sábado, 10 de noviembre de 2018

LA NACIÓN EN MANOS DE LAS MEGA EMPRESAS


En 1776 nació, con la creación de los Estados Unidos, el nuevo orden mundial, en el que, los dueños del dinero, y sus mega empresas asumirán el control de la humanidad.

Para ello destruirán, primero en Europa, y después en casi todo el mundo, las formas milenarias de organización de los pueblos, e impondrán, con las armas y el dinero, la democracia representativa, con sus tres poderes y sus tres niveles, en donde el dinero es el “fiel de la balanza democrática”. 

De esta manera, al Anáhuac le llegó su hora en 1824, cuando un puñado de criollos y gachupines deciden hacer las paces después de 11 años de guerra por el poder colonial, y acuerdan crear “su país de ellos y para ellos”, en el que los pueblos indígenas, que presentaban en ese momento más del 90% de la población, quedaban totalmente fuera del proyecto de “la modernidad democrática”. 

En estos 194 años de vida del país de los criollos para los criollos, la ineptitud, la corrupción, la traición y la entrega de la nación ha sido la verdadera historia de México.

El proyecto económico de los criollos, desde 1824 hasta nuestros días, ha sido, entregar al pueblo como mano de obra esclava y consumidores sin derechos; y entregar los recursos naturales del país a la libre discreción de los voraces apetitos de las empresas extractivas, a cambio de que, una clase muy pequeña de criollos (hijos de extranjeros nacidos en el Anáhuac) se les den algunas monedas de plata, o se les haga socios prestanombres o se les de un puesto en estas empresas al final de su mandato gubernamental.

De esta manera, el pueblo y los recursos naturales de este país, están totalmente entregados a las mega empresas extranjeras y nacionales. Sean mineras, bancos, comunicaciones, alimentos, medicinas, etc. 

Casi todo lo que consumimos está manejado de manera abusiva y en medio de un pantano de corrupción e impunidad. 
De la misma manera, los recursos naturales de la nación están siendo entregados a estas empresas sin que medie condiciones éticas y morales, para que no se contamine o dañe el ambiente o la calidad de vida de las comunidades cercanas a las mega depredaciones, que realizan con toda impunidad estas empresas. 

El pueblo ha sido explotado sin piedad desde 1824, como trabajador y como consumidor, escamoteándole los justos derechos laborales y ofertándoles bienes y servicios de mala calidad y caros, sin posibilidad legal de reclamarle a las grandes empresas. Para el pueblo siempre ha sido “la ley de Herodes”.

Las empresas mineras, por ejemplo, se llevan del país toneladas de oro y plata entre otros muchos minerales, pagan el uno por ciento de sus ganancias de impuestos a la federación. 
No pagan impuestos municipales ni estatales, destruyen montañas, mantos friáticos, contaminan el agua, la tierra y la atmósfera, y cuando han terminado de saquear, se van dejando un paramo inservible para la vida y las actividades agropecuarias y forestales. 
Para hacer estos destrozos y crímenes, las elites de esta kakistocracia cleptómana que nos gobierna, modifican la Constitución, adecuan las leyes y reglamentos para que estas empresas puedan saquear y depredar “legalmente”, y reciben todo el apoyo necesario de la fuerza pública en contra de los ciudadanos afectados, reprimiendo sus protestas, para que puedan actuar impunemente.

Otro ejemplo sucede en el ámbito de las mega empresas que producen alimentos procesados, bebidas gaseosas y dulces. El pueblo indefenso, queda vulnerable a la voracidad y rapiña, tanto de las mega empresas como de la corrupta burocracia, que se convierte en defensora de los intereses de estas corporaciones, por lo cual está enfermo, intoxicado y se ha convertido en un adicto de estos productos. El cáncer, la diabetes,  la hipertensión, la obesidad y la desnutrición, se han convertido en una pandemia nacional.
Finalmente tenemos a la banca. Solamente existe un banco de capital local, todos los demás son foráneos. Mientras crecen al 25% anual, la economía nacional crece al 2.5% anual. Las comisiones y el pago de los servicios es el más caro del mundo. 

Es decir, la banca extranjera literalmente se comporta como una garrapata de la economía nacional. Y cuando un gobierno atenta contra los “sacrosantos intereses” de las corporaciones se le viene en contra “la economía mundial” y la multimedia internacional. 

Morena intentó reducir el costo de los servicios bancarios y “calló la bolsa de valores y el peso se depreció”. ¡El mensaje fue fulminante, “! ni lo intentes ¡”. Solo basta ver a Venezuela y a un gobierno que pretende luchar contra “las mega garrapatas trasnacionales”.

El PRIAM aliado con el PRD, se entregaron a los intereses de las mega empresas trasnacionales, el “Pacto por México y las reformas de Peña Nieto”, han sido la traición a la patria más vergonzosa de la historia moderna. Morena tiene un desafío inconmensurable. 

Cuenta con el apoyo y el mandato de 30 millones de ciudadanos que desean un cambio. No es exagerado suponer que el destino del país en el siglo XXI, está por definirse en los próximos seis años. Usted, amable lector, qué opina. 

Descolonizar es dignificar. 


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jueves, 26 de julio de 2018

RESTITUCIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA Y LA IDENTIDAD CULTURAL ANCESTRAL


Para gobernar a un pueblo dócil y sin dignidad, se requiere amputarle su memoria histórica y su identidad cultural ancestral, para dejarlo en calidad de zombi. 
Sin saber quién es él, cuál es su milenario origen, quienes fueron sus brillantes y sabios antepasados, cuáles sus admirables logros. 
Al quedar amnésico, no sabrá quién es él, en dónde está y menos le interesará saber a dónde desea ir. 
Frágil, inseguro y vulnerable, ese pueblo será apto para la injusticia, los despojos y la explotación.
La experiencia histórica nos dice que, en este país, todas las luchas armadas han sido para que unos les quiten el poder a otros, y todas las luchas políticas han sido para que todo siga igual. 
Lo único que puede cambiar el destino del pueblo es la educación. 
Pero una educación para la vida, una educación “propia-nuestra”, que permita a los seres humanos formarse en valores y principios, para encontrar el equilibrio existencial y la plenitud armónica, de manera personal, familiar y comunitaria.
Porque la educación que hoy se da en México, es de mala calidad y se enfoca a producir empleados y obreros, es decir, una educación para el trabajo, para que le sirva a las clases altas económicas a aumentar su riqueza, pagando una miseria.
Por estas razones, el magisterio consiente y crítico, tiene una alta responsabilidad histórica frente al pueblo. 
Es el aula, la escuela, la familia y la comunidad, el espacio en donde se deben sentar las bases de la descolonización intelectual, cultural y espiritual de este país. Se requiere “Educar para el futuro con la sabiduría del pasado”.
Lo que hoy es México, forma parte de una de las seis civilizaciones más antiguas y con origen autónomo de la humanidad. 
La Civilización Madre se llamó en lengua náhuatl, que era la lengua franca, Anáhuac. Su territorio comprendía, desde lo que hoy es el país de Nicaragua, que significa “hasta aquí el Anáhuac”, en el Sur; hasta el Norte de Estados Unidos, incluyendo las islas del Caribe.
Todas las Civilizaciones Madre de la humanidad, se han creado en base a un sistema muy complejo de conocimientos, que fueron creados por cada pueblo a lo largo de miles de años. 
No solo el conocimiento, sino fundamentalmente, la sabiduría en la aplicación de este conocimiento en su proceso histórico. 
Ejemplos vivos de esta sabiduría y conocimiento los tenemos en países como China o India, que, en la actualidad, producen un estilo de vida y valores de carácter ancestral y le dan una personalidad muy característica a cada país.
El logro más elevado e importante de nuestra civilización Madre, fue un conjunto de conocimientos e instituciones que iban dese lo más elemental, como es la alimentación, hasta lo más elevado que es la trascendencia de la existencia en el plano energético. 
Esta sabiduría fue conocida como Toltecáyotl, y fue creada a lo largo de miles de años por todos los pueblos del Anáhuac, lo que propició uno de los logros más significativos de nuestra civilización que es, “la unidad en la diversidad”, que nos ha dado, “un rostro propio y un corazón verdadero”. 
En efecto, todos los pueblos anahuacas comparten, -hasta nuestros días-, la misma “matriz filosófica cultural”, que les permite ser diferentes, unos de otros, pero al mismo tiempo, estar totalmente unidos en los valores esenciales. 
La Toltecáyotl permitió alcanzar grandes logros en lo que hoy llamamos, “las ciencias”, como las matemáticas, la astronomía, la física, la química, la ingeniería, pero también en la medicina, biología, la zootecnia. 
Grandes logros obtuvieron en la organización comunitaria, en done crearon la democracia participativa más antigua de la humanidad vigente hasta nuestros días.
Su tiempo histórico, desde la invención de la agricultura, hasta la invasión española fue de aproximadamente siete mil quinientos años. 

Los historiadores dividen esta vasta extensión de tiempo en tres etapas, a saber: Periodo Preclásico o formativo, representado por la llamada cultura olmeca. 
En este periodo se inventó la agricultura, el maíz, la milpa, se crearon las bases del conocimiento conocido como “la pirámide de desarrollo humano tolteca”, con sus cuatro sistemas: alimentación, salud, educación y organización. 
Sistemas que permitieron que, para el año 1500 aC., no solo apareciera, con todas sus características, la llamada cultura olmeca, sino que surgieran las bases culturales que están presentes intactas, en todas las culturas, hasta la llegada de los invasores, y que, de alguna manera, siguen presentes en nuestros días.
La recuperación de la memoria histórica e identidad cultural ancestral, es el objetivo fundamental para comenzar a crear un país descolonizado y con valores y principios ancestrales. 

Descolonizar es dignificar. 


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sábado, 21 de julio de 2018

¿QUIÉN ESTÁ DISPUESTO?


México fue creado en 1824 por un puñado de criollos y gachupines que, después de 11 años de guerra, deciden hacer las paces y crear su propio país. 
En estos 194 años, siempre un puñado de vivales se ha enriquecido explotando al pueblo y sus recursos naturales, en medio de la corrupción y la impunidad. 
Desde el inicio, el proyecto económico de esta élite, ha sido la entrega de la nación a los países y capitales extranjeros. 
Desde que se impuso el neoliberalismo económico, los dirigentes nacionales se han encargado de desmantelar al Estado mexicano. 
No solo entregando las empresas paraestatales, sino llegando a boicotear hasta la quiebra a las empresas que no podían entregar, especialmente las energéticas. 
En el regreso del PRI, después de la decena trágica del panismo, la clase política se desquició, destruyendo las instituciones del Estado a través de una voraz corrupción. 
Han robado literalmente absolutamente todo lo que han podido, sin mediar vergüenza, recato y pudor alguno. A plena luz del día, cambiando las leyes, aprovechándose de las instituciones, y usándolas para sus intereses personales. 
Hicieron TODO lo que les permitió su bajeza, irresponsabilidad y cinismo, en los tres poderes y en los tres niveles de gobierno. 
Creyeron que la impunidad los iba a proteger hasta el fin de su vida. 
Pensaron que el pueblo iba, mansamente, a aguantar y que, con una torta, un refresco y unas láminas, tendría su voto duro para seguir en la bacanal de corrupción. 
Pero el pueblo, harto de tanto abuso y depredación, decidió votar en contra de la corrupción, el abuso y la irresponsabilidad.
El nuevo gobierno anuncia 50 medidas para iniciar el camino de regreso al Estado de Derecho. De inmediato saltan los corruptos consuetudinarios. Los que han hecho del abuso y la ilegalidad, una forma de vida. 
Los que vivieron de los indebidos e inmorales privilegios expoliados del erario. No están dispuestos a que se toquen sus “sagrados privilegios”. 
Amenazan que robarán si se atreven a reducir sus ingresos y canonjías. Como hienas y chacales heridos, no están dispuestos a soltar su hueso. 
En medio del rechazo, molestia e indignación nacional, se defenderán “con la ley en la mano”, sus inmorales privilegios. 
Gente parásita que no podría, por su propia iniciativa, vivir con los ostentosos lujos y grandes derroches. 
Por ejemplo, un ministro que gana en un mes, lo que un trabajador tiene que pagar en 30 años, para tener una casa de interés social. 
Esto nos permite ver el tamaño de corrupción. En los poderes Judicial y Legislativo, la cleptocracia dará la batalla en contra del pueblo y el Estado, que ya les lanzó un “ya basta” contundente en las elecciones.
Este es el momento en que la patria fundada en 1824, necesita de las mejores personas. Se requiere gente dispuesta a SERVIR A LA PATRIA. Personas que estén dispuestas a sacrificar, no la vida, sino la fatua ilusión de tener una vida con lujos y privilegios indebidos. 
Funcionarios que funcionen con el elevado interés “del bien común”, que estén preocupados por la gente sin trabajo, sin servicios de salud; niños y jóvenes sin escuela, familias sin techo o sustento. 
El país necesita de gente que esté preocupada por servir a la gente. Por hacer de este país, un lugar seguro, digno y confiable. Gente que este dispuesta a servir a la patria, no servirse de ella.
La patria fundada en 1824 está amenazada en estos momentos. Lo que se ha perdido, -en esencia-, son los VALORES Y PRINCIPIOS. 
La patria siempre ha pertenecido y favorecido a unos cuantos. 
México siempre ha sido de los vencedores. 
Los vencidos siempre han perdido en estos 194 años. 
Pero…debemos de recordar que, en este país, también tenemos MATRIA. 
Es decir, la Cultura Madre, que desde hace diez mil años nos ha dado todo cuanto tenemos. 
Esa Madre que, aunque la despreciemos, la desvaloremos y la denigremos, nunca nos ha dejado y siempre ha estado ahí. 
Con su maíz, frijoles, calabazas, chile, nopales, la que nunca nos ha dejado solos. Plena de tradiciones, valores y principios cuajados de sabiduría perene.
Será que es el momento que los hijos de la Matria salven al país. Quién estará dispuesto al sacrificio de sus intereses personales, por el bien de México. 
Será que los nuevos funcionarios en verdad predicarán con el ejemplo. 
Será que el futuro presidente, no solo no robará, sino que, en verdad, no dejará que “su gente” cometa los mismos errores en el ejercicio del poder que los gobiernos anteriores. 
Quién estará dispuesto a llevar una ejemplar vida republicana en la función pública. Será este el principio del fin del “estado de corrupción”. Será que después de casi dos siglos, por fin llegará “un gobierno del pueblo y para el pueblo”.
Un país no lo cambia un hombre o un partido político. 
Será que, así como votó el pueblo, así apoyará las medidas anticorrupción, comenzando con la responsabilidad de ser un ciudadano escrupuloso en el cumplimiento de sus obligaciones, la ley y la norma. Este es el punto amable lector. 
Estará el pueblo verdaderamente harto de esta podredumbre, que impulsará la toma de conciencia ciudadana. 
Vivimos un momento histórico de la patria. 
No solo fue rechazar en las urnas la corrupción, ahora sigue lo más difícil, el rechazo de una inercia corrupta en la forma de vivir en sociedad. 
Ese es el verdadero desafío. 
¿QUIÉN ESTÁ DISPUESTO? 

Descolonizar es concientizar. 


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