viernes, 1 de noviembre de 2013

DEMASIADO LEJOS…




Las múltiples y complejas relaciones humanas, -todas-, están sustentadas en la CONFIANZA. 




Cuando ésta se pierde nada queda “de lo humano”, sea en una amistad, un matrimonio, el comercio o las relaciones diplomáticas, especialmente entre “aliados”.




La cloaca que ha destapado Edwrd Snowden y Bradley Manning, literalmente ha sido la apertura de “la caja de pandora”.




El Imperio no respeta nada en este mundo y gracias a la Ley Patriota y la Agencia de Seguridad Nacional creadas por los llamados “Atentados de las Torres Gemelas”.



E.U. en una supuesta defensa de su seguridad nacional, ha creado un monstro tecnológico de millones de oídos, ojos y cabezas electrónicas, que como “el gran hermano”, todo lo escuchan y todo lo ven en el mundo entero. Nadie se salva.




Pero la historia es mucho más antigua. En 1898 el imperio hizo explotar su acorazado Maine en la bahía de la Habana, para tener el pretexto de declararle la guerra a España y arrebatarle Cuba.




Hoy se sabe que en 1940, para cambiar la opinión pública estadounidense, que se oponía a la entrada a la II Guerra Mundial, el gobierno de Washington presionó con un embargo petrolero a Japón y debido a que había logrado descifrar los códigos secretos de la armada japonesa.



La Casa Blanca sabía con precisión la dimensión, el día y la hora del ataque a Pearl Harbor y lo único que hizo fue sacar a sus modernas naves y portaviones, y dejar a los acorazados obsoletos para que los japoneses los destruyeran y así justificar su entrada a la guerra. 



Debido al derrumbe del “comunismo” en 1991, E.U. se quedó sin “enemigo visible” y toda su poderosa y multimillonaria industria militar no tenía razón de ser, por lo que se tenía que crear un enemigo mundial. 




Así nació el concepto del “terrorismo”.




Al ciudadano común norteamericano le han hecho creer que “todo el mundo” envidia la democracia, la “libertad” y la riqueza de E.U.; y que por eso los odian, los envidian y los quieren destruir. 




Es sabido que existen investigaciones independientes muy serias, que afirman que el ataque a las Torres Gemelas fue un auto atentado, igual al del Mane o el de Pearl Harbor.




Y que pretende, no solo mantener a tambor batiente la economía guerrera del imperio, sino el control planetario en los planos políticos, económicos, militares, sociales y culturales.




Nuca antes de la historia de la humanidad un imperio había tenido “cuantitativa y cualitativamente” tanto poder como hoy lo tiene La Casa Blanca.




El verdadero problema es que no es “la democracia y las instituciones norteamericanas” las que tienen “el control pleno” de este super mega poder.



Como lo ha confesado el Presidente Barack Obama, que “hay cosa que ni yo conozco o controlo”.



O como dijo el Secretario de Estado, John Kerry, “El presidente y yo nos enteramos de algunas cosas, que en cierto modo ocurrieron por piloto automático, porque existen la tecnología y la capacidad”.




El Imperio ha ido muy lejos y tal vez ya excedió el espacio del posible “retorno”.



Han destruido la confianza en la política internacional y la diplomacia entre aliados y socios. Esto es lo más grave de todo. 



El “mundo libre” ha perdido los soportes y las estructuras de CONFIANZA que lo sostienen y contienen. 



Hemos llegado, -de golpe-, a la edad de las cavernas y el que sea el más violento y tenga el garrote más largo, será que imponga el nuevo “Estado de Derecho Internacional”. Más nada.





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sábado, 26 de octubre de 2013

LA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO Y LOS PADRES DE FAMILIA.

 
Los problemas generados por el abandono del pueblo por parte del Estado mexicano son cada día más graves. Más allá de la histórica explotación que ha sufrido a manos de los colonizadores españoles de 1521 a 1821,
 
y después, por los criollos de 1821 a la actualidad, que han entregado al pueblo a la voracidad desmedida de las empresas locales y extranjeras.
 

 
El solo diseño del modelo socioeconómico del país es ya una traición al pueblo. En efecto, el diseño del “México criollo para los criollos”, se basa en condenar al pueblo a un mísero salario mínimo, a un miserable “mercado interno” y a entregar los recursos naturales al capital para su depredación impune e irresponsable.
 
 
El “modelo mexicano” es de un país con una masa de trabajadores baratos y las arcas abiertas de los recursos naturales para que lleguen las empresas maquiladoras a esclavizar la mano de obra y a depredar las empresas extractoras la naturaleza, bajo el engaño de impulsar “el desarrollo” y crear empleos.
 
 
Un mercado interno muy limitado y empobrecido para generar la gran riqueza de unos cuantos en el comercio y maquila para las exportaciones.
 
 
Esto explica la injusta repartición de la riqueza en nuestro país. Son 53 millones de pobres y 2540 de super millonarios.


Pues bien, amable lector, el punto es la tragedia nacional que significa la diabetes para el pueblo. El incontrolable consumo de bebidas embotelladas y alimentos chatarra es solo la punta del iceberg.
 
 
En efecto, lo que estamos viendo es solo los efectos, pero no se habla de la causa. Tres empresas venden al año 12 mil millones de dólares de veneno: Coca cola, Pepsico y Bimbo.
 
 
El milenario pueblo de México en solo 30 años ha perdido la cultura culinaria y alimenticia de más de ocho mil años.
 
 
Los problemas de diabetes no son solo causados por el consumo, sino por la irresponsabilidad del Estado, por no cuidar la salud del pueblo y por permitir la pérdida de la identidad y la cultura.
 
 
Y por supuesto también, por los padres de familia que permiten y alientan el consumo de estos venenos en casa.


En Europa desde el final de la II Guerra no se permitió la entrada impune y brutal de las bebidas y comida chatarra, los gobiernos defendieron la salud y la cultura de sus pueblos.
 
 
Las dos grandes refresqueras están incrementando sus ventas en México porque en E.U. se están haciendo campañas para frenar el consumo de este veneno y las empresas no van a perder.


Hoy se sabe que en su día las trasnacionales del tabaco agregaban químicos a sus cigarros para provocar su adicción.
 
 
Lo hacen también las transnacionales de la comida y bebida chatarra.
 
 
Se venció a las tabacaleras pero las empresas refresqueras y de comida chatarra son, aparentemente, invencibles y “maicean” cínica y abiertamente a “nuestros representantes populares” en las dos Cámaras para boquear o minimizar las urgentes medidas para detener esta pandemia.


De modo que el otro factor de la desgracia nacional son todos y cada uno de los ciudadanos que, a pesar de saber que los refrescos y los alimentos chatarra son muy dañinos para la salud y la precaria economía familiar, los siguen consumiendo.
 
 
La crisis que estamos viviendo no es solo por incapacidad e irresponsabilidad del Estado, ni la “ignorancia” del pueblo, sino por la indolencia e irresponsabilidad existencial de cada uno de los adictos consumidores.
 
 
Como personas, como padres, como pueblo no deberíamos gastar un solo peso en esos venenos. No permitir que los niños cultiven la perversión de comer o beber veneno.
 
 
Imagine usted, esos 12 mil MD gastados por los mexicanos para enfermarse, invertidos en productos nutritivos como son los que nuestra civilización generó a lo largo de miles de años.
 
 
No solo mejoraría la salud nacional, sino la economía de los campesinos y nuestras propias familias.

 
Desde que la alimentación, la salud, la educación, la organización social, se han vuelto un próspero negocio de unos cuantos;
 
 
la mayoría del pueblo se ha vuelto anémico, obeso y diabético, ignorante y vulgar, grillero y corrupto.
 
 
Si el Estado mexicano no cuida, protege y educa al pueblo, por qué los padres de familia hacen lo mismo y permiten que sus hijos se envenenen diariamente.
 
 
No se necesitaría aumentar impuestos al veneno si la gente fuera responsable y consiente.
 
 
Pero las empresas transnacionales le apuestan al efecto “Laura de América”, es decir, al control y enajenamiento de las masas por medio de la TV y la radio para beneficio de las grandes empresas.
 
 
El interés privado sobre el bien común.
 
 
 

lunes, 21 de octubre de 2013

Queridos alumnos, padres y maestros de Xalapa: Ana Colchero




Que ganas de estar con ustedes hoy en el Sentón de lectura, en ese precioso Festival Cultural por la lucha magisterial, pero lo estoy porque su lucha es mía; su lucha es la de todos.




Gracias por ser nuestra vanguardia. Gracias por resistir, por aguantar el desgaste de meses en pie de lucha contra una reforma que es la muerte de la enseñanza pública gratuita en México, la muerte del derecho a la educación.




Ustedes han despertado a un pueblo semidormido. La justeza de sus demandas y la ignominia de ataque contra los maestros, los alumnos, los padres de familia, y en general contra la enseñanza pública, ha logrado que todo el México noble despierte.

 

Han demostrado, maestros, una entereza y una fuerza que nuestros enemigos no imaginaban. Ustedes, maestros nos han puesto el ejemplo y han construido el camino que seguiremos todos, pues el ataque a ustedes es contra todos los trabajadores, contra el pueblo.




El mundo entero tiene puestos sus ojos en ustedes. Aunque los medios de comunicación nacionales, es su gran mayoría mercenarios esclavos del gobierno y del gran capital que quiere convertir la enseñanza en una mercancía más, ataquen ferozmente al movimiento magisterial, el mundo los mexicanos dignos estamos con ustedes hombro con hombro. “No están solos” no es una frase, sino una energía que recorre México y el mundo.




Quiero que sepan que estamos muy conscientes del esfuerzo inmenso y los grandes sacrificios que están haciendo. Sé lo que es una huelga, un campamento, las resistencias en general; es una de las pruebas más con las que puede enfrentarse un ser humano. 




Qué ganas a veces de decir, “se acabó” qué ganas de irnos a casa con la familia, dejar de recibir humillaciones, dejar de sufrir por la falta de salario, Cuántas dudas: “¿y si al final de nada sirve?” 




Pues les digo una cosa, queridos maestros, “ya sirvió”, pase lo que pasé, lo que ustedes han logrado es enorme. Despertar al pueblo de México, poner en la mesa, en las calles, en las conciencias de todos, la semilla de la resistencia. 




A partir de la lucha magisterial, todos diremos como dicen los maestros: “No voy agachar la cabeza”; “Lucharé por mis derechos”; “Unido con mis compañeros diremos no”. Eso ya es haber ganado algo inmenso. ¡Gracias, maestros!




Cada insulto, cada golpe, cada revés es una muestra del miedo que nos tienen. Han dejado de ser condescendientes con nosotros, pues vieron que estamos por encima de ellos, que somos más fuertes. 




Si no nos darían una palmadita en el hombro y nos tirarían sus migajas. Pero nos pegan, nos insultan, nos persiguen, porque tienen miedo de nuestra fuerza, de nuestra convicción.




Tenemos la razón, sin lugar a dudas, sin matices, sin concesiones. La reforma educativa es el tiro de gracia de la enseñanza pública gratuita y de los derechos laborales de los docentes. Y eso es inadmisible, es imposible de aceptar. 




Se les pasó la mano y despertaron una fuerza descomunal que ya no pueden parar. Podrán golpearnos, encerrarnos, despedirnos, matarnos, pero no van a tener la razón.




La represión que se desencadenó con el movimiento magisterial, es señal de que la vanguardia que han construido, maestros, ya es imparable y la punta de lanza de todas las batallas por venir. Podrán tratar de acallarnos, pero ya es imparable.





Gracias, maestros queridos, gracias por si gigantesca fortaleza, por su claridad. Cada golpe, cada injusticia hacia ustedes nos vuelve más solidarios, nos acerca más a ustedes. Qué Ironía, cuánto más nos atacan, más fuertes nos hacen.




Desde fuera del territorio mexicano, les mando todo mi cariño, mi reconocimiento, solidaridad y sobre todo mi agradecimiento.




ANA COLCHERO
La Jornada Veracruz 15 octubre 2013