viernes, 12 de febrero de 2016

EL VATICANO Y EL PODER DEL PAPADO EN MÉXICO


El Vaticano es la institución más antigua de poder político y económico sobre reinos y países. Podría decirse que es “la primera transnacional de occidente”, ya que fue un medio de control de los pueblos, y quien otorgaba la “legalidad divina” a los reyes y ahora a los presidentes. Sus intereses políticos y económicos en muchas ocasiones han definido el curso de la historia de pueblos y gobernantes.

Durante estos 1666 años de existencia, el Vaticano ha pasado por muchos momentos de luz y de oscuridad. A la caída del Imperio Romano, el papado fungió como el “certificador” del principio de que los monarcas eran “designio divino en la Tierra”. Ávido siempre de poder y riquezas, el Vaticano vivió conflictos muy fuertes, tanto al interior, como con los reinos de occidente.


El Vaticano siempre ha vivido intensamente una lucha interna por el poder. Desde el Papa que se supone fue mujer Benedicto III (855-857), pasando por la familia Borja o Borgia, que en el renacimiento se “adueñó del Vaticano”, hasta el sisma conocido como la Reforma, donde Martín Lutero luchó en contra del Vaticano por la excesiva “venta de indulgencias” a los pecadores.   
 Hitler y el papa Pío XII 
Desde el propio auspiciador de la iglesia católica, el Emperador Constantino, el Vaticano siempre ha estado en medio de los asuntos de “Estado” de grandes reyes, emperadores y dictadores. Es el caso de Napoleón Bonaparte y el Papa Pío VII, o de Adolfo Hitler y Francisco Franco con el Papa Pío XII, o recientemente el Papa Juan Pablo II y la caída del socialismo en Europa.     

Franco y el Papa Pio XI

La religión Católica se creó en el año 325 a partir del Concilio de Nicea, pero la antigua práctica cristiana encabezada por Arrio (250-336 d.C.), que desde la muerte de Jesús de Nazaret hasta el Concilio de Nicea propugnaban por una práctica ortodoxa de la enseñanza del “maestro”. La nueva iglesia católica prohibió y persiguió ferozmente a los “arrios”, hasta casi su extinción. Posteriormente a la caída del Imperio Romano la invasión Visigoda (pueblos germánicos), de 410 a 771 d.C. a la península ibérica, el catolicismo se impuso, y con él, el diezmo a siervos, nobles y corona.

Pinochet y Juan Pablo II

En ese momento en la península ibérica existían varias religiones, en primer lugar las religiones de los pueblos originales de la península, la de los judíos que habían sido llevados por los romanos en el año 70, como castigo por las luchas internas del pueblo hebreo, los arrios desde la muerte de Jesús de Nazaret, y los musulmanes que vivían en la parte Sur de la península. La pluralidad y tolerancia religiosa era asombrosa, hasta que con la invasión visigoda se trató de imponer la religión católica.  

El Papa Pío XI animó a los italianos a votar por Mussolini

Con la entrada del Islam a la península del 771 a 1492, los visigodos fueron expulsados y con ellos, el dominio del Vaticano se perdió. La historia oficial española habla de una invasión, para posteriormente asumir una “reconquista”, pero esto no fue así. Los “pueblos del libro”, judíos, arrios y el islam, hicieron alianza con el Califato Omeya en contra de los visigodos católicos expulsándolos hasta el Sur de Francia.


De modo que no fue una invasión árabe. Lo que implica que los pueblos de la península no eran todos católicos hasta que a la fuerza, Isabel de castilla y Fernando de Aragón la hicieron católica por mandato real, y quien no fuera católico, sería expulsado con lo que llevaba puesto, o se convertía a la religión.

En consecuencia, el Vaticano invertirá “capital político y muchos recursos”, para expulsar a los musulmanes y al Islam de la península ibérica, para recuperar el poder político y el diezmo. Para ello usará a Isabel I de Castilla (1451-1504), quien será la aliada para que el Vaticano recuperara “sus territorios” y más adelante, con la invasión de América, muchos más.

Para ello, impidió que Juana de Castilla (la Beltraneja), fuera la sucesora al trono de Castilla a través de La Guerra de Sucesión Castellana (1475-1479). Posteriormente el Papa Sixto IV (1414-1484) otorgó la Bula de Simancas, que permitió la boda de Isabel con Fernando, que por impedimentos legales no se podía realizar. Los “socios” del Vaticano se conocerán como “los reyes católicos”.


El  Papa Alejandro VI, que  inicia el 11 de agosto de 1492 su pontificado y termina en 1503, será el gran artífice y patrocinador de la invasión a América. Con el Tratado de Tordesillas de 1494, los reyes de Castilla y Aragón, y el rey de Portugal, “legalmente” se dividen el continente americano. Con las Bulas Alejandrinas (1493) el Papa Alejandro VI otorga “el permiso divino” para invadir y conquistar. De esta manera el genocidio y el epistemicidio más grande de la historia de la humanidad queda como una acción “legal” civilizadora, y bendecida, por el Vaticano como una obra pía evangelizadora.     
El Vaticano tendrá, con La Santa Inquisición, en el Virreinato de la Nueva España (1571-1821), el poder sobre “almas, tierras, propiedades”, de gran parte de la Colonia, y por ende, será un actor fundamental en la explotación de los pueblos y los recursos naturales.


La llamada “Guerra de Independencia”, que solo fue una lucha entre criollos contra peninsulares usando a los pueblos anahuacas, no perturbó el poder de la iglesia y con ello del Vaticano en el nuevo país. De hecho, personajes muy importantes de la iglesia estuvieron en los dos frentes, entre ellos Hidalgo, Matamoros y Morelos, por parte de los criollos.


En el inicio del Siglo XIX, las guerras entre liberales y conservadores estarán en gran medida auspiciadas por mantener los derechos y canonjías de la iglesia en el nuevo país. Con Las leyes de Reforma y la Constitución de 1857, se frenará el poder y la extracción de la riqueza de la iglesia católica y por ende, el vaticano.


Con los decretos: se suprimió la Compañía de Jesús, la Ley Lerdo o Ley de Desamortización de Fincas Rústicas y Urbanas Propiedad de Corporaciones Civiles y Eclesiásticas: obligaba a las corporaciones civiles y eclesiásticas a vender casas y terrenos, la Ley Lafragua o Ley del Registro Civil, por medio de esta ley se estableció el Registro del Estado Civil y la iglesia Católica deja de operarlo, Ley de Nacionalización de Bienes Eclesiásticos: esta ley complementa la Ley Lerdo de desamortización de los bienes de la Iglesia, con un cambio importante: los bienes ya no pasaban a manos de los rentistas, la Ley de Matrimonio Civil, por medio de esta ley se estableció que el matrimonio religioso no tenía validez oficial y estableció el matrimonio como un contrato civil con el Estado, eliminando así la intervención forzosa de los sacerdotes y el cobro del mismo por parte de las iglesias. Decreto de secularización de cementerios: declaró el cese de toda intervención del clero en cementerios y camposantos. Decreto supresión de festividades religiosas. Ley sobre libertad de cultos. Decreto de hospitales y establecimientos de beneficencia: por el cual quedaron secularizados dichos inmuebles. Decreto de exclaustración de monjas y frailes.


Todo esto impulsará la Guerra de Reforma y la Intervención Francesa. Finalmente Porfirio Díaz logra un acuerdo con el vaticano. Pero con La Guerra Cristera (1926-1929), la jerarquía católica enfrenta el gobierno de Plutarco Elías Calles. La Constitución mexicana de 1917 establecía una política que negaba la personalidad jurídica a las iglesias, prohibía la participación del clero en política, privaba a las iglesias del derecho a poseer bienes raíces e impedía el culto público fuera de los templos.

Desde mediados del Siglo XX el Vaticano ha vivido intensas crisis. Desde su posición pro alemana en la Segunda Guerra Mundial, pasando por los escándalos del Banco del Vaticano, donde van a parar todos los dineros que la iglesia colecta en todo el mundo y siendo el único banco “no fiscalizado del mundo”, donde se sospecha de sus “inversiones poco claras”.
 El Papa Juan Pablo I
La sorpresiva muerte del Papa Juan Pablo I, que ha quedado en un misterio, sospechándose de un asesinato de Estado. Hasta el escandalo mundial del abuso sexual en niños por sacerdotes y en donde el Papa Benedicto XVI, no reacciono como se esperaba, alcanzando el problema al actual Papa Francisco, que ante la intervención de la misma ONU.  
Salinas y el Papa Juan Pablo II
En 1992 Salinas de Gortari, el personaje al servicio de los poderes trasnacionales, le devuelve el poder al Vaticano en México, y la jerarquía católica empieza a tomar posiciones de poder abiertamente. 
El Papa Juan Pablo II y Fox
El Vaticano a través de la jerarquía católica, está empezando a intervenir en la vida económica y política de México, con la ayuda mutua de sus aliados tradicionales, desde caciques regionales hasta los presidentes, pasando por partidos políticos, grandes empresarios y a partir de la muerte del Cardenal Posadas Ocampo en 1993, se supone que también con el narco poder.
Marcial maciel y el Papa Juan Pablo IIto XVI

El Vaticano, para los países con una gran grey católica, es parte muy importante del “control”. Y como dice la Biblia, “Lo que es del Cesar al Cesar”, lo que es de Dios a Dios. Los pueblos de los países católicos sufren un control a través de la religión y su estructura llamada iglesia. Ha sido estudiado por diversas fuentes el fenómeno de “pobreza e ignorancia y religión y voto cautivo”, para el control y explotación de los pueblos.

El Papa Benedicto XVI y Caldreón 

La vista de un Papa a un país católico, es por consiguiente, antes que nada, un acto de apoyo político y tendrá todo el soporte del poder económico, político y la multimedia. 


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sábado, 6 de febrero de 2016

EL PENSAMIENTO…domesticado, salvaje y ancestral.






En la visión más conservadora, el ser humano tiene apenas 10 mil años de vivir en civilizaciones. Aunque las nuevas tecnologías, especialmente la Internet, ha acabado con “el control del conocimiento” y hoy,  la “historia oficial de la humanidad” se está cayendo en pedazos y aparecen testimonios de hasta cientos de miles de años antes. Lo que hace más confiable la historia del Anáhuac, que habla de cuatro Soles o humanidades anteriores a la presente.



Por el pensamiento colonial eurocéntrico surgido en 1492, occidente ha impuesto, -a sangre y fuego-, un PENSAMIENTO ÚNICO y ha tratado de destruir el pluriverso epistémico en el que la humanidad vivió, hasta que los barbaros pueblos europeos, tomaron casi el control total del planeta.



Para el pensamiento único eurocéntrico, el conocimiento solo se puede obtener por medio de “la razón”. Sin embargo, insectos, plantas, animales y el ser humano, durante mucho tiempo, han
accedido al conocimiento por otros medios que no son solamente la razón.



Los nativos de los pueblos descubiertos no tenían alma (según Colón), por lo que eran “desalmados”, y como los animales, podían estar al servicio del hombre blanco, de manera “legal” por la corona y de manera “moral” por el Vaticano.



Esta deshumanización del “otro”, sienta las bases de la explotación de los invadidos/colonizados a través del racismo económico, es decir, que por cuestiones de fenotipo los seres humanos pasarán a sumarse al trabajo esclavo.


La Europa paupérrima del final de la Edad media, se pudo capitalizar rápidamente debido justamente “al trabajo esclavo” y el oro y la plata que extrajeron ilegalmente de los territorios invadidos. 



En general, las seis civilizaciones con origen autónomo, las más antiguas del planeta, han vinculado totalmente el conocimiento con la espiritualidad y a eso se le ha llamado SABIDURÍA. 

Occidente ha hecho lo contrario, ha parcializado el conocimiento y lo ha enfocado en la explotación de la naturaleza, el ser humano y la guerra, a esto le ha llamado “CIENCIA”. De modo que la sabiduría busca la realización plena del ser humano, y la ciencia, la riqueza y explotación.



Según el Pensamiento Único, la ciencia se inició a finales del Siglo XVIII con Copérnico, Kepler, Galileo y Newton, entre otros. Lo que implica que, miles de años atrás los egipcios, sumerios, indios, chinos y anahuacas, ¿NO TENÍAN CIENCIA? La verdad, es que Europa es la cultura más nueva del planeta y es una “cultura pirata”. 



En efecto, desde Alejandro el Magno y pasando por muchos “científicos” europeos de la antigüedad, casi todos se dedicaron a retomar la sabiduría ancestral que para el caso de Europa, el Islam había rescatado de los mil años de destrucción y persecución de la “Edad Media”. La sabiduría griega fue totalmente reciclada de Egipto, Mesopotamia e India. 



La cultura griega encontró su periodo luminoso en “el siglo de Pericles” (siglo V a.C.), se nutrió de los remanentes de las civilizaciones en decadencia de: Egipto, Sumeria e India, por lo que no se puede considerar una cultura con “origen autónomo”. 


 
El concepto moderno de “Europa” surge hasta el siglo XVIII con el “romantisísmo alemán”, especialmente con Federico Hegel, quien toma a la cultura griega “como origen de la cultura europea”. Sin embargo, en el siglo de Pericles, “Europa culturalmente no existía”. 


Tendrían que pasar muchos siglos para que eclipsaran los griegos, surgiera el Imperio Romano, pasara la Edad Media y el Renacimiento, para que a finales del siglo XVIII se definiera culturalmente Europa. En el siglo V a.C. la cultura griega pertenecía al mundo oriental y norafricano.  



Para el caso del Anáhuac y Europa, es fácil ver la diferencia civilizatoria/conocimiento. En 1492 los europeos creían que el mundo era plano, y para el Anáhuac, desde por lo menos el año 3114 a.C., se sabía que la Tierra giraba en torno al centro de la galaxia en 25,625 años, conocida esta medida como La Cuenta Larga, misma que se encuentra en una inscripción en una estela en Chiapa de Corzo, Chiapas.



Los “científicos occidentales” y sus achichincles nativos colonizados, se han convertido en los dóciles reproductores del PENSAMIENTO DOMESTICADO al servicio del comercio y la guerra, primero de Europa y ahora de Estados Unidos.



Por supuesto, “la ciencia” en occidente está para servir a los intereses más perversos, sea del poder financiero, la industria bélica, farmacéutica, alimenticia, multimedia, etc. 

La ciencia y la tecnología no tienen ética, moral o ideales, están esclavizadas al poder y son un medio para hacer riqueza “al precio que sea y sin importar NADA”.



El Pensamiento Salvaje, por otra parte, fue un término que usó el filósofo Levi-Strauss, para referirse al “otro pensamiento”, el que no está sometido al poder económico eurocéntrico y que es producto de la diversidad y riqueza humana. 


Sin embargo, existe otra forma de interpretar el mundo y la vida, la más antigua de la humanidad, El PENSAMIENTO ANCESTRAL. 

La sabiduría que tiene milenios y que ha sido desarrollada a partir de la investigación, la experiencia, el análisis y la sistematización de los saberes comunitarios de los pueblos. Se generó en la misma génesis de las civilizaciones Madre: Egipto, Mesopotamia, China, India, Anáhuac y Tawantinsuyo.



Para el afortunado caso de lo que hoy malamente llamamos “México”, resulta que somos hijos de los hijos de un “pensamiento ancestral” llamado en lengua náhuatl TOLTECÁYOTL, pero que es producto de todos los pueblos y culturas que han existido y siguen existiendo en estos ocho milenios de desarrollo humano endógeno en lo que es nuestro territorio (ocupado).



Si se piensa en, por ejemplo, el Tollán de Daany Beédxe (Montaña del Jaguar-Monte Albán), los Viejos Abuelos trabajaron en su construcción 1350 años consecutivos, desde su planificación, desbaste de los cuatro cerros que conforman el conjunto y su imponente construcción. Lo interesante es que la misma planta arquitectónica del año 500 a.C. en que se inició la construcción, es la misma a la de su abandono en el año 850 d.C. 



Esto implica, entre otras cosas: que existió una “filosofía” que concibió el objetivo del proyecto, que éste, se mantuvo inalterado durante más de 13 siglos, que fue compartido y aceptado por muchas generaciones, lo que implica que no fue un “proyecto personal o familiar”, sino “intercultural y de largo plazo”. Pero fundamentalmente, nos revela una sabiduría tras generacional, dinámica y dialéctica.

   

La TOLTECÁYOTL es la herencia más valiosa, nuestro Patrimonio Cultural que nos identifica y nos da un rostro propio y un corazón verdadero.



Es una sabiduría viva, con una raíz filosófica, enriquecida de manera plural por muchas culturas diferentes en tiempo y espacio, pero todas unidas por una sola “matriz-raíz”, compartida por todos los pueblos y culturas que han vivido por miles de años en estas tierras, nombradas ancestralmente como Anáhuac.



Es el conocimiento de la Toltecáyotl, lo que nos permitirá salir del calabozo cinco centenario de la colonización. Requerimos pensar y ver el mundo con nuestros propios ojos y con nuestra propia mente. Esta es la razón por la cual “El futuro de México está en el conocimiento profundo de su pasado”.



                                    
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