miércoles, 7 de mayo de 2008

ROMPER LAS RUTINAS DE LA VIDA (*)


El desafío del aprendiz es transformar la rutinaria vida cotidiana en un espléndido campo de batalla, y es lograr sustraerse de la vorágine de los pensamientos y de los actos cotidianos mediante la aplicación de las técnicas para “barrer la isla del tonal”. Trabajar en “el lado derecho” del conocimiento o tonal, requiere de un esfuerzo descomunal que tiene como objetivo reducir al máximo nuestra importancia personal, liberando toda la energía que usamos para mantener nuestra imagen de nosotros mismos y la idea que tenemos del mundo.

El hombre común encuentra en sus rutinas el escudo con el que se protege del maravilloso y aterrador mundo que nos rodea. Mantener la conciencia de la vida se logra al romper nuestras rutinas. El aprendiz de la Toltequidad es un cazador que anda en pos del conocimiento que se encuentra agazapado y acechante en torno de nuestra cotidianidad. Romper las rutinas de la vida es transformar ese mundo soso y aburrido en uno maravilloso, misterioso y aterrador. El aprendiz como cazador no sólo debe cazar, sino que él mismo no debe actuar como si fuese una presa. El aprendiz debe, por decirlo de algún modo, "andar de puntitas" y "alerta" por el mundo, para sacarle el mayor provecho a su vida y esto se logra “rompiendo las rutinas de la vida”.

“Para ser cazador debes romper las rutinas de tu vida…Todos nosotros nos portamos como la presa que persegui­mos. Eso, por supuesto, nos hace ser la presa de al­gún otro. Ahora bien, el propósito de un cazador, que conoce todo esto, es dejar de ser él mismo una presa.” C.C.

(*) Tomado del libro PARA LEER A CARLOS CASTANEDA
www.toltecayotl.org