lunes, 11 de enero de 2016

EL ESTADO ENCHUECADO


 
Desde 1821 la política de los criollos ha sido exponer al pueblo a la explotación laboral y a la depredación de los recursos naturales a través del capital extranjero y las empresas trasnacionales. (Coronación de Agustín de Iturbide).


Nada ha cambiado en dos siglos. Las reformas del siglo XIX, en esencia, son las mismas que las del XXI, solo que más voraces. Esto también, porque la voracidad y depredación del siglo XIX era mucho menor que la actual.

 
El “proyecto de país” nunca ha sido incluyente, democrático y nacionalista. Por el contrario, ha sido excluyente, colonial y racista. Se favorecen ciertas regiones de los estados, a determinadas ramas industriales, comerciales, de servicios y agropecuarias, a determinados grupos de poder económico y político, se excluyen a la gente con cultura y fenotipos anahuaca. Además del intento permanente y sistemático de desaparecer la milenaria civilización Madre.
 
 

El “país de los criollos y para los criollos” es únicamente para hacer dinero sin ninguna responsabilidad, humana, social, cultural e histórica. Si se tienen las “palancas” necesarias, las leyes, las instituciones y las autoridades pueden estar a disposición de sus intereses, por más oscuros que sean.


México es “un territorio de nadie” donde no hay compasión, donde todo se vende y se compra al mejor postor.
 
Sin embargo, tanto por el entorno global, donde nunca antes en la historia de la humanidad un puñado de personas y empresas ha tenido tanto poder, que han logrado privatizar en un mega “holding” a los gobiernos, las instituciones supranacionales, la banca mundial, el dinero, los medios masivos, las iglesias, el alimento, la salud, la educación y los partidos políticos. 
 

Y por otro lado, ha sido tanta la torpeza, la corrupción y el desamor al pueblo y a la nación por los grupos de poder, que han secuestrado el bien común más importante del pueblo: “su gobierno”. El gobierno se ha privatizado y se ha convertido en un instrumento para hacer dinero, no solo robando, sino vendiendo y comprando…negociando.
 
Estos dos funestos factores han consolidado el resquebrajamiento del Estado mexicano, hasta llevarlo a ser “un Estado fallido”. Por lo que en este país ya no existe “el Estado de derecho”, sino se sobrevive, primero con suerte y segundo, dependiendo del “poder” que se tenga. Es decir, vivimos en “la ley de la selva”, donde el más fuerte impone su ley y sus intereses en medio del caos.

 
Podríamos llegar a suponer que existen dos espacios de poder en “el país de los criollos para los criollos”. El del crimen organizado y el crimen “desorganizado”. El primero se subdivide a su vez en tres subgrupos: el grupo que temporalmente se ha apropiado de las instituciones (los políticos), y el grupo que tiene el poder económico (iniciativa privada) y el grupo que se dedica a los “negocios ilícitos”, pero con algún orden y una mínima “ética” o tradición.


El segundo grupo, el del “crimen desorganizado”, es el que se ha proliferado en los últimos años y como una “metástasis”, se ha infiltrado de manera exponencial en el tejido social.

Esta “economía informal del crimen” actúa desorganizadamente y ha surgido producto de la crisis en los grupos “organizados”. Es decir, un país en una crisis económica endémica producto de empresarios y políticos corruptos e irresponsables.

 
Con un sistema alimentario dependiente a las empresas trasnacionales que han ordenado la destrucción de la producción de alimento por parte de los campesinos.


Con un sistema de salud destruido apropósito por las industrias farmacéuticas.


Con un sistema educativo diseñado para formar ciudadanos ignorantes e inconscientes que alimenten al sistema.


Con la corrupción total del sistema político.
 

La “cadena de transmisión social”, que fue la educación académica, hoy no solo está parada, sino que va en reversa. Hay decenas de miles de jóvenes con licenciaturas, maestrías y doctorados sin empleo.
 
 
El comercio informal está sobre saturado y el “pago de piso” es muy alto, ya no hay espacios ni clientes y las personas no tienen dinero.


Todo esto produce gente desesperada y desquiciada, sin esperanzas y sin oportunidades, que toman por desesperación por su propia mano la delincuencia y el crimen, como una forma de sobrevivir, en un sistema que los excluye sin piedad.

 
Son tantos y tan pequeños, que no se pueden “controlar” y además, no hay voluntad política, ni mucho menos el interés para hacerlo.
 

Sin valores, sin educación académica o con ella, con mucha frustración personal y resentimiento social, esta gente roba y secuestra con saña desalmada y sin compasión.

 
Este “negocio informal” del crimen, es lo que ha creado la irresponsabilidad de los grandes y corruptos empresarios, y sus achichincles, la clase política.
 

El desamor a “sus compatriotas”, el desprecio a la vida y a la cultura, la irresponsabilidad social e histórica es lo que ha producido esta enorme desgracia en la que hoy vivimos TODOS.
 

2 comentarios:

Joshua Beta Cihuaoquichtzin dijo...

1000 elefantes/se columpiaban/sobre la tela de una araña. Como veían/que resistía/a la araña se la echaron... Para hacer telas desechables porque no vendían... :P

Es cierto. Este país se echó a perder el día en que los españoles pusieron sus cochinas patas en territorio nacional, pero... ¿Qué podemos hacer? Cuando uno le dice a la gente que es ignorante y que debería instruirse mejor por cuenta propia, se ofende (porque el burro quiere seguir siendo burro). Cuando uno le dice a la gente que deje atrás sus bárbaras vulgaridades y vea la forma de hacerse de una cultura, considerando los hechos de sus ancestros, se ofende (porque al indio no le gusta ser indio, porque quiere ser güerito, ser gringo). Cuando uno le dice a un campesino que las semillitas de siempre y los animalitos de siempre ya no dejan ganancias y que mejor considere sembrar otro tipo de cosas y criar otro tipo de animales, se rehúsa (mucha gente podría hacerse rica sembrando maderables o criando peces, pero prefiere sembrar maíz y frijoles que ya nadie come, y carnes difíciles de producir debido a la cantidad de recursos que se usan). Cuando uno le dice a un doctor que a uno lo atiendan por piedad, por el juramento que hicieron, se ofende (porque el listo, por culpa de todo lo que tuvo que enfrentar en una escuela gracias a los corruptos maestros y demás amargados, ahora quiere ser rico y tener el poder de desquitarse de todo lo que tuvo que pasar). :(

Los narcos son narcos porque existen gentes que necesitan las drogas para "vivir", porque sus realidades de una u otra forma no les gustan (hasta "El Chapo" lo sabe). Los políticos lo son porque existen gentes que son demasiado flojas, ignorantes o indiferentes como para valerse por sí mismas, porque no les gusta ni trabajar ni estudiar. Los altos empresarios lo son porque, a pesar de ser malvados y avorazados, tienen lo que los demás no tienen: Libre iniciativa, creatividad, originalidad y diligencia. A la gente se le enseña a depender, no a ser independiente. Si el mexicano tuviera iniciativa y dejara de ser tan egoísta, el país ya sería de Primer Mundo...xD

México es corrupto por necesidad, no por placer. Desde el paisano que le aparta lugar a 20 o 30 gentes en un centro de salud sólo por unas firmas, para seguir recibiendo limosna del gobierno o el maestro que va a marchar sólo para poder pedir dinero prestado y gastarlo en tonterías, hasta el presidente gay y enfermo gravemente que se casó con una actriz influyente sólo para poder gobernar o el narco que lo es porque notó cierta debilidad en ciertas gentes, y decidió explotar dicha debilidad, misma que le favoreció...xD

El cambio está en todos. El cambio está en uno. Si cada quién viera la forma de dejar de ser menso, de dejar de ser un mexicano más, todo sería muy diferente...xD

Anónimo dijo...

La verdad duele, el engaño adormece. Doloroso y verdadero el texto. Cuanto tendremos que sufrir para que sea más grande el dolor que el adormecimiento. Cuando veo en las noticas a padres desesperados buscando a sus hijos, entiendo la desesperación, el dolor y la frustración de vivir en un sistema que no nos escucha, no nos protege y no le interesamos. Hoy son ellos, pero mañana puedo ser yo.