domingo, 18 de febrero de 2018

CÁNCER

Cada cuatro horas muere un niño por cáncer. El país y el futuro están muriendo, tienen cáncer. Esto es producto del “modelo económico”, que conlleva: la contaminación, la reducción del Estado frente al Mercado, que la “economía” ha secuestrado a la política, la impunidad y la corrupción alentadas por las mega empresas que controlan al país, entre otras tantas cosas.
Las reformas del Presidente Peña Nieto, han sido, “la última estocada al becerro de oro”, que representa el pueblo y los recursos naturales de la nación.
La ideología criolla de las familias, que tienen el poder económico, y las que están, al servicio del capital trasnacional,
así como la clase política que se ahogó en su propia corrupción e impunidad, han destruido lo poco que quedaba del país que fundaron en 1824, “de ellos y solamente para ellos”.
Cuando un pueblo no conoce su verdadera historia, la repite una y otra vez.
Enrique Peña Nieto y la camarilla de colores que lo acompañó en la firma del Pacto por México, se han convertido en el Antonio López de Santa Anna y los traidores conservadores del Siglo XXI.
Ya no existe un “Estado de derecho”. Solo queda el despojo, de lo que fue siempre, un débil intento de crear una república democrática. 
El gran error histórico de los criollos y gachupines, cuando hicieron “las pases”, en 1821, y decidieron crear un país, es que excluyeron de él, AL PUEBLO QUE LE DA LA RAZÓN DE SER.
No puede existir un país sin un pueblo. Esta es la razón por la que nunca hemos podido ser “un país”. Esto es el fundamento de “México”.
Un país formado por un puñado de ilustres y ricos avecindados (pelando entre sí), y una inmensidad de personas nacidas de la milenaria civilización, excluidas, explotadas, despreciadas.
Un mar inmenso y diverso de pueblos huérfanos de dirección, seres humanos sin conciencia, sin dignidad.
Amnésicos, sin memoria histórica e identidad cultural ancestral.
“Mexicanos modernos", inconscientes, televisivos, vulgares, competitivos, consumistas, groseros, individualistas, vándalos, violentos, corruptos.
Así los quiere, así los necesita el sistema neocolonial criollo, para que las empresas trasnacionales productoras de comida, bebidas y dulces chatarra, tengan en México, las más altas ventas a nivel internacional.
Así los quieren las toxicas empresas mineras que contaminan y depredan sin piedad y sin nadie que los detenga, la geografía nacional. 
Así los necesitan las maquiladoras, enajenados y sumisos.
Sí, el cáncer se ha apoderado de los niños de este país. Pero a veces pienso que para que esto sucediera, otro tipo de cáncer, -mucho más maligno-, se ha apoderado de las mentes y de los corazones de muchas personas que,
teniendo la responsabilidad histórica, jurídica y moral, no solo, no lo han impedido, sino que, vergonzosamente, se han sumada a la jauría de hienas y chacales que se están comiendo vivo a este sufrido país.
Amable lector, en mucho, tenemos la responsabilidad los padres que dejamos a la libre demanda, el consumo de alimentos, dulces y bebidas chatarra de nuestros hijos.
Productos que están hechos básicamente con químicos.
Mucho tienen que ver las madres, que compran comida rápida y alimentos procesados, por ignorancia o comodidad.
Mucha responsabilidad tenemos los padres que permitimos que nuestros hijos, o nosotros mismos, veamos horas y horas de televisión.
Sabemos que el cáncer también entra por el cerebro.
Necesitamos cambiar esto en nuestras familias con la didáctica del ejemplo. Cero tolerancia al cáncer físico, mental y espiritual.
Este es el momento de volver a nuestra Cultura Madre para volver a la “comida de milpa” y a la educación tradicional en valores, como base de nuestra mesa y de nuestra casa.
Maíz, frijol, calabaza, nopales, chile, chapulines, etc. Más nutritivo, sin cáncer y más económico.
El futuro de la MATRIA, está en el conocimiento descolonizado de nuestro milenario pasado. 


Descolonizar es dignificar.



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