miércoles, 21 de mayo de 2008

LOS GRANDES MITOS DE LA CIVILIZACIÓN JUDEOCRISTIANA


La “Historia” es patrimonio de los que detentan el poder. La “historia oficial” es la explicación del pasado para sustentar el poder y “explicar la realidad”, sea de un país, una cultura o una civilización.

Este es el caso de los grandes mitos de la civilización judeocristiana, quien en una alianza histórica entre los judíos y los anglosajones, desde el inicio del Renacimiento europeo, han venido desarrollando un poder global a partir de la guerra, el comercio y el desarrollo de la ciencia depredadora de la naturaleza.

En efecto, la historia de la humanidad es comparativamente con la historia del planeta Tierra muy pequeña, diríamos verdaderamente insignificante. Pero la “Historia Oficial de la Humanidad”, es decir, la judeocristiana, es relativamente muy corta en relación a la “verdadera historia” de la humanidad. ¿A qué nos referimos?

La historia oficial Judeocristiana ubica el inicio de “la civilización humana” (la de ellos), con la cultura grecolatina. No toma en cuenta la profundidad y la importancia que tiene a las civilizaciones llamadas “Madre”. En efecto, la civilización judeocristiana es la más nueva de las civilizaciones Y NO TIENE UN ORIGEN AUTÓNOMO. Es decir, esta civilización tomó préstamos culturales de civilizaciones más antiguas.

El inicio de la civilización humana se dio entre los ríos Tigres, Eufrates y Nilo alrededor del octavo milenio antes de Cristo. Después siguieron: China, India, la Zona Andina y el Anáhuac en lo que hoy es México. No existe una civilización más antigua que estas seis en la Tierra.

De modo que el creador de la civilización llamada occidental, producto de la cultura judeocristiana, fue Alejandro el Magno (356-323 a.C.). Macedonio que conquisto primero las tribus guerreras griegas, después a lo que era la Mesopotamia, siguió con la India y terminó con Egipto. Es importante mencionar que el Maestro de Alejandro fue Aristóteles, lo cual explica que Alejandro, más allá de ser un militar, era un humanista interesado en la sabiduría y la trascendencia espiritual, razón por la cual hizo el primer saqueo cultural. Por lo que podemos afirmar que la cultura occidental nace como una “cultura pirata”.

De modo que uno de los mitos de la cultura occidental, es fijar arbitrariamente el “origen de la cultura universal” en la cultura grecolatina. La idea es que “el hombre y la sociedad moderna” surgen con la cultura grecolatina y esto no es cierto. Muchos cientos de años antes, surgió la cultura humana, con la invención de la agricultura, en otras partes del mundo.

El “error” viene de que occidente, quien con la civilización judeocristiana a través de "la relación de sociedad" entre las culturas judía y anglosajona , detenta el poder actual, crea “su mito de origen” y lo impone a los dominados, como “la verdad”. La “Historia Universal” nace con la civilización judeocristiana (grecolatina), lo anterior es “pro-historia insignificante”. Este concepto, Hegel y Marx lo llegan a manejar.

La “modernidad” surge como el nuevo orden mundial, que se contrapone al “viejo orden mundial”. La lucha entre tradición vs. modernidad, espíritu vs. materia, filosofía-religión vs. ciencia-tecnología, Estado vs. Mercado, bien común vs. iniciativa privada, nobleza vs. democracia. Dos formas opuestas de ver y entender el mundo y la vida.

La de los judíos-anglosajones y la del resto del mundo. La de los defensores de la libertad (del mercado y el neoliberalismo, de la libre empresa y la globalización, el libre comercio, de la publicidad, del consumo, la producción en serie, la sociedad desechable e individualista, etc.) y la de los aferrados a las tradiciones comunitarias ancestrales, emanadas de la concepción de que el ser humano es un ser espiritual, trabajando temporalmente, el plano humano-material y guiados por los grandes avatares y maestros.

La gente “educada académicamente” sitúa el origen de la civilización humana en la cultura grecolatina. Pero no es más que el resultado de la colonización ideológica, que produce “la ignorancia ilustrada”.