domingo, 19 de julio de 2015

ORIGEN FILOSÓFICO E HISTÓRICO DEL CERRO DEL FORTÍN

 
Los Valles de Oaxaca representan una de “las casas antiguas del ser humano en la Tierra”. Uno de los primeros lugares en el Cem Anáhuac en donde los Viejos Abuelos crearon el maíz, la milpa, la cuenta perfecta del tiempo, el cero matemático, las trepanaciones, el primer sistema de educación obligatorio, público y gratuito de la humanidad, entre muchas maravillas civilizatorias.
 
 
En la cosmovisión de los milenarios zapotecas, la Tierra es un ser vivo que posee, como los seres humanos, puntos energéticos de mayor importancia.
 
 
Los zapotecos del Valle descubrieron que las montañas tienen “conciencia de ser” y que poseen un mayor potencial energético en las salientes montañosas de una cordillera.
 
 
Como en el Valle de México, en el que se ubica el “Cerro del Tepeyac”, donde se veneraba a Tonantzin “nuestra Madre Querida”, protectora de los masehuales (el pueblo) y que más tarde se convirtió en La Virgen de Guadalupe.
 
 
En los Valles de Oaxaca existe la misma situación.
 
 
En lengua náhuatl, que fue la lengua franca del Cem Anáhuac, “Huayacac” nombra metafóricamente a través de “flor y canto”, el “cerro nariz de la sierra poblado de huajes”, toda vez que el cerro se desprende de la sierra y se adentra en el valle.
 
 
“Yaca” significa nariz,  es por esto que el Cerro del Fortín, “la nariz energética de la Sierra Norte”.
 
 
Es decir, el lugar de mayor potencial energético de la sierra que entra en contacto con los seres humanos. Por esta razón, al igual que el Cerro del Tepeyac, el Cerro del Fortín, es un lugar sagrado y de contacto entre lo humano y lo divino a través de la energía de La Madre Tierra.
 
 
Esta es la razón por la que, muchos siglos antes de que llegaran los mexicas, los pueblos del Valle de Oaxaca veneraban este cerro.
 
 
 
Dentro de la filosofía anahuaca, conocida como Toltecáyotl, cada pueblo tenía un cerro tutelar que los protegía, para el caso del Cerro del Fortín era doble su veneración, por ser “la nariz de la sierra” y por ser el lugar al culto milenario a Tepeílhuitl (Señor de la lluvia y las montañas), que se festejaba el decimotercer mes del calendario ritual.
 
 
El agua y las montañas están totalmente asociadas a las manifestaciones de lo inconmensurable, como lo llamaban nuestros antepasados, “Aquél por quien vivimos”.
 
 
Razón por la cual, en la parte más baja del Cerro del Fortín, existía un lugar sagrado muy venerado por todos los habitantes de los Valles.
 
 
 
Era una pequeña cueva que en su interior había una enorme roca de la cual manaba agua cristalina, que se usaba para el rito y para beber.
 
 
Los castellanos mandaron destruir el sagrado teocalli para construir una capilla de la Virgen de la Soledad, “causalmente” Patrona de la Ciudad.
 
 
Más tarde, en el Siglo XVII se construyó la Basílica que hoy conocemos, pero "curiosamente", se respetó la piedra sagrada que le da origen y ahora se encuentra en el costado derecho de la entrada principal.
 
 
Durante la Colonia y a través del sincretismo cultural, el pueblo indígena y mestizo mantuvo la tradición de “subir al cerro” a realizar una “agazapada visita al Señor Tepeíhuitl” a través de la Virgen del Monte Carmelo, para pedirle por su protección y el agua, para sus cosechas.
 
 
En el Siglo XIX y la primera parte del Siglo XX, la ancestral tradición anahuaca, se transformó en un día de campo con la familia, en dónde se iba a cortar azucenas, comer, escuchar música y bailar.
 
 
Más tarde de esta tradición surgió la fiesta que hoy conocemos como La Guelaguetza.
 
 
Por estas razones históricas, el Cerro del Fortín y la Basílica de la Soledad, forman una unidad cultural, de una enrome dimensión sagrada, que representa los cimientos más antiguos y profundos de la memoria histórica y la identidad cultural del pueblo oaxaqueño.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

5 comentarios:

gonzalo8783 dijo...

no "hay "comentarios..................solo tristeza................

gonzalo8783 dijo...

gracias por la informacion doctor...................

Anónimo dijo...

Muy bueno, gracias por ayudarnos a entender quiénes somos los oaxaqueños, gente como usted son luz. Gracias, muchas gracias.

Anónimo dijo...

Magistral profe Marín. Yo nací en la ciudad de Oaxaca y siempre supuse sin saber que nuestra devoción al Cerro del Fortín era muy antigua y venía desde lo más profundo. Muchas gracias hermano :.

Jose Marquez dijo...

RESPETABLE H.'. GUILLERMO, GRACIAS POR MOSTRARNOS LA COSMOGONÍA DEL SÍMBOLO DE LO QUE HOY ES LA CIUDAD PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD Y QUE CUANDO NIÑOS NOS INCULCARON SU CUIDADO Y VENERACIÓN.
* FELIZ MEMORIA DEL SEÑOR LIC. IGNACIO PORRAS QUIEN FUERA SECRETARIO DEL JUZGADO DE DISTRITO; POR LA DÉCADA DE LOS 40's NOS LLEVABA A INFANTES DE FAMILIAS DE SU AMISTAD, LOS DOMINGOS, A SEMBRAR PIES DE ÁRBOL Y LUEGO CADA OCHO DÍAS A REGARLOS CON UNA RUDIMENTARIA REGADERA DE HOJA DE LATA.
* EN SUS CONVERSACIONES, MIENTRAS HACÍAMOS LA LABOR,NOS INCULCABA QUE AHÍ ESTABA EL ALMA DE NUESTRA TIERRA QUE EN EL MES FLORIDO SE LLENABA DE AZUCENAS QUE SUBÍAMOS POR LAS TARDES A RECOLECTAR PENSANDO QUE EN SU PERFUME RECIBÍAMOS EL DON DE LA FELICIDAD Y POR ELLO OBSEQUIÁBAMOS PARA MOSTRAR AFECTO.
* POR ELLO ESTAMOS EMPEÑADOS EN EVITAR SU PROFANACIÓN EN ARAS DEL BURDO NEGOCIO DE LOS QUE DETENTAN EL PODER POLÍTICO.
* POR ELLO LO PROTEGIMOS INCLUYÉNDOLO EN EL CENTRO HISTÓRICO QUE DEFINIÓ EL PLAN PARCIAL DEL CENTRO HISTÓRICO Y SU REGLAMENTO APROBADOS POR EL CABILDO MUNICIPAL CIUDADANO 1996-98.
* LA TRADICIÓN ILUSTRA QUE SI LA MADRE TIERRA ES LACERADA EN SUS CENTROS CÓSMICOS LA REACCIÓN VIOLENTA NO SE HACE ESPERAR.
* CUANDO SE TRAZÓ LA CARRETERA PANAMERICANA EN ESE TRAMO EL SR. ING. NICOLAS GRIJALBA (QEPD)
QUE DESDE ENTONCES SE ARRAIGÓ A NUESTRA CIUDAD, NARRABA COMO SE CUIDO NO TOCAR LOS MANTOS ROCOSOS VOLCÁNICOS QUE CONFORMAN SU FORMA NATURAL. AL AMPLIAR LA CARRETERA EN EL 2006 ROTURARON LAS ROCAS DEL LADO PONIENTE Y LOS DESPRENDIMIENTOS DE TIERRA NO SE CONTROLAN.