lunes, 2 de junio de 2014

LAS "CIUDADES PREHISPÁNICAS” 1/2




La “historia antigua” de nuestro milenario pueblo, -en general-, la han escrito los extranjeros. El primer “historiador”, fue nada menos que el conquistador Hernán Cortés, quien en la “historia oficial”, sus Cartas de Relación son tomadas como “fuentes históricas”, cuando sabemos que no fueron escritas con veracidad ni rigor histórico, fueron en cambio, un alegato leguleyo para justificar una de sus tantas traiciones.



Después de él, otros conquistadores, misioneros y hasta anahuacas conversos escribieron. Unos con el fin de enaltecer sus “proezas guerreras”, otros para “investigar” a los descubiertos y poder destruir mejor sus idolatrías, como así lo menciona en su obra Fray Bernardino de Sahagún, 



y otros más, para realzar sus antiguos linajes, como es el caso de Fernando Alva Ixtlilxóchitl. Pero todos y cada uno de ellos, escribieron desde la percepción europea. Juzgaron “al otro” sin conocerlo y denostaron su cultura sin entenderla. El objetivo de todos, -supervisado por la Santa Inquisición-, fue el de negar y destruir los valores y principios de la civilización del Cem Anáhuac para destruirla.



Los primeros tres siglos de Colonia (1521-1821), todo lo referente a la civilización invadida fue, para los gachupines, catalogado como “demoniaco, primitivo y de poca valía”, el patrimonio edificado sirvió, en el mejor de los casos, como piedras de cimiento para su palacios. 



En el segundo periodo neocolonial, de 1821 a la actualidad, los criollos mantuvieron menos estrictos los criterios de desprecio, especialmente por las visitas que hacían los saqueadores europeos disfrazados de arqueólogos, y en el siglo XX, por los arqueólogos/saqueadores estadounidenses. Para finales del siglo XX, lo que sobrevivió a la destrucción y al saqueo ha servido como “atractivo turístico”.



La tristemente famosa destrucción que se hizo de la Pirámide del Sol en Teotihuacán por el arqueólogo porfirista Leopoldo Batres de 1905 a 1910, para las fiestas del Centenario de la Independencia, es un ejemplo. O años antes, en Mitla, Oaxaca, el “famoso arqueólogo” mandó gravar en el mayor dintel de piedra del Salón de las Columnas una “leyenda conmemorativa a su exploración”. 



Actualmente los que dicen la primera y la última palabra en arqueología en México son los arqueólogos norteamericanos y sus ricas universidades que financian la mayor parte de las exploraciones, en donde, como materia decorativa, se incorporan algunos arqueólogos “nativos” que, por supuesto, ratifican y confirman las prejuiciadas tesis de  los extranjeros para ser tomados como sus pares, según nos dice el Dr. Rubén Bonifaz Nuño.




Injuriosamente, los estudiosos hablan todavía de culturas primitivas, de totemismo, de adoración de la lluvia, de ritos sangrientos, y centran su atención en la guerra florida y los llamados sacrificios humanos de los aztecas, a fin de intentar legitimar el desprecio que les justifica nuestra explotación.”  (Rubén Bonifaz Nuño. 1992)




De modo que en general, desde 1521 hasta nuestros días, la visión eurocéntrica de minusvalía y el reduccionismo de “la arqueología” a antiguas y primitivas culturas impide dimensionar y comprender a una de las seis civilizaciones más antiguas de la humanidad, con origen autónomo y la que alcanzó el más alto nivel de desarrollo humano para todos sus habitantes, por lo menos, diez siglos seguidos.



“De esta suerte, valiéndose de análogas complicidades, los eruditos estadounidenses han formado, respecto de la cultura olmeca, un sistema de mentidas conjeturas cuyo cuyas principales características son el desdén y la ignorancia." Rubén Bonifaz Nuño.




"Condenable es eso, pero no es, en mi opinión, lo peor; lo peor consiste en que los estudiosos mexicanos, voluntariamente sometidos a una perversa forma de colonización extranjera, se sujetan, por lo común, a las sistemáticas equivocaciones de los eruditos estadounidenses, y las repitan y las confirman como verdades, acaso con el deseo y la esperanza de que éstos los tengan por iguales suyos. De estos casos, por obvio principio de dignidad, no quiero ofrecer ningún ejemplo.”  (Rubén Bonifaz Nuño. 1995).
 

 
El punto está en que se les sigue estudiando a partir de la visión Occidental del siglo XVI, y no se ha querido ver y entender la grandeza de su esfuerzo civilizatorio, que nada tuvo que ver con guerras, comercio, fortalezas, palacios, etc. Y que por el contrario, fue tan elevada la percepción del ser humano, el planeta, el universo y la vida misma, que Occidente ahora mismo apenas empieza a intuir estos milenarios conocimientos que no solo estuvieron en el Anáhuac, sino en todos “las civilizaciones Madre” del planeta.



La “universalidad eurocéntrica” es que el “uni-verso” es uno solo y es justamente lo europeo/occidental, lo que no es como Europa, es solo “regional/primitivo/acientífico”. Lo que no se ajusta “al pensamiento europeo”, no es “pensamiento/filosofía/historia/ciencia”. 




Para esta visión limitada y racista no pueden existir el concepto de “pluri-versos”, es decir, otras formas de ver, sentir y entender el mundo y la vida.  Solo existe una ciencia, la europea apenas surgida en el siglo XVIII (para explotar y depredar), una filosofía nacida en la cultura grecolatina (donde el hombre europeo ha sido signado para conquistar al mundo), un modelo de desarrollo humano lineal y “permanentemente ascendente”, sustentado en el mundo material, la guerra, el comercio, la economía y el poder político (ONU, OTAN, OMC, E.U., U.E., etc.)




El británico Edward Burentt Tylor (1834-1917), planteo la existencia de tres estadios principales en el desarrollo cultural de los grupos humanos, enumerados de menor a mayor nivel de desarrollo: salvajismo (que viene de selva), barbarie (que viene de los que no hablan latín) y civilizados (los grecolatinos/judeoanglosajones).



De modo que “la historia de la humanidad” o sea, “de Europa”, se divide en: prehistoria, historia antigua, Edad Media, modernidad y ante el fracaso evidentes de los paradigmas de éste último periodo, ahora se habla de “postmodernidad”. La visión y el pensamiento eurocéntrico de algunos hombres de Inglaterra, Alemania, Francia, Italia y ahora E.U., se impone a todos los seres humanos pensantes de los países que están bajo su dominio cultural, económico y político.



Con toda esta “carga ideológica” se “investiga” el pasado ancestral de los pueblos y culturas de la Civilización del Cem Anáhuac. Lo que en el siglo XVI se escribió, se toma como “fuentes históricas”, verídicas e imparciales, y lo que “no está escrito”, no es válido en esta suerte de dominación cultural y “científica”, de modo que los Viejos Abuelos, hasta ahora, no tiene voz, “porque no escribieron”. El pasado “Prehispánico” está “escrito solo por el pensamiento hispánico en español e inglés.



El punto de esta reflexión son las llamadas “Ciudades Prehispánicas” o zonas arqueológicas, que son “investigadas” desde la perspectiva “eurocéntrica-universal”. Así, a las magnas construcciones que dejaron nuestros Viejos Abuelos, especialmente del periodo Clásico, se les llama “ciudades”, cuando un análisis crítico y con una mínima dosis descolonizada de “sentido común”, nos indican que no fueron “ciudades” como lo fueron Ur, Babilonia o Roma.




En efecto, la arqueología europea ha creado verdaderas estructuras de pensamiento inamovibles. Así que tratan de “ajustar”, a lo que ellos conocen y definen, todo lo que tratan de “conocer o investigar” del planeta. Un ejemplo es como el alemán Paul Kirchhoff (cofundador de la Escuela Nacional de Antropología e Historia e investigador de la UNAM), creó en 1943 el concepto de “Mesoamérica”, tomado del concepto de Mesopotamia, donde tiene una lógica, es decir, “entre dos ríos” (Tigris y Éufrates). Pero, “Mesoamérica” no tiene sentido, pero ahora el mundo académico lo ha hecho una realidad inobjetable, sin ejercer un “pensamiento crítico”.



Las construcciones que oficialmente se conocen como “Ciudades Prehispánicas”, salvo Cantona en Puebla en el periodo Clásico, no fueron ciudades. Nos referimos entre las más reconocidas a Teotihuacán, Monte Albán, Palenque, Chichen itza, Uxmal, Tajín, Xochicalco, etc. 



Tomando en cuenta que La Toltecáyotl es “el arte de vivir en equilibrio”, la relación entre los seres humanos y la naturaleza, en el periodo Clásico era de equilibrio y respeto.  Las “ciudades”, entendidas como grandes conglomerados humanos que se dedican a actividades industriales, comerciales, administrativas y de gobierno. 




En el periodo Clásico no existió la moneda y por tal, tampoco el comercio y menos las actividades industriales (con el sentido occidental). Las personas, las familias y las comunidades vivían bajo otra concepción del mundo y la vida. De modo que los significados y valores de los anahuacas en el periodo Clásico, nada tenían que ver con la de los romanos, griegos o fenicios, es decir, guerras, comercio, consumo, poder político. Continua  






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9 comentarios:

Mónica Elton B dijo...

Excelente ! Gracias por tus blog es muy interesante ademas de instructivo, un saludo M. Elton

Anónimo dijo...

Siempre había sentido, en el fondo de mi ser, que las cosas que dicen los libros y los guías de las zonas arqueológicas estaba muy distante de la verdad. Sus textos me inquietan Señor Marín, es algo nuevo para mí, aunque estudié en una respetable universidad pública, jamás nadie me había presentado nuestra historia y nuestra cultura como lo hace usted. Muchas gracias y sigua así, despertando, sembrando, alumbrando.
Hilda Pérez.

David Cruz Manzo dijo...

Mtro. Marín, que gusto leerle, muy interesante su artículo. Le mando un fuerte abrao

Anónimo dijo...

Las únicas CIUDADES del mundo en el Siglo XVI: Madrid, Barcelona, Burgos, Salamanca Sevilla, Córdoba... tacolandia-tenochtitlan era solo un sangriento y apestoso islote de emplumados caníbales. Tu Descubridor.

Anónimo dijo...

hay no manches gachupín alpargatero jajajaja :-)

Anónimo dijo...

Si Tu Descubridor, sólo existían ciudades de la península Ibérica, no había París, Roma, Constantinopla, Florencia, etc. Ahh y hablando de esas dos últimas ciudades tu ídolo español Bernal Díaz dijo: "No lo podíamos creer parecía cosa de sueño como el cuento de Amadis, ver cosas nunca oídas ni aún soñadas y eso que con nosotros venían soldados que habían estado en Constantinopla, en Florencia y en toda Italia y plazas y palacios tan bien acompasados con tanto orden y concierto los habíamos visto jamas. Que Toledo, Sevilla junto con Valladolid y Aragón podrían vivir arto más felices". Ahhh pero tienes retraso mental, tu seguirás en las mismas

Anónimo dijo...

Por favor "Descubridor" no incluyas a Barcelona en tu lista de ciudades. Como catalán me da vergüenza leer a alguien escribir semejante falta de consideración. La misma que nuestra nación, la capital de la cual incluiste en tu lista, lleva sufriendo a lo largo los últimos tres siglos por parte de una Castilla que como dijo Machado desprecia cuanto ignora. Viva el Anáhuac!

Anónimo dijo...

Catalán insumiso y revoltoso, Castilla la grande a fuerza de valor y sangre rescató a la península de los moros y con justicia llevó a los tribunales a los traidores catalanes que se aliaron a los franceses y los moros en contra de España. Nosotros hemos hecho a España y por nuestro esfuerzo conquistamos, cristianizamos y civilizamos a los pueblo paleolíticos de las Américas. Somos baluarte de la civilización europea y ustedes vergüenza de España. Traidores separatistas. También tu conquistador.

Anónimo dijo...

Jajaja que risa me da el llamado "Descubridor o "Conquistador" donde está España hoy? domina el mundo? Pero lo más importante quién eres? Cuáles son tus logros, me los puedes enseñar? mmm no creo que tengas nada, eres un Don nadie que para sentirse bien usa esos seudónimos, ni a tu vecino dominas jajaja, además creo que eres mexicano, se nota, y como te crees español y no mexicano tienes complejo de inferioridad. Seguro tus padres son primos y hermanos y por eso engendraron un retrasado mental igual que ellos.