jueves, 19 de octubre de 2017

LA RESTITUCIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA Y LA IDENTIDAD CULTURAL ANCESTRAL 1/2

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El Estado Mexicano desde 1824, de manera consciente, estratégica y concertada, ha usado todos los recursos disponibles a su alcance, para que la mayoría de sus ciudadanos vivan desconectados de su memoria histórica y de su identidad ancestral. 
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Que el pueblo, lo mismo los llamados “indígenas”, como los mestizos, no encuentren en su vida cotidiana, sea familiar, escolar, comunitaria y laboral, nexos que los vinculen con la Civilización Madre, de la cual ellos forman parte indisoluble.
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Con sus tres poderes y sus tres niveles de gobierno, la acción se ha realizado de manera permanente, negando cualquier espacio para recuperar la conciencia histórica y la identidad ancestral. El Estado, directa o indirectamente, explicita e implícitamente, ha coordinado esta acción, que ha recibido la cooperación de los grupos de poder económico, las iglesias y los medios de comunicación.
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Los llamados “mexicanos” son un pueblo heredero de una de las seis civilizaciones más antiguas y con origen autónomo del planeta, y la que alcanzó los más elevados niveles en cuanto al desarrollo humano. La civilización originaria de México, es, tan antigua como las de India y China. 
A diferencia de los pueblos de estas civilizaciones, el pueblo de México vive ajeno, ignorante y desvinculado de sus más remotos origines culturales de manera consciente.
En efecto, no solo en los pueblos llamados “indígenas o pueblos originarios”, sino también en el mayoritario pueblo mestizo, existe un vínculo innegable a la Civilización Madre, pero este vínculo, es de carácter inconsciente. 
Se manifiesta en la vida familiar y comunitaria, a través de las llamadas tradiciones, fiestas, usos y costumbres, y en los “saberes comunitarios”. Pero no de manera plena y consciente. No de manera racional y en la consciencia “de todos los días”. 
De manera diferente, los pueblos de la India y China, si poseen esa vinculación de su pasado ancestral a su realidad cotidiana, y contribuye de manera decisiva a la aspiración de un futuro continuo y coherente con su pasado.
Esta desvinculación entre pasado, presente y futuro del pueblo de México. Esta pérdida de la memoria histórica y de la identidad cultural ancestral, ha dado como resultado un pueblo frágil, vulnerable, inseguro, apto para cualquier tipo de manipulación, injusticia y explotación. 
Un pueblo silenciado, maniatado e impotente de defenderse y exigir justicia.
Un pueblo al que le han extirpado, de forma violenta o subliminal, durante dos siglos por su propio gobierno, la plena consciencia de su Cultura Madre, la esencia y la raíz de La Matria, se convertirá en un pueblo “colonizador-colonizado”, un pueblo de vencedores y vencidos, un pueblo de primitivos y modernos, de ricos y miserables. 
En síntesis, un pueblo apto para todo tipo de abuso e imposiciones, sean jurídicas, laborales, económicas, territoriales, religiosas, educativas y culturales.
El Estado Mexicano ha cometido un crimen de lesa humanidad y ha violentado el derecho humano del pueblo, que es, desposeerlo de su memoria histórica ancestral y su identidad cultural más profunda, esencial y vital.
Por medio de una estrategia implícita y explícita, a través de sus tres poderes y los tres niveles de gobierno, de manera sistemática y constante, el Estado Mexicano ha logrado que el pueblo no tenga conciencia, de que forma parte de una de las seis civilizaciones más antiguas de la humanidad. 
Como consecuencia de ello, no posee una identidad cultural consiente que lo vincule a un largo proceso de desarrollo humano y civilizatorio, y menos, que lo comprometa con él.
El Estado por medio de las instituciones educativas y de investigación, ha creado una “Historia Oficial Prehispánica”. 
Un dogma histórico en el que los mexicas o aztecas, pasan a ser la cultura más importante del “México antiguo” y del país, desapareciendo miles de años de desarrollo humano y mil años de esplendor civilizatorio, así como todos los pueblos indígenas que han sobrevivido a su muerte histórica. 
Que el 13 de agosto de 1521, con la caída de Tenochtitlán, desaparece “el México Prehispánico”, e inicia el “México colonial”. 
En el que la Conquista, “por más sangrienta e injusta, fue necesaria para iniciar el tránsito a la civilización, a la modernidad y al desarrollo, que nos permitió integrarnos a Occidente y formar parte de la Historia Universal”. 
Que el México moderno nace de los escombros del Templo Mayor, la evangelización y la castellanización. 
Que la presencia de extranjeros, sus capitales y tecnologías, ha sido y son, la única vía para acceder al bienestar y progreso del país.
La nación mexicana nace por una acción violenta y sangrienta, sustentada en el despojo y la ilegalidad, desde Hernán Cortés hasta Carlos Slim. 
Acción que se mantiene hasta nuestros días de manera incesante, haciéndola parecer natural e intrascendente. Desde la Matanza de Cholula hasta la de Nochixtlán.
Los extranjeros y sus descendientes, son los que han decidido sobre el destino del país que crearon en 1824; de ellos y para ellos unicamente.
Los pueblos ocupados, solo pueden ser carne de cañón, amnésicos ciudadanos, dóciles trabajadores y voto duro para las elecciones de los grupos oligarcas que luchan por el poder.

Crimen de lesa humanidad.

Es crimen de lesa humanidad —o contra la humanidad— según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional "todo aquel acto tipificado como asesinato, exterminio, esclavitud, deportación o traslado forzoso de población, encarcelación u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales del derecho internacional, tortura, violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada u otros abusos sexuales de gravedad comparable, persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género, u otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional, la desaparición forzada de personas, el crimen de apartheid u otro acto inhumano de carácter similar que cause intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque.”
El Estado Mexicano, desde su fundación, ha implantado una política de sometimiento del pueblo a través de privarlo de su memoria histórica ancestral. Que no sepa quién es, ni de dónde viene. 
A través de la “historia oficial”, se ha tratado de borrar los miles de años de desarrollo humano, de sus logros y aportes a la humanidad, como el maíz, el chocolate, la cuenta perfecta del tiempo, por solo citar tres aportaciones, que hoy, forman parte de los elementos culturales del mundo contemporáneo. 
La idea de que la milenaria historia del Anáhuac se reduce a la cultura mexica de 196 años, de un pueblo guerrero, imperialista,  y que, gracias a la Conquista y Colonia, se logró civilizar y encauzar una cultura primitiva a llamada “cultura universal”.
La cultura dominante, desde 1824 ha sido hispanista, afrancesada y norteamericanizada. Malinchista, extranjerizante y racista.
Orientada por una “ideología criolla”, que pondera lo extranjero sobre lo local, lo moderno sobre lo tradicional, lo individual sobre lo comunitario, el interés personal o privado sobre el bien común o interés comunitario. 
Con un modelo económico que promueve el desarrollo del país a través de la inversión y tecnología extranjera y la depredación de los recursos naturales, ofreciendo al capital, mano de obra barata a través de pauperizar al pueblo.
Este modelo económico e ideología extractiva, solo se puede lograr a través de desposeer al pueblo de su conciencia de ser, es decir, desposeerlo de su memoria histórica y su identidad ancestral. 
Someterlo a una “especie de lobotomía” para generar un estado de pasividad y resignación “Guadalupana”. 
Quitarle sus ancestrales recuerdos para dejarlo amnésico e inconscientes. 
Por medio de una falsa identidad, arropada en un confuso nacionalismo, el pueblo queda engañado, vulnerable y apto para su explotación.
Esta estrategia históricamente ha atentado contra la integridad física, la salud mental, emocional y física, así como en contra de la auto estima y la dignidad.
Ha sido un ataque sistemático y premeditado, usando todos los recursos e instituciones de Estado para mantener al pueblo sometido, explotado e indefenso.  
Esta es la razón por la que señalamos que el Estado Mexicano ha cometido, históricamente, un crimen de lesa humanidad
Próxima entrega 2/2

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sábado, 30 de septiembre de 2017

EL TERREMOTO QUE VIENE

Una persona, una familia y un pueblo que sufren de amnesia, están en un estado de alta vulnerabilidad. Al no tener “conciencia de ser”, se les puede inducir o aplicar cualquier acción que atente contra su bienestar y sus derechos esenciales. Esto es lo que le pasa al pueblo de México. 
Desde 1521, los invasores-explotadores-depredadores, destruyeron todas las instituciones, leyes y autoridades, que se habían desarrollado a lo largo de más de 3500 años, y en su lugar, impusieron instituciones, leyes y autoridades del orden colonial, que propiciaban la riqueza de la corona española. 
A partir de 1824, los criollos crearon “su país de ellos y únicamente para ellos”, se independizaron de España, pero mantienen hasta nuestros días, -en esencia-, el régimen colonial, solo que disfrazado. 
El flamante Estado mexicano, adoptó una ideología que hemos llamado “criolla”, que está basada en mantener a su pueblo en un estado de inconsciencia para seguir explotándolo, a partir de borrar la memoria histórica y la identidad cultural ancestral, y creando una “historia oficial”, que reduce miles de años de la civilización del Anáhuac a solamente 196 años de una falsa historia mexica.
En efecto, el Estado mexicano a través de la SEP, la academia “maiceada”, los medios masivos y la iglesia católica, han exaltado a la cultura mexica, como la fuente y génesis de la identidad del pueblo y del Estado mexicano. 
El Estado ha transformado a los mexicas en los “griegos mexicanos” y en la “catedral de la historia oficial prehispánica”, o sea, el Museo Nacional de Antropología e Historia, ocupan la sala principal. 
En el libro de Historia de la SEP, los mexicas son el personaje central de nuestros orígenes “prehispánicos”. 
De modo que, la “historia prehispánica oficial”, además de ser falsa, está hecha con la intensión de imposibilitar que el pueblo busque y encuentre de manera consiente su verdadero y mayor patrimonio cultural, La Toltecáyotl, que le permita transformar su realidad a través de recuperar la conciencia. 
De esta manera, el pueblo, desde 1824 es explotado y tratado deshumanizadamente, sumiéndolo en una total enajenación, irresponsabilidad y mansedumbre abyecta, enajenado consumidor de porquerías.
Por segunda ocasión, en la historia reciente del país, un terremoto activa el “banco genético de información cultural”. 
En efecto, en cada individuo, existe la información cultural de la civilización que lo generó. Ante una catástrofe, en vez de asumir un comportamiento catatónico y “desconectarse” de la realidad. 
El pueblo de este país, inversamente, se conecta a su génesis civilizadora, conocida como Toltecáyotl, entrando en un asombroso proceso de “conciencia de ser”, y saca, de sus profundidades, los mejores valores, principios, actitudes, que fueron desarrollados a lo largo de su milenaria historia.
De esta manera, asombrosamente, la gente despierta y actúa de acuerdo a la sabiduría ancestral. Brotan de nuevo, la solidaridad, la fraternidad, el bien común. 
Al instante se ORGANIZA espontáneamente, se COORDINA de manera eficaz, para hacer tareas de rescate en muchos niveles y de diferente forma. 
Sin saber, cómo o por qué, las personas organizadamente hacen lo que se necesita hacer para lograr el objetivo de sacar con vida a las personas que están bajo los escombros. 
La prioridad comunitaria es preservar la vida, sin importar esfuerzo.
La solidaridad brota como veneros de vida de todas partes, mano con mano, hombro con hombro, mujeres, hombres, jóvenes y adultos hacen lo que deben hacer. 
De golpe desaparece el “yo individualista” y florece el “nosotros comunitario”. De igual manera como construyeron Monte Albán, Teotihuacan o Palenque, nuestra gente vuelve a ser, lo que por milenios fue. 
Este es el Anáhuac, estos son los anahuacas, esta es la estirpe de un pueblo que le dio al mundo el maíz, la cuenta perfecta del tiempo y el chocolate. 
El pueblo que construyó el mayor número de pirámides en la historia de la humanidad a la gloria del espíritu humano.
Justamente esta es la razón por la cual, el Estado mexicano, ha implementado la política de inducir una amnesia colectiva en el pueblo, para que deje de ser quien ha sido y en esencia es. 
Para que el pueblo quede extraviado y amnésico en el “laberinto de la soledad”. 
El peligro de que su memoria histórica y su identidad cultural ancestral broten del pasado y florezca su “rostro propio y su corazón verdadero”, pone en peligro los grandes negocios, la mano de obra barata, el empleado servil y manso, la permanencia de un sistema corrupto e inepto de gobierno y una clase política parásita. 
Esta es la verdadera razón por la cual la Política Cultural del Estado neocolonial criollo es la de tergiversar la historia y crear un inexistente “Imperio Azteca”.  
Descolonizar es dignificar. 

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