y vencidos, de victoriosos y derrotados. Debemos conjuntar, lo mejor de las dos partes que nos constituyen, porque por fortuna, somos un país mestizo, con dos grandes matrices culturales a las cuales recurrir y las cuales nos enriquecen. Pero indiscutiblemente que no será la figura de Hernán Cortés, en su caso, es la de Gonzalo Guerrero, Zazil Há y sus tres hijos, como la primera familia de “mexicanos”.  
“Hernán Cortés, simboliza el origen del mestizaje mexicano.” José N. Iturriaga.
Indiscutiblemente que no puede ser aceptada esta torpe idea, por una persona informada, descolonizada y con un poco de sentido común. El mestizaje, como un proceso dialéctico en el que, un par de opuestos complementarios forman un tercero diferente a los dos que lo crearon. El mestizaje cultural lo hacen los pueblos a lo largo de los siglos, no un criminal psicópata. Nuestro mestizaje es creativo, biófilo, humanista y muy espiritual. Está en nuestra percepción del mundo y la vida, en la familia, en el concepto de la vida, la muerte, el trabajo, la naturaleza, la fiesta, la comida, el arte. Y para muestra, un botón. Los mexicanos somos el país con el mayor numero de hablantes de español, que, por cierto, es aceptado para el doblaje de las series y películas por todos los países hispanohablantes del continente.
Tal vez, Hernán Cortés, simboliza lo peor del ser humano.  



EXPERTOS E HISTORIADORES DEL DOCUMENTAL
Miguel León Portilla, Eduardo Matos Moctezuma. Antonio Rubial García, Bernardo Grunberg, Concepción García Saiz, Louis Benat-Tachot, Miguel Alemán Velazco y José N. Iturriaga.
PRODUCIDO POR
Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano
Universidad Nacional Autónoma de México.
Fundación Miguel Alemán
Fundación UNAM
Canal 44
2016.
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