lunes, 3 de octubre de 2011

TERRORISMO RELIGIOSO EUROPEO EN EL ANÁHUAC



Una pregunta básica, no hecha por los investigadores al servicio del Estado criollo, es la relativa a la razón por la cual los pueblos anahuacas abandonaron su milenaria religión que era endógena y autónoma. Es decir, a diferencia de los españoles, que traían una religión que tenía su origen en otra cultura, como es la judía, dependiendo del Estado Vaticano y que apenas contaba con mil quinientos años, sufriendo grandes transformaciones y deformaciones para poder adaptarse a los diferentes pueblos, religiones y culturas europeas, los anahuacas tenían una religión de por lo menos de tres mil años, nacida y desarrollada de manera autónoma por todos los pueblos y culturas, desde los olmecas hasta los mexicas.



En general podemos decir que en el Cem Anáhuac se tenía una sola religión con muchas variantes en tiempo y espacio, pero todas, venían de un misma raíz filosófica. Por ejemplo, Quetzalcóatl, eje y fundamento de la religión del Cem Anáhuac, se aprecia en Chalcatzingo (1500 a.C.) con los olmecas en el periodo Preclásico, sigue presente siglos después en el periodo Clásico en Teotihuacán con los toltecas y se mantiene en el periodo Postclásico con los mexicas en Tenochtitlán, por lo menos tres milenios de continuidad.



La figura religiosa del mal llamado “dios de la lluvia”, que para los anahuacas era el símbolo de la energía luminosa, en todas las culturas y en todos los periodos, tenía una misma similitud. Iconográficamente se representaba con unas anteojeras y una lengua de serpiente. Los anahuacas nahuas le llamaron Tláloc en lengua náhuatl, los anahuacas mayas le llamaron Chac en lengua maya y los anahuacas zapotecos le llamaron Cosijo en su lengua. Pero en todos los casos se referían al mismo concepto filosófico-religioso. Lo que demuestra la permanencia por milenios de las bases de una sola concepción religiosa filosófica en lo esencial en todo el Cem Anáhuac.






Otro punto importante que debe tomarse en cuenta para tratar de entender este fenómeno, es que los pueblos y culturas anahuacas eran total y absolutamente de carácter religioso-espiritual. Todo lo que hacían en el mundo cotidiano, productivo, educativo, artístico, gubernamental, etc., estaba totalmente vinculado con su religión y su espiritualidad. En los planos, personales, familiares, comunitarios y de Estado, la visión del mundo y la vida eran absolutamente religioso-espiritual. Podríamos afirmar que el espacio del mundo sagrado era mucho mayor que el del mundo profano en la civilización del Cem Anáhuac.




En la historia de la humanidad se puede observar que los pueblos pueden llegar a cambiar, con “relativa facilidad”, sus sistemas de organización, producción, estético, de valores y normas sociales, pero en el caso del cambio de religión, especialmente en los pueblos de culturas ancestrales, es muy difícil y cuando se da, es en medio de terribles luchas y conflictos sociales. La imposición del Islam en Medio Oriente y el Norte de África y las luchas entre católicos y protestantes en Europa son un buen ejemplo.





Sin embargo, en el Anáhuac los historiadores hispanos e hispanófilos de ayer y de hoy, nos presentan el cambio de la religión anahuaca por la judeocristiana, como “una mejora” asimilada pacíficamente y por convencimiento. Todo debido a dos cosas: La supuesta supremacía de la religión católica sobre la “idolatría demoniaca y antropófaga de los invadidos-vencidos, y la santidad, humanismo, dulzura y paciencia de, primero los misioneros y después los sacerdotes católicos. Totalmente falso.



La colonizada sociedad mexicana, que le han amputado brutalmente su memoria histórica, ve en general con indiferencia “su historia” (1810-2011), y en el caso específico de la historia antigua y colonial, existe una ignorancia casi total (6000. A.C.-1810). Sumado a esta “desmemorización- colectiva-institucionalizada”, el discurso hispanista de la parcial “Historia Oficial” desde los libros de texto hasta los “investigadores corporativos”, Clio, Televisa, etc., nos presentan el holocausto de la invasión y destrucción de la Civilización del Anáhuac como una obra humanista y civilizatoria que benefició a los aborígenes.



Pero una mente crítica y descolonizada se pregunta, cómo fue posible que los europeos hayan logrado “convertir” a un pueblo que fundamentó su historia, cultura y razón de ser, justamente en su milenaria religión. Esta conversión fue verdadera y desapreció totalmente la ancestral religión, o en estos cinco siglos se ha dado a medias y todavía se mantiene.



La primera pregunta se puede responder descolonizadamente de manera sencilla y directa. La corona española implementó un brutal y desmedido régimen de terror en contra de los anahuacas, a través de todos los medios posibles: legales e ilegales, morales e inmorales, religiosos y gubernamentales, privados e institucionales. En el Anáhuac desde 1519 se institucionalizó un régimen de terror en contra de los anahuacas que profesaran su milenaria religión. Todo estaba permitido y a todo español tenía la potestad de hacer lo que fuera por combatir y erradicar el “imperio de Satanás” de las nuevas tierras arrebatadas. No solo fue la Santa Inquisición, la corona española, el clero común, sino cualquier español tenía el derecho y la obligación de luchar en contra de “Satanás y sus demonios”, entendido, no solo como la religión de los vencidos, sino con su forma de vivir, ser, ver y entender el mundo y la vida, porque su nueva realidad era la servidumbre más abyecta en todas sus formas hasta llegar a la esclavitud, especialmente en las minas.




La segunda pregunta es más difícil de “comprobar”, pero es más que evidente que en general, el pueblo ahora llamado “mexicano”, especialmente el que está más cercano a la raíz civilizatoria del Anáhuac, es heredero de una cultura de resistencia cinco centenaria y que su “práctica religiosa”, está conformada por un profundo sincretismo religioso-cultural y que, de alguna manera, siguen presentes muchas prácticas y advocaciones de la religión ancestral. Comenzando con “Guadalupe-Tonatzín” base y sustento de un pueblo que hoy se asume “guadalupano”, antes que católico apostólico y romano.




La historia hispanista y los historiadores hispanófilos siempre trataron y siguen tratando de presentar la conquista y la Colonia como una magna obra civilizatoria y humanista, minimizando y justificando los crímenes de lesa humanidad de ésta barbarie. Tanto colonizadores, como misioneros e indígenas conversos, no describieron con veracidad el régimen de terror que se les impuso a los anahuacas para tratar de erradicar su religión, que era su propia forma de vida. Y en el presente, los historiadores corporativos al sistema neocolonial, evitan tocar este tema. Sin embargo, encontramos libros como “INQUISICIÓN Y ARQITECTURA – La evangelización y el ex-obispado de Oaxaca” de Víctor Jiménez Muñoz y Rogelio González Medina, en el cual presentan con rigor académico el verdadero régimen de terror impuesto por la iglesia, las autoridades virreinales y los españoles en general durante la Colonia, especialmente en Oaxaca.





“Puesto que estamos frente al genocidio americano, los intentos de negar cualquier responsabilidad de la Inquisición española en el mismo no son sino previsibles, aunque nunca podrían compartirse sin violentar la inteligencia que se debe poner al analizar los numerosos documentos que hablan de esa responsabilidad. Algunas veces por vanidad, otras por disputas intergremiales, los inquisidores no podían evitar exhibir su celo de manera tan explícita que solo un cínico puede negar las evidencias. Relatos de las hazañas de los frailes que aterrorizaban a los mexicanos con espectaculares autos de fe, manuales de inquisidores que recomiendan no excluir a los nativos de las prácticas de la Inquisición, denuncias por invadir las aéreas de competencias del llamado Santo Oficio, correspondencia privada: todo esto ha llegado hasta nuestros. Para mayor infortunio de quienes no descansan limpiando la imagen de la Inquisición, ésta no siempre tenía el interés de negar la responsabilidad de la Iglesia en la política de terror, como ya hemos apuntado, siendo lo contrario.” (p. 56)





Lo que cotidianamente sucedió en el extenso territorio del Virreinato a lo largo de trescientos años no se puede concebir. Un pueblo indefenso, aferrado a lo único que tenían aparte de la vida -su religión-, a manos de fanáticos torturadores, con leyes, autoridades e instituciones que fueron diseñadas, no para su desarrollo y bienestar, sino todo lo contrario. Las leyes, autoridades e instituciones coloniales fueron diseñadas para someter, explotar y nulificar al pueblo invadido.



 
“Además, aunque tampoco debía, El Santo Oficio mismo continuó persiguiendo nativos. Hubo pleitos entre todas estas fracciones inquisitoriales por el “derecho” de perseguir, torturar, y ejecutar a los nativos mexicanos, y no era ninguna excepción que excedieran sus límites jurisdiccionales, de lo que también veremos ejemplos.” (p.58)


 


El régimen de terror implantado con toda impunidad en el Anáhuac, que no solo implicaba el ajusticiamiento público por cremación en los llamados, con eufemismo, “autos de fe”, sino el permanente amedrentamiento de “denuncias”, investigaciones, torturas, cateos, robos y procesos que implicaban además, la humillación pública, el abuso, la violencia judicial que se mantiene hasta nuestros días como práctica cotidiana en la “impartición de justicia”. El objetivo era crear el terror de los anahuacas, no solo para que dejaran de practicar su ancestral religión, sino el de ser evidenciados como miembros de una cultura que estaba prohibida. Este efecto llega hasta nuestros días cuando algunos indígenas y mestizos tratan a toda costa de dejar de ser lo que son, para incorporase torpemente a la sociedad dominante. Dejan de hablar su lengua, de usar sus prendas, se blanquean la piel y se tiñen el cabello. Fray Francisco de Burgoa (1606-1681) el historiador colonial de Oaxaca habla de “la domesticación” de los nativos.


 


“Burgoa dejó para la posteridad las terribles descripciones del exterminio de la población oaxaqueña a causa de la despiadada destrucción de sus ciudades y pueblos como parte de la política de las ´congregaciones´ en Oaxaca, verdadero genocidio en el que el clero tuvo una responsabilidad directa bajo la justificación de la ´evangelización´ (sin excluir los intereses económicos de todos los pobladores y explotadores españoles). Es notable que Burgoa combata la idea las epidemias habrían sido la causa de la catástrofe demográfica de Oaxaca, para atribuir ésta a la política de las congregaciones (a la que llama ´la mayor epidemia´) y la minería, que también veremos aquí:” (p.116)




En la Historia Oficial criolla de México, no se habla de las atrocidades y crímenes de lesa humanidad que realizaron sistemáticamente los españoles y sus instituciones coloniales. Por el contrario, se exalta la “mansedumbre” del aborigen que en un estado salvaje se deslumbró con la “verdadera religión” y la “cultura superior” de los españoles. Se describen a los piadosos misioneros, frailes y sacerdotes que “domesticaron” a estos salvajes enseñándoles no solo la palabra del Dios verdadero, sino a vestir, hablar, trabajar y tener conductas sociales, familiares y personales de “gente de razón”. Famosas son las historias de “todo lo que estos santos hombres les enseñaron a los nativos”. Cuando se habla del periodo colonial se mencionan con orgullo los templos y conventos, las ciudades coloniales, las minas, como una proeza hispánica y pocos recaen en que quienes hicieron esos maravillosos edificios, templos y casas, y quienes extrajeron de las minas los miles de toneladas de metales precisos fueron los anahuacas a un precio enorme que los llevó casi a la extinción.




“Los oaxaqueños mismos intentaron su propia defensa y quedan testimonios de ello en el Archivo General de la Nación, como algunos documentos relativos a la solicitud de que fueran contenidas las exigencias de los mineros, limitando en Huautla el número de pobladores que debían ser llevados a las minas, o para que pudieran cambiar en Tlacochahuaya el tipo de servicios a que estaban obligados, o para defender en Chichicapa (caso que acabamos de ver a través de Burgoa) de los abusos de los mineros y para ser excluidos del repartimiento por el descenso de la población. Pero igualmente existen las solicitudes de los mineros, como en Titicuipac, para que se puedan llevar a las minas a los habitantes de Mitla, Tlacolula, Teotitlán, Tlalixtac, Tlahuiyaya (¿Tlacochahuaya?), Ayotepec, Teozopotlán, Cuilapan y Ocotlán.” (p.124)




Como se ve, en principio el terror se imponía por la búsqueda de erradicar las “idolatrías satánicas de los naturales”, pero venía con ella, el afán de la explotación hasta la extinción de la gente y la depredación sin medida de sus recursos naturales. Pero en conjunto el meta objetivo del régimen de terror era el exterminio de la civilización del Anáhuac. En efecto, el Sistema Colonial pretendió crear “La Nueva España”, y por supuesto que en “ese proyecto” no estaban considerados los anahuacas y mucho menos su cultura ancestral.




“>Betanzos no solo se opuso a la educación de los indios; por lo visto, creía que estaban condenados a la extinción. En carta fechada el 11 de septiembre de 1545, propuso, después de una experiencia de casi treinta años entre los indios, que todas las leyes promulgadas en el supuesto de que los indios seguirían existiendo “eran peligrosas, equivocadas y destructoras de todo el bien de la república”, y resultaban sabias y buenas si se promulgaban bajo la suposición de que los indios deberían desaparecer en muy poco tiempo.<” (p.143)



Y en el Estado criollo neocolonial llamado México, se ha mantenido la misma dinámica. Desde 1521 hasta nuestros días, por diferentes medios, violentos o subliminales, institucionales o privados, legales o ilegales, religiosos o profanos, se ha tratado de erradicar la Civilización del Anáhuac al amputarle al pueblo invadido: la memoria histórica, sus lenguas originarias, sus conocimientos ancestrales, sus espacios físicos y sagrados, y el fundamento de su existencia, la espiritualidad. Al perder estos cinco Elementos Culturales el pueblo se vuelve amnésico, manso, indiferente y se puede hacer con él, lo que se quiera. Solo así se explica las atrocidades cometidas en estos cinco siglos en el Anáhuac.




“Burgo se refirió, y lo hemos citado, a la nostalgia por sus propios Dioses que expresaban los zapotecos de Nexapa al comprobar la indiferencia del Dios de los españoles frente a las crueldades que debía padecer, y asombra que a pesar de una persecución religiosa tan encarnizada todavía a finales del siglo XVII el calificador del Santo Oficio de la Inquisición y obispo de Oaxaca Isidro Sariñana considerase necesario edificar, como hemos visto, una cárcel para sacerdotes no católicos en Oaxaca, con una clara idea de la importancia, para la implantación del régimen colonial, de suprimir todo rastro de la cultura de los pueblos sometidos, operación tan cruel y devastadora como el genocidio mismo que significaron las congregaciones y los trabajos forzados en las encomiendas, los repartimientos y las minas. Sariñana usa la expresión `borrar la memoria `como objetivo central de la operación de aniquilamiento cultural de los oaxaqueños.” (p.134)




Ante las pruebas contundentes que nos presentan Víctor Jiménez Muñoz y Rogelio González Medina en su investigación sobre la evangelización en la Nueva España, no podemos más que dimensionar el holocausto humano y cultural que representó la maquinaria colonial para extirpar, no solo la religión, lo cual con la obra “INQUISICIÓN Y ARQITECTURA – La evangelización y el ex-obispado de Oaxaca”, queda perfectamente claro, sino que entiende que el pretexto fue la religión y el objetivo real es y ha sido la perdida de la memoria histórica a partir del TERROR. En efecto, la política hacia los pueblos y culturas anahuacas es y ha sido la pedagogía del TERROR.



 

La forma en que lograron hacer las transformaciones culturales y religiosas en los pueblos y culturas anahuacas ha sido a través de un sistemático y permanente terrorismo de Estado, tanto de los gobiernos coloniales como los neocoloniales en estos casi cinco siglos. Sea a través de los autos de fe, las matanzas, la esterilización, la violencia policiaca, militar y paramilitar o la indiferencia gubernamental, que alienta y protege el abuso, la explotación y depredación de las comunidades y sus recursos naturales.


 


Y sin embargo, pese a esta inimaginable brutalidad, sigue viva la raíz filosófica cultural de la Toltecáyotl en la mayor parte de los habitantes de este país, de manera consciente o en el “banco genético de información cultural; ya sean anahuacas autóctonos, anahuacas mestizos y hasta los mismos anahuacas europeos que, después de vivir años en medio de esta civilización se han visto “transformados” por la fuerza de sus culturas.




La pérdida de la religión ancestral del Anáhuac en los actuales “mexicanos”, no necesariamente significa su total destrucción y definitiva desaparición. Se ve en el sincretismo religioso y se siente en sus tradiciones, fiestas, usos y costumbres, la raíz esencial de la espiritualidad primigenia. De la misma forma la “mexicanización” de los anahuacas y la supuesta modernización se percibe apenas como un leve barniz superficial. A pesar de los pesares el terrorismo religioso y cultural impuesto por los colonizadores fracasó por la fuerza y vitalidad de la civilización ancestral.







                            San Jerónimo Yahuiche.

                          29 de septiembre de 2011.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo menos que podemos hacer... es agradecer y honrar a tantos ancestros nuestros que han mantenido viva la brasa de este tesoro invaluable... luz en la oscuridad de estos tiempos... esperanza que como manantial se ofrece y se entrega para el renacer de nuestros corazones.
Ayer les tocó a ellos...
Hoy nos toca a nosotros. Corazones mestizos, necesitados de reconocer y reconciliarnos tanto con estos abuelos nuestros, como con aquellos abuelos europeos (que tal vez por ignorancia) violentaron y agredieron tanto a sus propios hermanos (los de acá).

Y de ahí venimos, de ese caos.
Muchas gracias por su ofrenda de vida


Julio

Anónimo dijo...

Uno de los peligros de la Internet es que en ella corran por el mundo estas blasfemias y mentiras sobre Nuestra Santa Madre Iglesia Católica y sus mártires y héroes que con sacrificio y a veces con su vida misma hicieron la Conquista Religiosa para sacar a los indios de sus supersticiones, hechicerías y carnicerías.
Este país es Católico Apostólico y Romano, y tanto los ataques de ayer como los de hoy, su inmaculada y santa tarea se mantiene en la palabra del Señor.
¡Viva México, Viva Cristo Rey!
El Vigilante de la Fe.

Consejo Mazahua Región Almoloya de Juárez dijo...

Son respetables todas las opiniones, sin embargo es necesario ver la realidad en toda su dimensión, no hay que quedarnos solo con la "fe", hay que ir más allá, ...¡Viva Cristo Rey!???_ Hay que leer un poco para saber de dónde viene la ideología de Cristo rey! ... justamente de los que hablas, de "supersticiones" que ha adoptado la iglesia católica apostólica romana desde los tiempos de su fundación hasta el día de hoy, todos los ídolos y las fiestas con las que se ha enriquecido... que para los primeros "cristianos" serían pecados absolutos que merecen el infierno de Dante... es decir, la ideología Judeocristiana occidental, no es más que una recopilación de "valores" de diversas culturas ancestrales de accidente, -perdón- de occidente, es decir ese "cristas rey", -marca registrada del vaticano- no es más que una figura de un antiguo personaje que vivió en Grecia, antes que ese Cristo mismo, solo que a algunos les convino empatar esta historia de vida, con la de el elegido de dios, del linaje que viene de David y que reencarna en el "verbo".. Otra ideología de la filosofía griega, desarrollada antes de la idea de Cristo el verbo.. etc... Infórmense joven... porque si no... México, no es católico… México es su cultura ancestral arraigada en las fronteras del tiempo, con cicatrices que aun no sanan, pero ahí vamos caminando de regreso al camino del Mictlan... Hooooooooooooo! Mexicah Tiahui!!!!
“Somos plumas de quetzal arrancadas de la piel”

Anónimo dijo...

Saludos Temachtiani. Guillermo Marin, he estado muy al tanto de sus ensayos que ponen el dedo en la llaga de la realidad que vivimos en nuestro pais y de la nueva cruzada colonialista que vivimos los ANAHUACAS de este tiempo, es muy importante la amplia difision de la Verdad Historica que ha sido ocultada y trasgiversada para continuar con la dominacion mental y espiritual de nuestras rtaices ancestrales, es en este sentido que le hago una atenta convocatoria a usted y a los que esten interesados en apoyar y ser parte del proposito por la Defensa de Nuestros Milenarios Lugares Sagrados como lo es WIRIKUTA, recinto ancestral de la Cultura Chichimeca de Aridamerica, que ha sido resguardada por la Tradicion del Pueblo Wirrarika. Ahora estamos en una trabajo de Unidad Espiritual y de Lucha Cultural en Union con nuestros hermanos Indigenas de Norteamerica que tambien han conservado el reso espiritual con el sagrado Peyotzin y ahora en unidad entre los pueblos de Anahuac por la defensa de la Cultura del Sagrado Peyotzin y su Territorio Sagrado, ahora yo me encuentro en esta labor aca en el Noroeste de los EUA en Oregon y Whashington en relacion con los pueblos originarios de estas tierras y con nuestros hermanos Anahuacas Mexicanos que an luchando por preservar la cultura ancestral.
Nos daria mucho gusto que usted pudiera asistir a este encuentro y ser coparticipe de este proposito y lucha cultural, necesitamos unir esfuerzos y corazones Anahuacas por todos lados, le agradesco profundamente su trabajo y compromiso por nuestra cultura y por la Verdad Historica que solo eso nos podra hacer Libres del Nuevo Yugo Colonialista.
IN TLANEZTI IN TONATIUH.
David Mazatl.
www.ameyaltonal.com
www.frenteendefensadewirikutatamatzimawahaa.com

Anónimo dijo...

Por casualidad encontré este blog y me parece de lo más aberrante, demagógico y trasnochado. Cómo se pueden escribir tantas sandeces en tan poco espacio. Este abuso de los medios masivos atenta contra la paz y la decencia de nuestro amado México, en el que todos somos iguales y por el que nuestros héroes dieron su sangre, para que ahora este cretino venga a sembrar la cizaña y el odio. Todos somos mexicanos (y a mucho orgullo) y los que se han sabido superar y triunfar es porque se han sacrificado y esforzado. Sí existen pobres es porque son flojos y borrachos durmiendo engabanados bajo una nopalera.
Dante.

amarcelo999 dijo...

sTan falsas son en mi opinión la religión católica como la del Anáhuac. Tan falso es que fuéramos castigados por un supuesto pecado original y expulsados del paraíso, como que unos dioses engreídos y sedientos de sangre exigieran la vida de miles de personas en sus bárbaros altares. Tan criminales me parecen los sacrificios de niños ante el altar del Dios Baal de los antiguos fenicios y cartagineses, como el sacrificio de las viudas hindúes en la pira junto a los cadáveres de sus maridos. Por muy sangrientas que fueran las colonizaciones inglesa y española, solo por la erradicación de tan bárbaros ritos están justificadas ante la Historia.

Hay una gran manipulación en las imágenes que se acompañan. La Inquisición en América solo se limitó a los criollos y muy poco a los mestizos. Los indígenas eran considerados incapaces de aprender convenientemente la religión católica y no se les persiguió por supuestas herejías y por su sincretismo religioso. Las religiones prehispánicas tan solo son un recuerdo archivado en el desván de la Historia y nunca más volverán. México no sería lo que es sin el catolicismo y la hispanización -forzada o no- pero igualmente viva e irreversible.

Anónimo dijo...

este "amarcelo999" a leguas se ve que es un "español de España" que jamàs ha salido a conocer el mundo y mucho menos ha estudiado con rigor la historia de Mèxico y en especial La Colonia.

Su ignorancia es màs que manifiesta y su sentido "infantil" de nacionalismo hispano y la supuesta superioridad cultural es impresionante.

Sin embargo, se puede ver que entre algunos españoles del siglo XVI y los de ahora no existe ninguna diferencia.

Bien la haría a este gachupas venir a América (como lo han hecho millones de despatriados muertos de hambre de España) para conocer una realidad de la que habla con tanta arrogancia. Marin, no se còmo pudes dejar poner en el blog a estos cretinos sus cretinas opiniones. No te pases...por tus lectores serios.

Consejo Mazahua Región Almoloya de Juárez dijo...

De pronto esta conversación se vuelve un poco infructuosa... es necesario observar la realidad en toda su dimensión, el blog habla de una realidad que generalmente no se comenta en las escuelas ni en alguna otra institución, es mejor la historia oficial, oficialista, donde todo es justificable, sin embargo es necesario ir un paso adelante en este diálogo intercultural, es tan válida una y otra opinión respecto a la realidad que hemos vivido como americanos, -yo soy indígena- sin embargo para formarnos una opinión del mundo es necesario informarnos sobre una y otra realidad, ir más allá de los textos, la historia tiene sus partes positivas y negativas como el mismo hombre, como la filosofía de Anáhuac lo dice, el universo en una dualidad, no hay bien ni mal, solo "nikan axkan"... por tanto creo que debemos compartir -como de hecho lo hacemos- una y otra ideología; hace casi tres años que un grupo de jóvenes danzantes establecieron una alianza entre los que danzan frente a imágenes cristianas y quienes danzamos frente a la energía del universo únicamente, y las dos danzas son una, -con sus diferencias y sus detractores, pero hemos tratado de caminar juntos uniendo las dos realidades, sin perder de vista lo que ha sucedido hace 500 años, no olvidar el pasado, pero no estar tristes por ello, más bien trascender esta condición e ir mas allá, ser familia de la humanidad, así pensamos que la familia de la humanidad se encuentra en todo el mundo, unos han caminado por el sendero de la visión occidental de "dios", nosotros caminamos con la visión de que todo el universo merece respeto, cada uno de los rostros y corazones que habitan la tierra, los que vemos y los que no podemos observar... es necesario unir nuestros cantos... aun cuando estemos cada uno con nuestro pensamiento... pero que sea algo positivo para el beneficio de los hombres, de la humanidad, de la madre tierra...o podemos seguir hablando y realizando análisis positivistas, materialistas de la realidad, y esto solo nos llevará a encontrar más cosas de las cuales debamos tomar una postura o una ideología... no debemos hacerlo así... somos uno con el universo!!! Siempre para siempre.. Siempre!!!! Hoooooooooooooooo!

amarcelo999 dijo...

¿Que diferencia hay entre el neopaganismo de los nazis europeos y el neoaztequismo indigenista? Los extremos se tocan. ¿Todos estos que añoran esa supuesta Arcadia Feliz del México prehispánico volverían a hablar nahuatl, a comer carne humana y a sacrificar prisioneros? Por supuesto que no. Todo ese discurso no es más que puro infantilismo intelectual y ganas de tocar los cojones.

No necesito emigrar a vuestro país. Vivo muy bien aquí, pero me hacen gracia esos argumentos patéticos. Y si alguien pide mi censura, que me censuren. Así os miraréis mejor el ombligo y disfrutaréis con todas estas pajas mentales.

amarcelo999 dijo...

Señor Guillermo Marín:

A pesar de las opiniones tan agresivas de algunos de los que comentan aquí, le agradezco que me invite por correo electrónico para que participe, aunque mi forma de pensar sea muy crítica con el indigenismo. Ya le dije una vez que a pesar de su ideología, Vd respira un substrato de hispanidad, que parece una persona culta y leída y que escribe en un castellano impecable, mejor que muchos españoles. Por eso no entiendo su empeño en negar sus raíces hispánicas, que dado el mestizaje físico y cultural de México, no tienen que ser irreconciliables. Ya han pasado 500 años desde la Conquista y 200 desde la Independencia. ¿No es ya hora de hacer borrón y cuenta nueva y asumir el pasado? Yo a los italianos de ahora no los veo como a un antiguo pueblo conquistador, sino como a un pueblo hermano heredero de una civilización común. ¿Serán capaces los iberoamericanos (incluyo a los brasileños) de reconciliarse algún día con su historia y mirar hacia adelante?

Un saludo.

Guillermo Marín dijo...

Amarcelo999
Parte 1

No tengo como costumbre contestar las opiniones vertidas en el blog, y menos las que provienen de un anónimo. Sin embargo, tomando en cuenta el favor que usted nos hace al ser un lector y crítico asiduo del blog, le daré mi opinión.

Mi bisabuelo materno era español, mi madre tuvo una educación totalmente hispánica de la que abrevé. Viví dos años en España (1978-79) y asistí a la Universidad Complutense a las clases de “Historia de América”. Creo conocer el noble corazón del pueblo español, al que por cierto, le estoy muy agradecido por su hospitalidad y fraternidad. De modo que no tengo ningún problema con el pueblo y la cultura española. Por el contrario, tratándose de León Felipe, Miguel Hernández, Manuel de Falla, Joaquín Rodrigo, Pérez-Reverte, entre muchos otros.

En cuanto al “mestizaje”, quiero decirle que todos los pueblos del mundo actualmente están mezclados cultural y racialmente, especialmente el pueblo español que nació a fuerza de la sangre y la espada apenas en 1516. La Península Ibérica es el crisol donde los godos, cartagineses, romanos, berbers, romanos, judíos, árabes y una pisca de iberos han formado lo que hoy es España. De modo que lo que los criollos mal llamaron “México”, porque la gran mayoría del pueblo no desciende de los “mexicas”, es un país totalmente mestizo.

Sin embargo, la diferencia entre España y el Anáhuac (para llamarlo con propiedad), es que aquí nuestro mestizaje surge de una de las seis civilizaciones más antiguas de la humanidad con origen autónomo (Mesopotamia, Egipto, Anáhuac, China, India y Tawantinsuyo), y es la base y estructura nuestra identidad cultural negada. Otra gran diferencia es que a diferencia de China e India, que sustentan su desarrollo y su futuro en base a sus culturas ancestrales, aquí desde hace cinco siglos se niega, menosprecia y destruye la ancestral cultura…crimen de lesa humanidad.

Guillermo Marín dijo...

Parte 2

Y es justamente porque seguimos viviendo cinco siglos desde la invasión y colonización hasta la fecha, que no podemos dar “borrón y cuenta nueva”. Porque no hay borrón ni cuenta nueva, seguimos igual que en el siglo XVI y ese, señor Amarcelo999, es justamente el problema que vivimos la mayor parte de los llamados mexicanos. Aquí doscientas mil personas tienen toda la riqueza del país. Aquí un libanés es el hombre más rico del mundo en un país en que oficialmente se reconoce más de la mitad de sus pobladores en pobreza. Aquí las familias más ricas son extranjeros avecindados y los “nativos” viven en la miseria más degradante. El 10% de los más pobres (los pueblos indígenas) poseen el 1% de la riqueza nacional, es decir, sus tierras. Las cuales por cierto están siendo entregadas para su explotación a las empresas extranjeras. Aquí no existe ley y justicia para los pobres, que en su mayoría son de extracción anahuaca y que son “la mayoría” de este país.

No puede haber “reconciliación”, porque sencillamente no se ha detenido la invasión, explotación, depredación y genocidio (en 5 años han muerto 50 mil personas). Aquí en este país, los criollos siguen entregado el pueblo como esclavo (3 dólares la jornada), en diez años de panismo se ha entregado más la mitad del territorio a las empresas mineras, especialmente las canadienses. En este país debe usted saber que la banca es extranjera y que un banco español es el segundo más importante y que a nivel mundial, en México es donde obtiene las más altas ganancias. Aquí no producimos autos pero si compramos los españoles. Aquí las empresas españolas han iniciado “la reconquista” y siguen cambiando espejitos por oro. Ese es el problema. Pero cuando PEMEX quiere comprar acciones de REPSOL, inmediatamente en su país se rasgan las vestiduras y claman en contra de la pérdida de la “españolidad” de la empresa. Como ve, las cosas no son tan simples como usted las ve desde España. Debe usted recordar que hace algunos años, cuando un jugador de fut bol mexicano, llamado Hugo Sánchez, metía un gol en un estadio contrario el público le gritaba peyorativamente “indio”. El público español que después de cinco siglos…”debería estar reconciliado” con su pasado colonial.

Guillermo Marín dijo...
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Guillermo Marín dijo...

Parte 3

Nosotros en nuestro país estamos luchando en contra del abuso, la explotación, la depredación y la corrupción, que todo ello se sintetiza en un Sistema Colonial. Aquí se ha borrado la memoria histórica y tres siglos se ha tratado de ser español (1521-1821), después francés (1821-1921), y ahora, los criollos nos quieren hacer gringos (1921-2011). Nosotros estamos luchando en contra del racismo y clasismo, porque vivimos siglos de lacerante injusticia y abusos desde Hernán Cortés hasta Carlos Slim. Estamos tratando de recuperar nuestra memoria y nuestra verdadera identidad, para construir una patria sin vencedores y vencidos, en la que todas las culturas tengan las mismas oportunidades y derechos, en los que se reconozca la negada civilización Madre.

Cada país tiene sus propios problemas. Los españoles tienen los suyos y ahí está el pueblo catalán que no se siente español o el pueblo vasco que lucha por su libertad. Ahí está el negro periodo del franquismo que a pesar del tiempo...no se ha borrado. Allá tienen a los gitanos y ahora a los migrantes africanos que van a reclamar los pecados de la colonización. O ahora que los españoles han olvidado que por siglos fueron migrantes en busca de oportunidades que se les negaron en su tierra y que América y África los recibió con los brazos abiertos, ahora resultan racistas y xenófobos.

Sin embargo, Amarcelo999, el que escribe por ningún motivo me atrevería a juzgar los problemas de sus pueblos, culturas y Nación. Me parecería una falta de respeto y una ignorancia inconmensurable ponerme a opinar sobre sus problemas.

Nosotros no somos “iberoamericanos” (ustedes nos dicen así por la ideología colonizadora, lo mismo que “latinoamericanos”, término que inventó Napoleón III para justificar la invasión que pretendía “recuperar” las colonias “iberoamericanas” que había perdido España a principios del siglo XIX. Nosotros estamos buscando nuestro futuro a través de la recuperación de nuestro pasado.

Desde México celebramos el movimiento de “Los indignados”, porque éste movimiento nos une contra nuestro común enemigo (como pueblos), nos hace hermanos en la lucha en contra del abuso, la explotación humana y la depredación del planeta. Desde ese punto Amarcelo999 somos uno solo. Desde la indignación de Madrid y el ¡ya basta! de Chiapas de los pueblos, podemos construir un futuro más humano y digno para todos.

Reciba usted toda mi consideración.

Guillermo Marín.