miércoles, 13 de mayo de 2009

EL CALMÉCAC Y QUETZALCÓATL.


La educación era una institución muy sólida en el periodo Clásico del Anáhuac. La educación “básica” que se daba en el telpochcalli y en el Ichpochcalli, era obligatoria y gratuita como se dijo, pero como en todas las sociedades, los individuos tienen diferentes capacidades, niveles de compromiso y actitud ante la vida. La primera institución educativa los recibía a los siete años, para salir de ella cuando se “formaban como ciudadanos”, entre los 18 y 20 años, incorporándose a la comunidad, generalmente a través de la formación de una familia.

Los varones que no se casaban podían ir a vivir a unas casas comunales para jóvenes o pasar a una institución que el Dr. Ángel María Garibay refiere como “institutos de especificación”, dependientes de los calpullis, como “escuelas de artes y oficios”, en dónde se les enseñaba y perfeccionaba como artífices del arte plumario, de la joyería, lapidaria, medicina, pintura, cerámica y diversas profesiones “técnicas” necesarias en la comunidad.

Las doncellas que terminaban sus estudios en el Ichpochcalli, regresaban a la casa paterna donde llevaban una vida consagrada a la familia, apoyando las responsabilidades de la parte materna. Eran muy cuidadas por todos los miembros de la familia y llevaban una vida virtuosa, preparándose en casa para el matrimonio y la vida familiar. Sin embargo, existían escuelas especiales para aquellas jóvenes que deseaban convertirse en sacerdotisas, parteras o casamenteras.
De modo que la siguiente institución en el Anáhuac, era reservada para un elite de muchachas y muchachos, que estaban dispuestos ha esforzarse y disciplinarse, aún más de lo común. Para estos jóvenes existía el calmécac, que literalmente significa “la casa de la medida”. Como se ha dicho, para la toltecáyotl o la sabiduría de los toltecas, el concepto del equilibrio era la base y sustento, la raíz de su pensamiento filosófico. En consecuencia, “el equilibrio” se logra a través de “la medida”.

El calmécac era una institución educativa de nivel superior, en la que se formaban los cuadros dirigentes de la sociedad. Recuérdese que estamos refiriéndonos al periodo Clásico (200 a.C a 850 d.C.), en el que no existían “los Señoríos”, ni las guerras y sacrificios humanos. En el periodo Postclásico (850 a 1521 d.C.), en específico, la sociedad imperialista guerrera de los mexicas, que hacía guerras y sacrificios humanos cobró fuerza a partir del año 1440 d.C. con la asunción al poder de Moctezuma Ilhuicamina. Tiempo en el que las antiguas instituciones educativas toltecas se convirtieron en la sociedad mexica en escuelas militares; el telpochcalli pasó a formar a la tropa y el calmécac, para formar a los oficiales. Pero esta “degradación” fue al final y por muy poco tiempo.

En el calmécac tolteca en cambio, se preparaban los que serían los dirigentes, administradores, sacerdotes y maestros. La instrucción era mucho más elevada y profunda. El sentido de responsabilidad histórica y social era exaltado en los alumnos, el camino era la enseñanza superior. Como todas las sociedades, en el Anáhuac se tenía un conocimiento filosófico y religioso, solo reservado a la elite dirigente. La religión se profundizaba hasta convertirse en teología, las matemáticas en geometría y cálculo, la astrología en astronomía, y así sucesivamente, en el campo del conocimiento. De modo que la metáfora educativa del Anáhuac, formar “rostros propios y corazones verdaderos”, cobraba genuino sentido y era la expresión de la aspiración suprema de la comunidad. El ideal supremo de la civilización del Anáhuac, era estudiado de manera profunda y secreta en el calmécac.
De modo que si el telpochcalli era más cercano a un internado de nuestros tiempos; el calmécac era muy parecido a un monasterio, donde se propiciaba el dominio de sí, por lo que la vida era de mayor auto disciplina y menor exigencia institucional. Los jóvenes que estudiaban en el calmécac, hombres y mujeres, tenían un compromiso consciente por decantarse y transformarse en lo mejor de sí mismos, para servir con mayor responsabilidad y eficacia a su comunidad y a la divinidad suprema.

El calmécac estaba consagrado a Quetzalcóatl, que filosóficamente simboliza la encarnación “del equilibrio”, entre el Espíritu representado en el quetzal, y la materia, en el cóatl o serpiente. Pero que en el aspecto histórico-religioso era el símbolo de la sabiduría y la educación. En efecto, Quetzalcóatl enseñó a los seres humanos del Quinto Sol el prodigio de las artes y las ciencias, por lo que era el símbolo de la deseada perfección humana.

A diferencia de los telpochcallis, que existían en cada calpulli, y en una población podían existir varios calpullis, en general, solo había un calmécac en cada población de dimensión mediana o grande, por lo que eran de tipo regional y se encontraban en el centro de la ciudad, al lado de los edificios gubernamentales. El grado requerido de estudios requería en consecuencia una planta docente de mucho mayor nivel profesional y de conocimiento específico.
Tomado del libro: PEDAGOGÍA TOLTECA filosofía d ela educación en el México antiguo.
www.toltecayotl.org sección Libros.

1 comentario:

CLASICKO dijo...

Y si no tienes ahora un Calmécac en donde enseñas a tus hijos la historia y las leyendas de tu pueblo?
Como aprenden a respetar a sus mayores?
En donde aprenden astronomía y como saben medir el tiempo?
Saben acaso, cuando Kukulkán bajará a bendecir su tierra?
Quien enseña la disciplina y los valores a sus hijos?
Les enseñan a no mentir acaso?
Y tus gobernantes,… saben gobernar?
En donde han aprendido a gobernar?
Si nadie enseña esto nunca, como puedes pedir que tus pueblos conozcan a sus Dioses, como pueden llamarlos si su mundo ya no es natural y está separado de sus Dioses, de su ilustre belleza de su magia y de su encanto.
Será necesario que aprendan que es la verdadera naturaleza, que conozcan y amen el canto de cenzontle pájaro de cuatrocientas voces, y aprendan todo esto nuevamente.