lunes, 24 de marzo de 2008

EL PROBLEMA DE CHINA Y EL TIBET


Están circulando correos en la Internet que invitan a la defensa del Tibet, como siempre, sustentándose en la ignorancia e ingenuidad de la gente. No entiendo por qué esta afanosa y comprometida gente no se interesa por los asesinatos de mujeres en Cd. Juárez, por los crímenes de Estado cometidos en Oaxaca o por la amenaza de la privatización disfrazada de PEMEX.

Mucha gente esta siendo manipulada sobre la situación que esta sufriendo el Tibet, pero debemos de recordar que es un problema interno de China, muy complejo, histórico y con una fuerte connotación de carácter religioso-cultural.

En efecto, el problema que tiene el Tibet con China es de carácter cultural (de el Tibet hacia China) y de soberanía nacional (de China hacia el Tibet). Debemos apuntar que el Tibet es un centro religioso y cultural de carácter mundial, pues la variante budista tibetana (que llegó de la India) se ha conservado más pura, entre otras cosas por su aislamiento geográfico. Por otra parte, tenemos que apuntar también que el Tibet siempre ha sido una región de China y que China ha sufrido desde el Siglo XIX la colonización europea, japonesa y rusa.

Existen varios factores que se entrelazan en este drama. Uno es el propio Dalia Lama, quien es uno de los pocos NOBLES (entendido como aquellos seres humanos a los que a través de la educación se les ha exaltado su nobleza humana), quien guía a su pueblo con bases religiosas por un sendero de armonía espiritual.

También debemos de reconocer que los enemigos de China (la gran potencia emergente de Oriente), “ayudan” todo lo que pueden para crearle un conflicto a su poderoso enemigo y a través del problema del Tibert, pretenden hacerle daño a la imagen de gran nación en pleno logro de grandes éxitos, especialmente ahora que están por celebrase los Juegos Olímpicos.

China tiene razón en cuanto que no permitirá que intereses estérenos pretendan separar al Tibet. Así como en México existen algunos yucatecos que desearían ser una nación independiente y que por supuesto el Estado Mexicano no lo aceptaría. Las cosas se complicarían sí, nuestros enemigos trataran de apoyar a ese puñado de yucatecos exaltados y super chovinistas a “pelear su independencia”.

El propio Dalai Lama ha expresado claramente que no pretende, ni independizarse de China, ni mucho menos iniciar un guerra separatista. Lo que pide el Dalai Lama es una autonomía cultural y religiosa que, ciertamente el gobierno de China no ha concedido, desde los tiempos de Mao.

Y no la ha concedido, porque se debe entender también la situación histórica de esta nación. China es una milenaria civilización de origen autónomo como India y México. Hace 50 años en China la mayoría de la gente se estaba muriendo de hambre. China era una nación subdesarrollada y muy pobre. China tiene una quinta parte de la población mundial y es el segundo país en el mundo en tener mayor diversidad étnica, lingüística y cultural, con India y México.

De modo que China no le puede dar toda la autonomía que en verdad requiere el Tibet, porque se complicarían las cosas con las demás etnias y culturas del país. Las prioridades nacionales de China, por una parte, pero también su propia Cultura por otra, no le permite en un tiempo cercano darle al Tibet la autonomía que requiere y merece. Debe tomarse en cuenta que sí por una parte China es una potencia económica mundial, también tiene es cierto que cientos de millones de personas viven en la pobreza extrema y muchas de esas personas son de las otras etnias, que tendrían las mismas necesidades de autonomía que los tibetanos.

Por otra parte, la Cultura milenaria China es diferente en la concepción del ser humano y la sociedad. Mientras que en Europa y E.U., culturas muy recientes, comparadas con China, “los derechos humanos” son muy importantes…en teoría. Para China no. En efecto, para las milenarias civilizaciones antiguas es más importante la comunidad que el individuo (como en el México indígena). El “invento” de los derechos humanos es otra de las perversidades de los mercaderes para explotar a los pueblos. Aunque usted no lo crea, los mercaderes “inventaron” los derechos humanos, para dotarle de “derechos” a las personas morales…o sea a las corporaciones. Pero esa es otra historia que no tocaremos en esta entrega.

Pero lo cierto es que, eso de “los derechos humanos”, ha sido un engaño, pues son los gobiernos de los países del primer mundo, los que pisotean diariamente los derechos humanos de las personas. Y el amable lector no vaya a pensar que me refiero a lo que están haciendo E.U., Inglaterra o Israel en Irán, Afganistán, Palestina o Guantánamo; me refiero al derecho al trabajo, a la salud, a la alimentación, a la educación, de miles de millones personas en el mundo que, por la voracidad y rapacidad de las empresas trasnacionales carecen de estos mínimos “derechos humanos”.

La cantidad de ciudadanos tibetanos, comparada con el número de ciudadanos chinos resulta verdaderamente insignificante. Para los chinos la mayoría es más importante que una minoría. Y usted podrá ingenuamente pensar que…!cómo es esto posible! Pues es así de posible, como que aquí un puñado de familias “mexicanas” posea casi la totalidad de la riqueza del país o que a nivel mundial, 500 personas, familias o empresas, poseen el control económico y financiero del “mundo libre”. Así es el mundo, pero estamos más dispuestos “a ver la paja en el ojo ajeno”.

China no va a permitir que otras potencias quieran “independizar” al Tibet. No lo va a permitir, como no permitió las protestas de la Plaza Tian’anmen, ordenando una sangrienta matanza de ciudadanos indefensos, pero también, como ningún pueblo pobre ha logrado sacar de la pobreza extrema a cientos de millones de chinos. Así son los Chinos, ni buenos ni malos.

Sí el intervensionismo extranjero insiste, lo único que se logrará es que el ejercito chino masacre a los indefensos tibetanos. A los enemigos de China no les importan los tibetanos, como no les importa ningún pueblo del mundo. Lo que quieren es hacer ver mal al gobierno Chino. El problema es que los chinos son tan poderosos que no les importa. Los únicos que pierden son los ciudadanos del Tibet que han muerto y sus familias…y todas aquellas personas que pierden el tiempo haciendo cadenas por Internet en contra del gobierno chino.