lunes, 13 de mayo de 2013

¿QUIÉNES SON ESTOS HOMBRES Y QUIÉNES LES HAN DADO TANTA AUTORIDAD SOBRE NOSOTROS…




Quiénes son estos hombres que desde hace siglos toman, entregan, ponen y quitan, roban y defraudan, matan o desaparecen a su antojo, sin que nadie les pueda decir o hacer nada. 



Por qué gozan de total impunidad y están por encima de sus propias leyes e instituciones que han hecho a su propia conveniencia. Quién los faculta, quién los audita, quién los llama a cuentas. Quienes son éstos, que representando 0.18 % de la población y poseen casi la mitad de la riqueza nacional.


Ellos toman lo nuestro –el bien común-, lo regalan, lo dilapidan, lo entregan, lo rematan con irresponsable cinismo y grotesca indolencia, lo mismo playas, islas, concesiones mineras, madereras, etc. Abyectos, serviles y dóciles con los poderes extranjeros. Intolerantes carniceros y criminales con nuestra gente y sus mínimos derechos.




Consecionan, roban y regalan nuestro patrimonio. Lo hacen sin tomarnos en cuenta, sin consultarnos, pasan encima de sus propias leyes. Nos engañan y nos mienten, nos tratan como menores de edad. Como si no fuéramos capaces de autodeterminarnos y administrar lo que por miles de años ha sido nuestro. Se apoderan de las mejores tierras, de los mejores puestos de los gobiernos, de los más productivos negocios, trafican con influencias, poseen impunemente monopolios, son prestanombres, defienden los intereses de los extranjeros en contra de nosotros y de la patria misma.




Entregan por un puñado de “monedas de plata”, nuestras tierras, los bosques, el subsuelo, nuestras aguas, los minerales y el petróleo. Regalan a los extranjeros nuestras islas y la soberanía sobre nuestros mares y costas. Han sido, en estos doscientos años, traidores consuetudinarios de “su patria”. La han entregado al mejor postor, por una miserable dadiva y en ocasiones, la han regalado por sumisión. Los que “inventaron a México”, el país de los criollos, jamás lo han amado, respetado y creído en él. Históricamente lo han masacrado, depredado y exterminado. Esta gente siempre tiene disponible en su caja fuerte, por cualquier eventualidad, el pasaporte de su país natal, que le da inmunidad para salir corriendo cargado de sus riquezas mal habidas, empapadas de sangre. 




Nos desprecian como seres humanos. Ningunean nuestra cultura ancestral y se burlan de ella. Nos ridiculizan, nada de lo nuestro tiene valor o es digno de ser parte de “ellos” y “su país”. Para ellos somos feos, prietos, tontos, flojos, viciosos, ineptos, “sin aspiraciones”, solo servimos para ser sirvientes, empleados y obreros, masa inconsciente de ignorante consumidores. Mano de obra barata y sumisa, que solo ha aprendido a decir “a sus órdenes patrón, como usted mande jefecita”.


Al excluir nuestra milenaria historia de nuestro recuerdo nos condenan a la angustia y la desolación de la orfandad que se convierte en inseguridad y resignación de vivir “en el aire”, AL DÍA, sin raíz profunda, “sin rostro y corazón verdadero”. Ajenos a nuestro pasado, excluidos del presente, negados en el futuro.




Al destruir nuestras antiguas y sólidas culturas populares, nos deseducan con su perniciosa multimedia y el consumo masivo de sus productos chatarra. Nos hacen vulgares, groseros, mal educados, cínicos, mal hablados, irrespetuosos, incapaces de exigir calidad, servicio y precio. 




Y nos victimizarnos y “tirarnos al suelo”, es en cambio, sentir en carne propia la brutalidad de un sistema colonial que no le da ninguna oportunidad ni alternativa posible a la gente del pueblo, porque, justamente es de ella, de su ignorancia y su vulnerabilidad, que ellos pueden explotar, depredar con la mayor impunidad. Son quinientos años saturados de despojo, injusticia y con todas las instituciones, leyes y autoridades en contra de los más débiles e indefensos…los más pobres.




Nos han educado en una sociedad caníbal. Nos forman ignorantes e insensibles en sus escuelas públicas. Cínicos y abusivos, irrespetuosos y corruptos. Transas y mal hechos, informales y perezosos. Nos han formado y educado de esta manera a través de su educación pública y la multimedia, porque así les convenimos, así les obedecemos mejor y les permitimos hacer todas sus arbitrariedades. Porque así nadie protesta en un país de corruptos y ladrones, en donde “el que tiene más saliva traga más pinole”.




¿Quién les ha dado tanta autoridad sobre nosotros?


Quién los audita, los enjuicia, los hace cumplir la Ley, quién los hace que entreguen cuentas. Sí unos con otros se tapan y se protegen, se ayudan y se cubren. Luchan entre ellos por el poder y el dinero, los beneficios y los dividendos de la corrupción institucionalizada, pero todos se unen en contra de nosotros, cuando exigimos justicia y respeto a las instituciones.


Esta gente antepone el interés privado al bien común. Para ellos no hay comunidad, fraternidad ni hermandad con nosotros. No les importa y no les interesa nuestro pasado, nuestra sabiduría, nuestra experiencia, nuestra cultura milenaria. Ellos imponen los modelos económicos, políticos, sociales, culturales y religiosos a su beneficio e interés particular. Siempre importan las ideas, las tecnologías y los modelos del extranjero, primero de España, después de Francia y ahora de Estados Unidos.




Esta gente es insensible e inhumana con nosotros. Nos ha condenado desde hace cinco siglos a la esclavitud, a la injusticia y a la pobreza. Nos han condenado a ser peones acapillados de hacienda, empleados de salario mínimo, empleados de maquiladora y ahora migrantes ilegales. Ellos han diseñado un país pobre con un puñado de gente inmensamente rica. Son avariciosos, abusivos, insaciables: nos quitan los alimentos, las medicinas, la oportunidad de educarnos, la capacidad de organizarnos, el derecho a trabajar dignamente. Ellos son inmensamente ricos y nosotros inmensamente pobres.


Nunca nos han tomado en cuenta en la “construcción de su país”. Nos han hecho patrioteros y nos han enseñado a menospreciarnos, a no creer en nuestra milenaria nación a no creer en nosotros mismos. Nos han negado históricamente la oportunidad de ser dignos, conscientes, dueños de nuestro pasado, afirmados en nuestro presente y confiados en nuestro futuro. 




Desde hace cinco siglos nos han enseñado que el gobierno, que debe ser el bien común más valioso e importante de un pueblo, es producto del golpe de Estado, el fraude electoral, de la corrupción. Nos han hecho creer que el gobierno y sus instituciones no son del pueblo y que no pueden servir al pueblo. Que el gobierno es un botín del más corrupto, desde Hernán Cortés hasta Enrique Peña Nieto.




Nos han enseñado a ser despiadados con nosotros mismos, en vez de ser solidarios fraternos. Nos han enseñado a lo largo de la historia que “el que no tranza no avanza”. Ser honrado, decente y correcto es una debilidad e incapacidad de ser “chingón” y triunfador. La norma en el gobierno de “su país” es robar, abusar y sacar provecho de la autoridad, el puesto y la institución.





Esta gente nos ha hecho malinchistas y despreciadores de nuestra cultura ancestral. Nos ha educado como “extranjeros incultos en nuestra propia tierra”. Siempre añorando ser blancos, rubios, de descendencia española o francesa. Ahora, con su multimedia nos están inculcando el ser “gringos de tercera” en vez de mexicanos de primera. A esta gente así les convenimos, así los hacemos más y más ricos, inmensamente ricos e invulnerables. Porque su riqueza es proporcional a nuestra ignorancia. Entre más ignorantes somos, más ricos los hacemos.





¿Quiénes son esta gente, que se ha adueñado de nuestra nación? Quién les ha dado tal autoridad para que dispongan de nuestras vidas, salud, educación y organización. Quién les ha dado la autoridad para despreciar y destruir nuestra cultura e identidad ancestral. Quién los ha facultado para condenarnos a la pobreza, la ignorancia y la injusticia. Quién les autorizó a cancelar nuestro futuro y nuestra condición de seres humanos y pueblo digno y soberano.





¿Por qué lo hemos permitido? Por qué los hemos dejado hacer y deshacer de lo que milenariamente ha sido nuestro. Ya es hora de entender que ellos, los extranjeros nos mintieron, que no fueron los embajadores de Quetzalcóatl. Debemos de gritar, desde lo más profundo de nuestros corazones, un ¡Ya Basta! Y tomar las riendas de nuestro propio destino. 





Tenemos que trabajar para el futuro. Para los hijos de los hijos de nuestros hijos. Necesitamos inspiración y sabiduría de nuestros Viejos Abuelos toltecas, para enfrentar el desafío inexorable en la construcción de nuestro destino. No será con el pensamiento y las instituciones del colonizador y de sus amos extranjeros. Deberá ser con la sabiduría y la ancestral cultura propia-nuestra que sigue viva en nuestro banco genético de información cultural. La civilización del Anáhuac nunca desapreció, sigue viva en nuestro interior.



Tendremos que re-construir nuestra ancestral “razón suprema de vida”, nuestra propia visión y nuestra propia racionalidad. DIF. ENTRE UNA Y OTRA? MEJOR RACIONALIDAD Re-fundar una “patria propia-nuestra” con los mejores valores y principios de la ancestral MATRIA (el lugar de la Cultura Madre) de solidaridad, fraternidad y respeto. Con lo mejor de los mil años de esplendor tolteca y la Toltecáyotl pero adaptándolas a los desafíos del presente y los retos del futuro.


  

    Lo difícil no es hacerlo… lo difícil es ¡imaginarlo!


Visite www.toltecayotl.org

lunes, 29 de abril de 2013

VISITANDO A LOS AMIGOS DEL FIOB EN LAS CALIFORNIAS




Invitados por el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales FIOB, mi esposa y el que escribe, a dar pláticas sobre identidad, memoria histórica y cultura de México, estamos realizando una extensa visita desde Ensenada, Baja California, hasta Fresno, California, E. U.
 


Gozando de la solidaria hospitalidad de Antonieta, José, Bertha, Odilia, Leoncio, Jesús y Arsenio, entre otros compañeros, quienes hicieron la invitación y gestionaron los apoyos para hacer posible estas pláticas. Oportunidad que tenemos de conocer la compleja realidad de la migración, especialmente de los oaxaqueños en el estado de California.



A las pláticas asisten lo mismo trabajadores, amas de casa, que estudiantes de nivel de preparatoria y de universidad. La respuesta, como siempre, es muy emotiva, misma que se ve reflejada en los rostros y en los nutridos comentarios.


En efecto, “nuestra gente” que vive fuera del país, siente en “corazón propio” la añoranza de la “Cultura Madre” y por ello, tiene mayor claridad sobre los procesos de Identidad Cultural. La necesidad de la Cultura Madre es algo que se vive con imperiosa necesidad cuando está uno en el extranjero.

 

El problema, como ya lo hemos dicho en muchas ocasiones, radica en que la colonización mental y cultural que sufrimos desde 1521, nos ha hecho olvidar casi totalmente nuestra memoria histórica y con ello diluido nuestra identidad cultural, especialmente cuando vivimos “protegidos y apapachados” por la Cultura Madre aunque no nos demos cuenta.

 

Un pueblo sin recuerdos, es un pueblo amnésico, y la amnesia nos hace dóciles, indefensos y vulnerables, perdidos en “el laberinto de la soledad”. Cuando un pueblo ha perdido su identidad cultural el colonizador/explotador le puede hacer lo que quiera. Nuestra civilización es tan antigua como la de la China y la de la India y tiene su propia sabiduría ancestral conocida como Toltecáyotl. 

 

De modo que cuando “nuestra gente” llega a este país, en la aduana (metafóricamente) le quitan su patrimonio cultural para permitirle el paso al “país del sueño americano”. Todo lo que el trae de su tierra “no sirve para nada”, aquí según el oficial, es un estorbo. Por ello, la importancia de venir a hablar de nuestra historia y sabiduría ancestral.

 

Su lengua, sus conocimientos, sus valores y principios, su visión de la familia, el trabajo, la solidaridad y el bienestar, valores ancestrales, “son anacrónicos” en este lugar. Esta herencia cultural de nada le sirve, aquí todo se vuelve trabajo/dinero/consumo.

 

Pero al tiempo nuestra gente se da cuenta que justamente estos valores, principios y cultura son lo que precisamente le permiten sobrevivir en una cultura pragmática/materialista/individualista. La Cultura Madre es la que nos "rescata" de la "modernidad".


En efecto, la solidaridad, la fraternidad, la espiritualidad, la familia, la ayuda solidaria es lo que les permite abrirse un espacio (a bayoneta calada), en esta sociedad tan competitiva e inhumana. Los saberes comunitarios, las tradiciones, las costumbres, las fiestas es lo que nos permite seguir siendo lo que esencialmente somos.


Por la misma fuerza de la cultura milenaria y las necesidades comunitarias de “nuestra gente” en California, E.U., surge la iniciativa del FIOB. En un principio esta iniciativa era solo entre oaxaqueños, pero por sus buenos resultados y las grandes necesidades ahora es de todos los pueblos indígenas migrantes.

 
 
 
En efecto, como hace miles de años en el Anáhuac, la ORGANIZACIÓN COMUNITARIA es la que multiplica geométricamente las posibilidades del ser humano, lo mismo para construir Monte Albán que para construir una red de ayuda mutua y apoyo solidario entre migrantes en California. La mano vuelta, el tequio, la guelguetza es el lenguaje de la comunidad en su cotidianidad.
 
 
Cada año, desde 2001 he venido a dar conferencias a California, y últimamente he dicho que ya lo dejaré de hacer, porque el trabajo que estamos realizando con los maestros oaxaqueños es muy importante, necesario y valioso…pero resulta que venir a California también es muy importante, especialmente cuando se hace con el apoyo solidario de una organización que tiene muchos años de comprobado servicio a la comunidad migrante.

 
 
Todos los “mexicanos” en general, pero en particular los llamados “pueblos originarios” requieren “racionalizar” la Toltecáyotl para trabajar por la descolonización explotadora y enajenadora.



Esto es, pasar el “conocimiento/ancestral/comunitario” que vive en el subconsciente de los “mexicanos”, manifiesto en las tradiciones, fiestas, usos y costumbres, a un plano “racional pragmático”, con sus categorías y sus adaptaciones para una sociedad “moderna”.


Eso es justamente lo que han venido haciendo los pueblos sobrevivientes de la colonización española y la neocolonización criolla de los últimos dos siglos, pero en California, en su calidad de migrantes, los oaxaqueños han podido organizarse, no solo en favor de los derechos de los trabajadores, sino que han enviado a sus comunidades originarias, no solo recursos, sino ahora existe gente y proyectos que están operando en Oaxaca.
 
 
Existen indígenas oaxaqueños muy preparados en Estados Unidos, no solo en el plano académico, sino en sectores como el educativo, comercial y en lo que aquí llaman “liderazgo”. Mucha de nuestra gente ha estado en los más altos foros de Estados Unidos aportando su experiencia y puntos de vista.
 


 

En los colegios y universidades de Estados Unidos existen muchos oaxaqueños e hijos de oaxaqueños nacidos aquí, que se están preparando en universidades del primer mundo y que no solo son bilingües y biculturales, sino trilingües y triculturales.


Ellos no solo aman a Oaxaca, sino que tienen su corazón enraizado en una visión de compromiso con el futuro de Oaxaca y de México. Ellos mantienen el sentir del "nosotros comunitario" y "Oaxaca" llega hasta California.


 

Muy pronto estas nuevas generaciones de “oaxaqueños” llegarán a México y con otra visión nos ayudarán a construir un país más justo y cimentado en la civilización Madre.


 
 
 
 
 
 
 
 






viernes, 29 de marzo de 2013

INVASIÓN Y COLONIZACIÓN



A partir de 1492, la colonización europea inicia la explotación y depredación de pueblos y recursos naturales del planeta y con ello da inicio el capitalismo. De esta manera van llegado como verdaderas plagas bíblicas los europeos a América, África y más tarde a Asia.


Es a partir de esta expansión que se ven destruidos o transformadas las diferentes formas de organización social, económica, cultural y religiosa de los pueblos y gobiernos del mundo antiguo, quedando sujetos periféricamente al control central de Europa.


Sin embargo, es importante comparar y diferenciar la invasión con la colonización. Las dos buscan explotar a los pueblos invadidos y depredar sus recursos naturales en favor de los invasores. La diferencia se encuentra en que la invasión no se mete ni destruye la cultura y religión del pueblo invadido.


En cambio, la colonización basa su estrategia justamente en que el pueblo invadido pierda la lengua, la memoria histórica, los conocimientos, los espacios y su religión. 



Al perder estos cinco Elementos Culturales el pueblo invadido queda indefenso, vulnerable, como un zombi dócil antes las políticas coloniales de explotación y extracción.


Esta “amnesia de sí mismo” hace esclavo al invadido, pero sobre todo, lo convierte en un colonizador de sí mismo y de su pueblo. En efecto, el colonizado en vez de tratar de derrotar y expulsar al invasor-colonizador, hace que se convierta en otro colonizador.


El “colonizador-colonizado” en vez de rechazar a su invasor-explotador lo trata de igualar. Amputa de su identidad sus raíces y pretende torpemente “disfrazarse-igualarse” a su explotador, jugando un papel doble de “colonizador-colonizado”.


Sumiso y servil ante su explotador extranjero y al mismo tiempo, feroz y despiadado con sus iguales, con sus hermanos. Permanentemente despreciando lo propio y exaltando la ajeno. Denostando lo ancestral y sobrevalorando lo nuevo venido de afuera.

Un buen ejemplo de una invasión fue la que sufrió la península ibérica a manos de los árabes. En 711 inició la invasión y la ocupación duró hasta 1492. Fueron casi ocho siglos de dominación-ocupación musulmana de la península.


Durante este largo periodo de tiempo los árabes gobernaron, explotaron a los pueblos originarios de la península y depredaron sus recursos naturales en favor del Islam. Sin embargo, los árabes no se metieron con la lengua, la memoria histórica, los conocimientos, los espacios y la religión de los pueblos originarios de la península, solo los explotaron.


Como no destruyeron la cultura originaria y se mantuvieron los Elementos Culturales que la conformaban, los padres les enseñaron a los hijos, -de generación en generación-, que debían “echar a los moros al mar” y, después de 781 años lo lograron.


Durante estos siglos de ocupación árabe, los judíos que tenían siglos de haber llegado a vivir a la península se aliaron a su “primos” los árabes, y los pueblos originarios de la península tuvieron que cargar con la peor parte. Lo que los mantuvo fue justamente su cultura y su identidad.


En efecto, la “resistencia cultural” se fundamenta en los Elementos Culturales de los pueblos. Ésta es la diferencia entre una invasión como la árabe en lo que hoy es España, y la colonización que hicieron los españoles en el Anáhuac. Los árabes invadieron ocho siglos, los españoles colonizaron tres.


Los españoles-extranjeros han sustentado la explotación y la depredación del Anáhuac en estos cinco siglos a partir de tratar de destruir la milenaria cultura de los pueblos invadidos. Los europeos invadieron India y China hasta el siglo XIX y no pudieron destruir sus Elementos Culturales, por lo que hoy gozan de mayor conciencia e identidad.



Desde 1521 empezaron por prohibir las lenguas originarias e imponer el castellano, destruir la memoria histórica milenaria, no solo con la quema de los códices, sino con el feroz extermino de los maestros, sacerdotes, pensadores y la destrucción del milenario sistema de educación del Anáhuac.


Arrasaron totalmente con toda la estructura de conocimientos y saberes ancestrales acusándolos de demoniacos, primitivos e inservibles para “el nuevo mundo y la nueva sociedad”. Los anahuacas quedaron solo en calidad, primero, de animales y después de mano de obra esclava.

Se apoderaron, nos solo de las “mejores tierras”, sino de todos los espacios que identificaban y cohesionaban a los pueblos, fueran éstos espacios sociales, recreativos o sagrados. El punto era dejar sin “base y sustento” a los pueblos invadidos para que perdieran su identidad cultural.


Finalmente, y a partir de una inconmensurable escalada de terrorismo de Estado, los invasores persiguieron, torturaron y asesinaron a los sacerdotes y autoridades religiosas para decretar oficialmente la “expulsión del demonio” de las tierras arrebatadas a los pueblos originarios. La iglesia católica y la Santa Inquisición fueron las responsables de este holocausto.


Esta persecución feroz y deshumanizada se ha venido mantenido a lo largo de estos cinco siglos, ayer eran “alzados y ministros del demonio”, hoy son subversivos al modelo económico y transgresores de la paz social.


La acción permanente de violencia y despojo por el Estado criollo en contra de los pueblos originarios y sus territorios ancestrales, en favor de las grandes empresas nacionales y transnacionales viola los derechos humanos y comunitarios.


La resistencia se sustenta en la conciencia comunitaria e identidad cultural.


Pero volviendo al punto entre invasión y colonización. Si los españoles durante generaciones mantuvieron la consigna de “echar a los moros al mar”, en el Anáhuac ha sido la de enseñarle a los hijos a convertirse en un invasor-colonizador. A eso le llamamos “triunfar, modernizarse, tener un vida mejor”.


En efecto, al perder la lengua, la memoria histórica, los conocimientos, los espacios y la espiritualidad, el pueblo se convierte en un colonizador de sí mismo. Pretende hacerse a “imagen y semejanza” de su colonizador. Trabaja consciente o inconscientemente en fortalecer y perpetuar el sistema neocolonial.


La gente que tiene que ir a trabajar como ilegal a Estados Unidos, regresa tratando de “comportarse-asemejarse-igualarse” a quien lo maltrató, explotó y vejó.


Porque de esta manera, él cree, que ya es superior a sus iguales. Finalmente es despreciado por los propios y por los extranjeros, que jamás lo aceptarán como igual y se pierde en el “laberinto de la desolación”, ni de aquí ni de allá.


El profesor inconsciente, en el aula es otro “agente colonizador” que ha jugado un papel fundamental en la neocolonización. El profesor, desde los tiempos “vasconcelistas” hasta nuestros días es “la cabeza de playa” de “la modernidad”.


El modelo es que los pueblos herederos de la civilización del Anáhuac no tienen nada que aportar al “modelo nacional criollo” y hay que “civilizarlos” es decir “modernizarlos”.


Vasconcelos en el prólogo de su obra “La Raza Cósmica” señala: En todo caso, la conclusión más optimista que se puede derivar de los hechos observados es que aun los mestizajes más contradictorios pueden resolverse benéficamente siempre que el factor espiritual contribuya a levantarlos.


En efecto, la decadencia de los pueblos asiáticos es atribuible a su aislamiento, pero también, y sin duda, en primer término, al hecho de que no han sido cristianizados. Una religión como la cristiana hizo avanzar a los indios americanos, en pocas centurias, desde el canibalismo hasta la relativa civilización”. JV.


La visón de que en las comunidades solo existe ignorancia, retraso e incapacidad y que el profesor tiene la “misión de modernizar” y con ello llevar el progreso, era, hasta hace muy poco tiempo, la forma en la que se preparaban a los futuros docentes en las normales.


De esta manera la “resistencia cultural” permitió hasta mitad del siglo XX mantener los valores y principios ancestrales en las comunidades, pero cuando penetró la SEP a todos los rincones del país con su “profesor modernizador-colonizador”, y posteriormente la televisión y la radio; la lengua, las tradiciones, fiestas, usos y costumbres empezaron a perder vigencia y fuerza de cohesión social.


El último factor transformador en las comunidades ha sido la migración, que ha cambiado profundamente la forma de ver, sentir y entender el mundo y la vida, especialmente en la juventud, que ahora no pretende emigrar a las grandes ciudades del país, sino a los Estados Unidos.


Cuando la gente en las comunidades zapotecas, mixtecas, mazatecas, etc., deja de sentir, pensar y actuar de acuerdo a su milenaria visión del mundo y la vida, sus saberes comunitarios, su lengua y sus tradiciones pasan a ser folklor, totalmente inútiles e imprácticas, por lo cual necesariamente se condenan a su desaparición.


Conclusión. La revaloración y utilización de “los saberes comunitarios” en el sistema educativo, especialmente en estados como Oaxaca, que es, -“la reserva espiritual de México”-, resulta el mejor instrumento para combatir la colonización cultural cinco centenaria.




En efecto, cuando el profesor logra vincular su trabajo en el aula con “los saberes comunitarios” que poseen sus estudiantes, padres de familia, hombres y mujeres de conocimiento y sus autoridades tradicionales, permite que la comunidad recupere la lengua milenaria y la sabiduría que ella posee y que orienta para tener mejor calidad de vida.


La memoria histórica está viva en la comunidad, lo mismo que los saberes ancestrales y la espiritualidad, lo que se requiere es la recuperación de todos estos espacios, físicos e intangibles y a través de la revaloración por medio del proceso educativo, los niños y jóvenes, podrán fortalecer su auto estima, su identidad y su capacidad para apropiarse de un mundo cada vez más globalizado, pero haciendo sus propias decisiones.


Los saberes comunitarios representan el inicio del camino para recuperar los Elementos Culturales e incorporarlos en la construcción de una educación crítica y una sociedad más justa en la que se acaben para siempre, los vencedores y los vencidos, los colonizados y los neocolonizadores.



Visite www.toltecayotl.org